martes, 24 de junio de 2008

¿Y Valencia? Muy bonita, gracias

Muy bien, todo fenomenal, todo muy bonito, todos muy amigos, nadie discrepante, las críticas missing in action, las ponencias muy bien también, gracias, los elegidos y las elegidas encantados y encantadas de conocerse, los disidentes (casi) inexistentes, los abucheos, pocos, a unos pocos (¡ay, estos traviesillos de Madrid, que se les ha subido el dos de mayo a la cabeza), los versos sueltos rimando entre sí (aunque en asonante), las panteras agazapadas, los vascos echando de menos a la vasca; ¿y los principios?, ¡ay!, los principios un poco así, tambaleándose, aunque al final manteniéndose más o menos rectos, como buenos principios que eran, son y deberán ser (sorry, Arriola); el renovado presi, más presi que nunca, más feliz, más querido, más arropado y mimado que nunca; el ex más ex que nunca (si alguna vez fue ex); el ex del ex, ése que dice que inventó el Centro, dormido (literalmente) en sus laureles. ¿Y Valencia? Oye, espectacular de bonita, con su mar, su ciencia, su paella y su petardeo.

O sea, que todos contentos y contentas. ¿Todos? No. Yo no. O al menos no del todo.

Me alegro, sí, de que la Gran PPelea se haya quedado en (casi) nada, de que todo (o casi todo) haya vuelto a su cauce, de que (casi) todos se sientan integrados y se quiten las puñaladas unos a otros, dejando apenas una pequeñita cicatriz que se cura con un par de palmaditas en la espalda. Me alegro de que ¡por fin! vuelva a haber oposición (100 días después) y hasta se mencione la palabra crisis. Y me alegro, incluso, de que la persona encargada de hablar y transmitir sepa realmente hablar y transmitir. ¡Aleluya!

Pero me queda una pregunta, una duda cruel que me aún carcome mi inocencia política: ¿Todo esto no se podía haber evitado? ¿No podía haberse elegido este equipo “integrador” hace un mes, o dos, evitando tan innecesaria masacre (y de paso, evitando que Z funcionara sin leal oposición durante ¡3 meses!, en plena desaceleración dificultosa y problemática)? ¿No podían haberse evitado 100 días seguidos de titulares exclusivos, alusivos y muy, muy lesivos? ¿No podía haberse evitado la estrategia divisoria de la prensa “amiga” de partir el partido en dos, buenos y malos, blandos y duros, centristas y extremistas? Para alguien que se supone que maneja tan bien los tiempos, creo modestamente que el tiempo se le ha ido de las manos y el daño que ha hecho no compensa su propio beneficio, que tampoco está muy claro cuánto tiempo va a durar. Y otra pregunta inocente: ¿si ahora estamos más en el centro, eso quiere decir que antes no lo estábamos... o sea, ¡¡que María Antonia Iglesias y Sopena tenían razón!!? ¿O que ahora, por ser más centristas, sobrepasamos un poquito la delgada línea roja, a ver si allí pescamos el pescado que ya está pescado, vendido y requetevendido? ¡Pues sí que vamos bien para la próxima liga! Expectantes quedamos, pues; vigilando de cerca los hechos y los dichos, a ver por dónde nos salen, o por dónde nos salimos.

Por lo demás, bien, gracias. Todo en orden. Salvo esa espinita madrileña que ha quedado ahí, clavadita ella. Porque al final, las culpas las han pagado injustamente los únicos que no debían haberlas pagado; los valientes, los que fueron de cara, los de los principios y la apertura democrática, los que hablaban con la voz de los militantes (la verdadera alma del PP), los que no negaron al jefe por la espalda para darle luego el beso de judas con abrazo incluido; los que demostraron valor, independencia, sentido común, lealtad (sí, sí, lealtad) y que recibieron menosprecio, burla y cobardía; los que simplemente trataron de hacer mejor las cosas, con honradez y sinceridad, mirando a los ojos. Los Henríquez de Luna, Escudero y demás “proprimarias”, que se dejaron la piel por aquello en lo que creían y encima salieron trasquilados por los suyos. A todos ellos, mi agradecimiento. Seguid luchando, hoy no habéis ganado; mañana... será otro día.

