y Júpiter se alinee con Marte
entonces la Paz guiará los Planetas
y el Amor dirigirá las Estrellas.
Abundarán la armonía y la comprensión,
la simpatía y la confianza,
no más engaños ni más burlas.
Vidas doradas, sueños de visiones,
revelación de místico cristal,
y la verdadera liberación de la mente.
Éste es el amanecer de la Era de Acuario.
La Era de Acuario.»
No. No es que me haya quedado fatalmente tocado por culpa de ésta tan poco edificante campaña de las elecciones europeas, americanas, generales o lo que sean. Ni que me haya fumado los tetrahidrocannabinolados brotes verdes que mencionaba el otro día el consejero Güemes. No. Tan sólo me he limitado a traducir la letra de la maravillosa, rebelde, hedonista y colorida “Aquarius”, canción protagonista del archifamoso musical “Hair” (1967) y de su posterior versión cinematográfica (1979), e himno oficioso del movimiento hippie de los años 60, el auténtico, el genuino, o sea, el de la guerra de Vietnam. Y cuyos contraculturales miembros y miembras sí se ponían verdes —y morados— de tetrahidrocannabinol. O sea, cannabis por un tubo. Haz el amor, no la guerra. Ya saben.
Y a cuento de qué viene toda esta alegoría hippie-musical, se preguntarán ustedes. Pues viene a cuento de que la gran pseudo hippie (ésta nada auténtica) del panorama político patrio sí ha debido de fumar no se sabe qué para soltar la psicodélica ocurrencia que ha soltado la niña. Literal:
«Les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y Zapatero presidiendo la UE (…) Una esperanza para muchos seres humanos»
Yo no sé si la confluencia, la convergencia, la unión, la coincidencia, la alineación, la alienación o lo que sea de Ohbama! y Mister Paz es el amanecer de una nueva Era; no sé si cuando la Moncloa esté en plena armonía con la Casa Blanca habrá más simpatía y confianza en el mundo, menos burlas y engaños; ignoro si entonces la Paz guiará a los Planetas y el Amor dirigirá a las estrellas, hacia no se sabe dónde ni falta que hace; y no sé si quiero imaginar mi vida dorada, soñando visiones o visionando sueños y experimentando revelaciones de místico cristal que liberen mi mente de una vez por todas y por siempre. Lo que sí tengo claro, cristalinamente claro, es que la camarada Leire tiene un pajín mental que no se aclara. Su perdida adicción a Ohbama! está haciendo mella en sus neuronitas, aunque el problema no viene de ahora. ¿Recuerdan aquél primer síntoma, justo después de su dosis iniciática?: «Amanece un tiempo nuevo para la paz, las relaciones multilaterales y los derechos sociales (…) un tiempo nuevo para el mundo». Sí, lo dijo ella, palabra, dos segundos y medio después de ser Ohbama! elegido nuevo César del circo mundial, flamante mesías de la progresía interplanetaria y revelación divina, mística y luminidosa de nuestra Leire. Desde entonces, la sintomatología de ohbamaniasis se ha ido agravando paulatinamente, narcoleptizando su entendimiento y desparramando su insensatez, cada vez más extendida y extensa. Pero no bastan el ridículo extremo, los sinsabores mediáticos, la cuesta abajo política, ni siquiera la bronca demócrata por usar el nombre de Ohbama! en vano… nuestra ohbamadicta Pajín seguirá enganchada a su dios, a sus dioses, a ambos lados del Atlántico, y continuará soñando visiones y experimentando revelaciones místicas y, en fin, liberando su mente en el amanecer de su particular Era Acuarius, Escorpius, Centaurus, Progresius o Estúpidus.
Y dentro de tanta estupidez tragicómica, lo peor de todo no es que lo diga, es que se lo cree.
Yo, por si la cosa se contagia, esta noche voy a revisionar “Hair” en mi VHS mientras me tomo un whisky… con aquarius. En plan vacuna.
«When the moooon is in the seventh House…»
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