Y ahora, ¡a ver si empezamos a opositar, leches! Que Z se nos está mal acostumbrando.

lunes, 23 de junio de 2008

Este país llamado España (hoy, 23/06/08)

¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA!...

Hoy es uno de esos contados días en que los españoles podemos gritar el nombre de nuestro país sin que nos llamen fachas, fascistas, franquistas, derecha extrema, extrema derecha, ultras, plus ultras, asesinos, españolistas, cavernícolas, retrógrados, especie a extinguir, putos españoles, "derecha miserable, gótica, mediocre, cerril y venenosa" y demás sutilezas. E incluso sin que te maten en ciertos lugares de "este país" que hoy tiene nombre propio y hasta compatriotas. Aunque sólo sea por haber ganado un partido de fútbol (¡manda huevos!). Así que, por si acaso perdemos contra Rusia, aprovechemos el momento.

¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA!...


Bueno, y si pierde contra Rusia también: ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA!...

Y si gana la Final, ¡HASTA VEREMOS BANDERAS ESPAÑOLAS POR LAS CALLES DE ESPAÑA! ¿Será que, en el fondo, somos un país como los demás, de esos que tienen bandera, himno, nombre y ciudadanos que presumen de país sin complejos? No, no me lo creo. Esto es un espejismo futbolero y nada más. Así que, aprovechemos antes de que se imponga otra vez la triste realidad, ¡Y QUE LOS PROGRES TAMBIÉN GRITEN!:

¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA!...

miércoles, 18 de junio de 2008

Y el Primer Premio Cenutrio es para...


Después de lo comentado ayer mismo en este blog, y visto lo visto hoy mismo en la prensa digital, no me queda más remedio que instaurar el a partir de ahora pretigiosísimo

PREMIO C.E.N.U.T.R.I.O. (Campeón Eufemístico Nacional Untado de Tonteces, Ridiculeces, Idioteces y Otraseces)

Y tengo el inmenso placer de inaugurar dicho premio con el más merecedor entre los merecedores, el más insigne entre los insignes, el más inteletual entre los inteletuales, el más eufemístico entre los eufemísticos, en fin, el más cenutrio entre los cenutrios (con permiso de su jefe).

Así que, se concede y otorga por unanimidad y pleno convencimiento el I PREMIO CENUTRIO, con categoría honorífica y vitalicia, a

D. JOSÉ BLANCO LÓPEZ, alias Pepiño, alias P, alias otras cosas que no vienen al caso

por su aportación inconmensurable a la demagogia, a la eufemística, a la mística política y a otros concetos similares; y especialmente por su última aportación, que transcribimos aquí con orgullo y agradecimiento infinitos:

"No estamos en situación de crisis, sino en un problema de dificultades"

¡Olé Pepiño! Gracias, gracias, gracias. Y como sincero homenaje a tan preclaro inteleto, reproducimos la imagen de nuestro CENUTRIO Nº1 ejerciendo su voto doblemente nulo en las últimas eleciones democráticas (ésas que, por cierto, perdieron otros cenutrios).


Desde este preciso instante, queda abierta la búsqueda del afortunado ganador del II PREMIO CENUTRIO. Se admiten propuestas de candidatos y candidatas, que aquí no discriminamos a nadie ni a nadia. Pulsa “comentarios” y déjanos tu propuesta con su correspondiente eufemismo, tontez, idiotez, oloquesea).

martes, 17 de junio de 2008

El lenguaje "progresí" o cómo ser rematadamente hipócritas e hipócritos

El pasado lunes fue un gran día en la Asamblea de Madrid. De la mano del consejero Güemes el lenguaje “progresí” se hizo parlamentariamente oficial. Por supuesto, la progresía sentada -y asentada- en sus públicas bancadas se echó encima de don Juan José cuan basiliscos y basiliscas por haber dicho cosas tan graves e insultantes como ésta: «los socialistos y socialistas no hablan de privatización, sino de salud pública, y todos los miembros y miembras del Grupo Parlamentario Socialista tan contentos». O tan injuriosas como ésta: «en 'progresí' a un trasvase se le puede llamar conducto temporal de aguas» o a una crisis «se le puede llamar desaceleración puntual». ¡Olé, Güemes! No sólo has practicado un ejercicio tan sano (y menoscabado) como la ironía parlamentaria, demostrando así que el PP también sabe divertirse, sino que has conseguido indignar a los aludidos hasta tal punto que demostraron, una vez más, su gran talante, su admirable tolerancia y su infinito sentido del humor... a grito pelao, por supuesto.

Pueden gritar y patalear cuanto quieran, pero la evidencia de su lenguaje eufemístico-estúpido-cursi es inapelable. Estos tipos y tipas son expertos y expertas en practicar el lenguaje políticamente correcto hasta límites inauditos; y lo peor de todo es nos quieren obligar a los demás miembros y miembras de esta comunidad social plurinacional, porque les sale de los huevos y de las huevas... Y sí, acabaremos hablando como ellos y ellas y diciendo cosas como misión de paz (guerra), proceso de paz (negociación con ETA), hombre de paz (asesino), accidente (asesinato), tratamiento de sedación (eutanasia), solución habitacional (caja de cerillas), piquetes informativos (pirómanos agresivos), movimiento táctico hacia la retaguardia (retirada), promesa electoral (cobarde retirada de Irak), usuario de sustancias adictivas (drogadicto), educación para la ciudadanía (lavado de cerebro), minorías étnicas en proceso de integración (gitanos), realidad nacional (nación), este país (España), líder de la champion league (tomarnos por el pito del sereno), nueva realidad (crisis económica), reajuste laboral (despido fulminante), personas que se han apuntado al INEM (parados), cambio climático (cualquier fallo en la predicción de los hombres/mujeres del tiempo), libertad religiosa (insultar y discriminar a los católicos), etc., etc, etc.

La clave está en utilizar un lenguaje no ofensivo ni discriminatorio, dicen, en pos del buen rollito imperante. Por eso hablan de invidentes cuando los propios ciegos se llaman a sí mismos ciegos (ONCE: Organización Nacional de Ciegos Españoles. ¡3 incorrecciones de 4 palabras! Estos invidentes desagradecidos...). Y claro, así nos va. «Los padres y las madres de los niños y de las niñas de este colegio estamos en contra de la discriminación de las personas de color» (¿pero es que no conocen el chiste? Cuando nací, era negro. Cuando voy a la playa soy negro. Cuando tengo frío sigo siendo negro. Cuando tengo pánico soy negro. Cuando enfermo soy negro. Incluso cuando muero continúo siendo negro. En cambio tú, mi querido amigo blanco, cuando naces eres rosado; cuando vas a la playa te pones rojo; cuando tienes frío te pones azul; cuando tienes pánico te pones amarillo; cuando estás enfermo te pones verde; cuando te mueres te pones gris. ¿Y todavía dices que yo soy “de color”?).

Y por terminar (pues la lista de estupideces sería tan infinita como las ansias de paz de Z), el más hipócrita, el más grave, el más terrible, el más descorazonador de todos los eufemismos de esta sociedad nuestra tan moderna, tan progre, tan políticamente correcta: la interrupción voluntaria del embarazo, o sea, el aborto, o sea, el asesinato de miles de seres humanos tan inocentes o más que las focas de Canadá, el tatu carreta o el chimpancé humanoide de Cuesta. Juro que no me imagino a la ministra Aído hablando del aborto y la aborta con tanta naturalidad como de los miembros y las miembras. ¿Y saben por qué? Porque sería reconocer implícita y explícitamente que el feto es un niño o una niña, un ser humano normal y corriente, con su sexo y todo, con su carga genética, con su carácter y con su cerebrito, esa cosa que sirve para pensar libremente y que tan poco gusta a nuestros gobernantes del lenguaje “progresí”.

miércoles, 11 de junio de 2008

De miembras, miembros y canalizadores de la agresividad masculina.

Este pasado lunes ha sido una fecha importante y hasta memorable en esta Ezpaña zapateril que nos arrebata cada día más. Y es que la flamante ministra Bibiana Aído, mujer, joven y sobradamente preparada, se ha estrenado en el Congreso de los Diputados, otrora foro de doctos oradores, políticos ilustrados e insignes lingüistas... y hoy, pues eso, un circo de ignorantes politicastros de butaca. O tal vez debería decir: de ignorantes e ignorantas politicastros y politicastras de butaca y de butaco. No por nada especial, sólo por ponernos a la altura de la muy femenina e igualitaria Exma. Señora Ministra de Igualdad, doña Bibiana Aído y Aída.

Y es que, después de comenzar su alocución (o alocuciona) con eso de “Miembros y miembras de esta comisión” y "señorías diputadas y señoríos diputados" ya no paró de zapatear sobre el Diccionario de la Lengua Española (¿No debería ser Diccionaria?) y sobre el sentido común o comuna, cosa que no es que sea especialmente grave (¿grava?), pero sí muy, muy representativa de lo que entienden por igualdad estos demagogos perennes y demagogas perennas (¿se imaginan tetner que hablar siempre así?). He aquí algunas perlas de su discurso o discursa:


- «El informe de evaluación de los tres años de la Ley Integral se presentará a finales de mes en el Consejo de Ministros y Ministras”

- «Serán políticas diseñadas con la participación real de las y los jóvenes y en permanente diálogo con ellas y ellos»

- «Es una verdad celebrada y compartida por todos y todas…»


Quién sabe, siguiendo el ejemplo o ejempla de otras democráticas ministras (menos jóvenas que ésta), igual nos impone el nuevo lenguaje o lenguaja por ley (bajo pena de multa igualitaria a quienes osemos objetar) y acabaremos todos y todas diciendo vocablos y vocablas como: ustedes y ustedas, soldados y soldadas, jinetes y jinetas, estrategas y estrategos, mapas y mapos, planetas y planetos, conflictos y conflictas, policías y policíos, astronautas y astronautos, problemas y problemos, etcétera y etcétero. Todo para que, suponemos, quede bien definido y delimitado lo masculino y la femenina, no sea que nos vayamos a confundir.


El Teléfono del Maltratador Redimido

Pero lo mejor de esta tarde gloriosa fue su megarrevolucionario y supersolidario Plan Integral sobre la Masculinidad (nada bien dotado, por cierto: 43 millones de euros de aquí a final de año). Y cuyo principal objetivo será combatir la violencia de género con medidas tan audaces como “una actuación integral sobre la masculinidad y los hombres” (¿no suena a castración total o algo así?) y, ¡atención!, la creación de una nueva línea telefónica que “ayudará a canalizar su agresividad, en vez de recurrir a la violencia”. O sea que tú, cabrón maltratador, sientes la necesidad imperiosa de destripar a tu ex mujer cuando la ves feliz con su nuevo novio en el bar de la esquina (y lo puedes hacer porque no has respetado la orden de alejamiento y nadie te lo ha impedido), y vas y piensas: «será zorra la hijaputa, la voy a ensartar con el cuchillo jamonero ahora mismit… ¡noooo! ¡Espera! ¡Para el carro, Manolo! ¡Caalma! Llama al teléfono ése de la Ministra y canaliza tu agresividad». Y Manolo saca el móvil, desbloquea el teclado, marca los 9 dígitos y, después de canalizar su agresividad verbalmente contra la telefonista y físicamente contra el móvil, se dirige hacia su ex y, ahora más tranquilo y sonriente, eso sí, le atraviesa la garganta con el cuchillo jamonero y luego se entrega voluntariamente a la autoridad competente, dócil como un corderito. Y lleno de paz interior.


Desde mi modestia de ciudadano corriente y doliente, yo propongo aquí y ahora que tan inteligente y pragmática propuesta vaya más allá en su ambición de hacer el bien a la sociedad y se aplique también a los terroristas. ¡Que ellos también tengan su teléfono desagresivizador, hombre, que tienen todo el derecho! Yo estoy convencido de que va a funcionar de maravilla, siempre y cuando la canalización sea bilingüe, o sea, que se pueda ejercer en euskera y en castellano, a elección del miembro o la miembra de ETA. ¡Y se acabó el terrorismo, oye! Esta Bibiana es una genia.



Podéis dejar vuestra opinión sólo con hacer click en "comentarios". Gracias.


jueves, 5 de junio de 2008

Pepiño, el político más influyente del mundo

José Blanco, alias Pepiño, alias P, alias Lupita* no sólo es la persona más influyente y decisiva en la vida política de este país nuestro llamado Ezpaña; resulta que ahora también lo es en la vida política de ese otro país llamado Estados Unidos, alias EE.UU., alias USA, alias el Imperio del Mal. A pesar de no haber terminado siquiera Primero de Derecho por la UNED*, este preclaro estadista, esta luminaria sociopolítica, este insigne y postmoderno Maquiavelo ha reconocido, dejando a un lado su habitual modestia, que siempre apostó por la victoria de Barack Obama frente a Hillary Clinton en las primarias del partido Demócrata, pero que no lo dijo antes por no interferir en el proceso de primarias.
Sí, sí, de verdad, palabrita del Niño Jesús. Lo ha escrito este miércoles 4 de junio en su blog con estas palabras exactas y entrecomilladas: «Me he resistido en estos últimos meses a confesar públicamente mi simpatía hacia Barack Obama para no interferir en lo más mínimo en el proceso de eleción que estaba desarrollando el Partido Demócrata. Quienes me han pedido un pronóstico en privado saben que, sin lugar a dudas, aposté claramente por Obama».

El gran Blanco confía en que el candidato negr... estooo, de color, o sea... negrito... afro... moreno... ¡negro, coño! gane las elecciones presidenciales de noviembre y cambie la política mundial «heredada de la era Bush», el amigo de Z. Reconoce que ha seguido especialmente la campaña de Obama, aunque no sepa inglés, porque ha encontrado "muchas similitudes con procesos de renovación vividos en España" y porque el simpático candidato "tiene la frescura y la fuerza ilusionante que necesita una sociedad como la norteamericana y que, por la influencia que ejerce ese país, precisa la política mundial". Y añade el influyente dirigente mundial (aunque el resto del mundo no lo sepa): «Lo de Obama ha sido todo un ejemplo para muchos, por múltiples circustancias. Sin duda abre una nueva etapa para los EE.UU. y para el mundo. Nada será igual a partir de ahora». Además, analista visionario, ¡y de los buenos!

Sin embargo, lo que sí echamos en falta es una mención a sus influyentes preferencias en las pasadas elecciones americanas, en las que Bush renovó su mandato, Irak incluido, frente al prometedor Kerry. ¿Por qué no utilizó su influencia para derrotar al demonio Bush? ¿No quería interferir o es que Kerry no le gustaba? ¿Y por qué dejó que su jefe, Z, sí lo apoyara, precipitando así su derrota? ¿Apoyará ahora abiertamente a Obama frente a McCain, influyendo en la decisión de millones de americanos, o se arriesgará en pos de su infinita modestia? Y lo que es más importante: ¿Dejará que su jefe Z apoye también al ilusionante candidato con el riesgo que ello supone (que le pregunten al mencionado Kerry, o a Shcroeder, a Segolene, a Prodi, a la Selección Española de Baloncesto...). ¿Interferirá o no interferirá José Blanco en el proceso democrático más decisivo y trascendental desde la I Guerra Mundial? ¡Ah, cuánta incertidumbre! ¡Una vez más, el mundo está en manos de la decisión de un solo hombre, del político más poderoso e influyente del planeta: Pepiño, alias P, ¡nuestro Pepiño! ¿No es para sentirnos orgullosos?

PD. Y para que quede bien nítida la altura inteletual y democrática de este elemento, recomiendo echar un vistazo a la entrada "Reflexiones sobre el voto de Pepiño" del día 11 de marzo en este mismo blog. ¡Y temblad!

*Como queda perfectamente explicado en el libro “Bienvenido, Mister Paz”, de Pepe Álvarez de las Asturias. Reseña en este mismo blog del 8 de mayo de 2008.


Si queréis dejar vuestra opinión, sólo tenéis que pulsar la palabra "comentario".

martes, 3 de junio de 2008

Isabel Durán y Raúl Heras presentan "Bienvenido, Mister Paz", de Pepe Álvarez de las Asturias

El pasado día 21 de mayo tuvo lugar la presentación oficial (u oficiosa) de la novela satírica "Bienvenido, Mister Paz", de Pepe Álvarez de las Asturias. El autor fue presentado por una pareja de excepción: el veterano periodista y editor Raúl Heras, gran conocedor de los entresijos y tejemanejes de la política española; y la periodista y escritora Isabel Durán, autora de best sellers y azote del gobierno Z en las tertulias más guerreras de la televisión y la radio.
Al acto, que tuvo lugar en la madrileña librería Diálogo (C/ Serrano, 108), asistieron multitud de amigos, familiares y admiradores del autor (a pesar del caos de tráfico que se apoderó de la ciudad), que aplaudieron con entusiasmo a lo largo de todo el discurso, y sobre todo se rieron a placer de Z y sus camaradas.
Los fans que compraron el libro se vieron recompensados por una cariñosa y sincera dedicatoria del escritor.
Por desgracia para todos, los tres principales protagonistas de la novela no acudieron al magno evento, si bien excusaron justificadamente su presencia:
Z había prometido a su hija pequeña el 501º visionado de la entrañable "Bambi", así que no había nada que hacer; P tenía palco reservado en un balcón del tercer piso de Génova, 15, justo enfrente de la sede del PP (y además le invitaban a palomitas); y Tino se encontraba en Washington descartando junto a su amiga Condi la enésima cita entre Z y el presidente norteamericano.

Al finalizar el acto, el autor y algunos de los asistentes celebraron el éxito de la convocatoria en un conocido restaurante de pinchos cercano, tocayo del ilustre protagonista de la novela y bienamado presidente del Gobierno de España, por muchos años (snif). Una vez finiquitadas las reservas de Gin Tonic del local, el autor y sus amistades se batieron en inteligente retirada.

jueves, 29 de mayo de 2008

El perro, la serpiente, el gallo y la cabra mentirosa

El pasado día 20 la policía francesa detuvo a la presunta cúpula de ETA, a los jefazos, a los super, a los number one, o sea, a los putos amos (con perdón). Y digo presunta no porque fueran presuntos etarras, que nunca son presuntos los tipejos estos de la serpiente, sino porque eran los presuntos jefes de la cosa. O eso nos quiso hacer saber, muy apresuradamente por cierto, el Excelentísimo Señor Ministro del Interior del Gobierno de España, Don Alfredo Pérez Rubalcabra, perdón, Rubalcaba (¿en qué estaría yo pensando?). Mientras TVE emitía casi en directo la detención en Burdeos (lo que provocó la huida de al menos otros dos presuntos y la justa indignación de las Fuerzas del Orden francesas), el mismísimo ministro reconocía al perro rabioso Francisco Javier López Peña (qué esukaldún, el tío), alias «Thierry», como “el terrorista con más peso político y militar de la banda”, o sea, el number one (¿Pero no era Ternera? ¡Qué va! ése estará retirado, que ya tiene edad). Aquel victorioso día toda España se sonreía con ilusión y regocijo por la inquebrantable eficacia de nuestro Gobierno, que Dios guarde muchos años.


Pero hete aquí que llega ahora el Fiscal Jefe de París Francia, un tal Jean-Claude Marin, y nos chafa el regocijo. Pues resulta que eso de colocar al presunto López Peña como cabeza visible de la banda se lo ha debido sacar Rubalcabra... perdón, Rubalcaba de las mismísimas barbas. «Nosotros somos juristas, magistrados, adeptos de Santo Tomás, —ha declarado el ami Jean-Claude—, no creemos más que en lo que vemos y, en el estado actual, no tenemos elementos que nos permitan corroborar en nuestro dossier las informaciones dadas por las autoridades españolas». Lo mismito que piensan los jueces Yves Jannier y Laurence Le Vert, auténtica experta en ETA desde hace 18 años.

Total, una muestra más (y van...) de la magnífica maquinaria propagandística del Gobierno Z, que es capaz de
1. llamar a una tele sin avisar para multiplicar el efecto de la noticia en detrimento de la eficacia
2. mentir descaradamente a todos los españoles para que la detención parezca más de lo que es
3. tratar de dársela con queso también al país vecino (y ellos de queso saben mucho)
4. indignarse si pones mínimamente en duda su veracidad, su dignidad y sus intenciones

Y todo sin inmutarse, sin mover un músculo, sin despeinarse un solo pelo de la barba. La cabra siempre tira al monte, y sabemos qué monte es el que le tira a esta cabra. El mismo que en 1996, ¿verdad, señor ex ministro portavoz?

Foto: AP

lunes, 26 de mayo de 2008

La Ezpaña Chikilicuatre

Vaya por delante que uno, musicalmente hablando, es cien por cien de los 70 y que por tanto nunca escuchó los 40 Principales y siempre huyó de las radio fórmulas ésas y de los triunfos otros y de las madonas y del flamenco-pop y de los poperos en general (del hip-hop y etcéteras, mejor ni hablamos). Por tanto, soy todo menos un eurofan. No me gusta Eurovisión, porque no me gusta –en general- el estilo de música que allí se estila. Simplemente, no me interesa. Y por eso, sencillamente, no lo veo. Yo a eso lo llamo coherencia.
Pero entiendo que hay mucha gente, millones, cientos de millones de personas a los que sí les gusta esa música, a los que sí les interesa ese espectáculo y a los que sí les mola ese festival. Por eso lo ven. E incluso lo viven. Y ésta es una opción de lo más respetable. Y como tal, merece todo el respeto.
Igualmente, hay cientos de artistas, miles de cantantes –profesionales o noveles- que se toman muy en serio su vocación, su carrera, su música. Y que también se toman muy en serio este festival, decadente o no, como plataforma artística o como evento musical internacional, me da igual. Y todos ellos merecen también el máximo respeto.

Lo que no me parece nada respetable es el desprecio, la tomadura de pelo, el engaño, el enriquecimiento tramposo y la cutrez que representa la farsa del Chikilicuatre y sus cuatreros (el Terrat, TVE y demás compinches). No me parece nada respetable colar un chiste (un mal chiste con ritmo, como lo definió alguien) en el festival musical internacional más importante de Europa que, guste o no, muchos millones de personas se toman en serio en todo el mundo (no sólo en Europa).

Pero Ezpaña es así. Prima lo cutre, lo soez, lo mediocre, lo malo; y, lo que es más grave, encima nos lo quieren hacer pasar por original, por rompedor, por modernete, por progre, por culto incluso (¡hasta el Instituto Cervantes de Belgrado se prestó a la farsa ofreciendo una clase “magistral” del académico Chikilicuatre. ¡Manda huevos!). Aquí se trata de igualar por abajo, seas ministro sin estudios, alumno sin esfuerzo, profesional sin mérito, intelectual sin cultura o cantante sin canción. Y puestos a sacar punta, ¿qué tiene de progre un chulo casposo rodeado de cinco mujeres objeto, cantando en clave latino-machista? ¿Dónde está la paridad? ¿Y eso de “con las bragas en la mano”? ¿Mola el Chiki Chiki a los colectivos feministas (ésos que saltan como panteras si dices que una psoeministra de 30 años no está preparada, pero callan como perras si sacan a una ministra italiana en pelotas en el Interviú?

Spain is different, sí; pero en la vida se trata de diferenciarse por arriba, no cayendo en lo más bajo. Si de eso se trataba, diferentes sí que fuimos. En el Festival de la Canción de Eurovisión todos eran cantantes menos el Chikilicuatre; todos sabían cantar menos el Chikilicuatre; todos llevaron canciones (mejores o peores, más o menos horteras, pero canciones) menos el Cikilicuatre; todos cantaban en su idioma o en inglés menos el Chikilicuatre, que perreaba en no se sabe qué; incluso todas las canciones tenían letra menos la del Chikilicuatre; todas las actuaciones tenían coreografía, estética, sentido del espectáculo, ¡glamour! (sin entrar en gustos), incluso sentido del humor y originalidad menos la del Chikilicuatre, que no tenía ni sentido del ridículo; todos trataban de dar lo mejor de sí, de mostrarse orgullosos de su trabajo, de agradar, de enamorar, todas menos el Chikilicuatre. Todos se tomaban en serio su actuación y a sí mismos menos el Chikilicuatre. ¡Qué cachondos somos! ¡Qué rompedores! ¡Qué progres! Pero ¿a que no hay huevos de enviar a los Oscars –cuna decadente de la propaganda imperialista- la última peli de Chiquito? ¿O, por qué no, un streaptease integral de Boris al Festival de Cannes? Seguro que rompe.

Eso sí, hay que reconocer que la gran genialidad de esta farsa es la magnífica campaña de Publicidad que han orquestado Buenafuente y su Terrat y cómo se la han colado a TVE (¿o también había algún amiguete ahí?) y, de paso, a todos los que la pagamos; y la única verdad incuestionable es que cuatro tíos se han forrado pero bien forrados (y no precisamente el actor –magnífico, por cierto- que interpreta al Cikilicuatre), dando carnaza fácil a un país que no gusta de complicaciones ni de profundidades ni de excesivos esfuerzos intelectuales, precisamente.

Al final, la Ezpaña de Z y de Pepiño, la de la Champions League internacional, la de “¡Qué cachondos somos y qué bien nos lo pasamos y nos importa una mierda todo mientras haya buen rollito!”, ha tenido en el Chikilicuatre y su circo una nueva muestra de lo que queremos ser y dónde queremos estar. Y también un ejemplo más de que, depende de quién lo haga, se le perdona absolutamente todo. Hasta llamarnos gilipollas.

jueves, 22 de mayo de 2008

La Gran PPelea

La escena comienza siempre de idéntica manera: Esautomátix, el herrero de la aldea, hecha en cara a Ordenalfabétix, el vendedor de pescado, su mercancía “poco fresca”. El pescadero, animado por su señora, defiende a capa y pescado la frescura de su mercancía, importada desde Lutecia en carro de bueyes. Esautomátix le lanza un pescado a la cara para que compruebe su verdadero estado, Ordenalfabétix se agacha para esquivarlo y el pescado, fresco o no, va a estamparse contra el rostro del jefe, Esautomátix, que cae de su escudo de jefe galo y se estampa dolorosamente contra el suelo. A partir de ahí, todos los habitantes de la aldea entran en la gresca. ¿Todos? Sí, todos; mujeres, niños y ancianos incluidos. Y todos contra todos. Llueven los pescados, las fraguas, las tortas, los bastonazos, los lirazos y hasta los menhirazos. La pelea es monumental y cruenta, pero a las dos o tres viñetas se acaba y todos tan amigos, a zurrar a los romanos y a celebrar el final feliz de la aventura con un gran banquete, más unidos que nunca.

Esto pasa en las historias de Astérix, el galo. Pero en la aldea del PP todo es muy, muy diferente. La cosa empieza igual: una gran pelea provocada con la excusa de un pescado, fresco o no, o de unas elecciones, perdidas o no tanto; el Jefe se mantiene tambaleante en su escudo galo mientras llueven los pescados por doquier y sus dos portadores (recién elegidos) lo sostienen como buenamente pueden. Poco a poco van entrando todos y todas en la gresca: hasta el más anciano del lugar, Transicionix, contando batallitas y malmetiendo el bastón por donde puede. La pelea, que tenía que haber acabado hace ya unas viñetas, va a más y la cosa se complica: al que canta, desafinado o no, lo amordazan y atan a un árbol; al que cuestiona al Jefe, lo echan a los leones (del Congreso); al que se mueve más de lo necesario, le dan con el menhir en la cabeza y vuelve ipso facto a su sitio. El Jefe cada vez se tambalea más, pero nuevos fieles y abnegados portadores se colocan bajo el escudo para afianzar su frágil liderazgo.

Entra en escena Detritus Prisus infectando todo con el rastro verde de la cizaña mediática; y El Adivino, que ha obnubilado al Jefe con sus falsas premoniciones y sus consejos fraudulentos. Se van formando dos bandos, los buenos y los malos, los blandos y los duros, los leales y los traidores; y ahora, en lugar de luchar sanamente todos contra todos para luego reconciliarse todos con todos, lo hace un bando contra otro, una mitad contra la otra, acrecentando la división, cada vez más insalvable. Ni siquiera está el sabio druida para poner orden, ausente en sus quehaceres de druida; no hay, pues, poción mágica que devuelva el sentido común a la aldea. Tampoco están el astuto y valiente Astérix ni el bonachón de Obélix, pues salieron de la aldea en pos de aventuras.

Y mientras (y esto es lo peor) el enemigo, al que antes zurraban de lo lindo, se parte el pecho contemplando el espectáculo de este gran circo, sin preocuparse de que nadie frene –ni siquiera denuncie- sus desmanes, tropelías, desaceleraciones y demás desbarajustes.

Después de la gran pelea, sólo Tutatis sabe en qué estado quedará la aldea. Cuántos se mantendrán en pie, quiénes serán exiliados, si el Jefe permanecerá sobre su escudo y quién/quiénes lo sostendrán; y, sobre todo, si en la renovada etapa de la aldea seguirán zurrando a los romanos, a los piratas, a los vikingos y demás enemigos o, por el contrario, se aliarán con ellos para evitar esas luchas tan antipáticas que en el fondo no favorecen a nadie.

Sea como fuere, alea jacta est! (y esperamos, sinceramente, que no acabe en morituri te salutant!).