jueves, 1 de septiembre de 2011


Cada primero de septiembre, sin excepción, a uno le sobreviene la nostalgia tontuna y entra en un estado melancólico autosugestivo absolutamente inevitable. Y es que septiembre era mucho septiembre en aquellos viejos y buenos tiempos del Zarauz de mi niñez, adolescencia y juventud. Esos diez o doce días que culminaban las vacaciones eran lo mejor del verano, el auténtico verano. La marabunta de veraneantes regresaba a sus depresiones posvacacionales lejos de la arena ocre de la playa zarauztarra, que quedaba de nuevo en paz, aunque no en soledad; el malecón (mi añorado malecón) volvía a su condición de ‘paseo marítimo’, olvidando su agosto reconvertida en ‘Gran Vía marítima’; el pueblo recuperaba el sosiego después del trasiego, y uno ya se podía sentar en las terrazas del malecón, y entrar en los bares de pintxos, e incluso alcanzar la barra en los bares de copas (¡cómo se echa de menos la buena música y el mejor ambiente del Fany, el Nashville, La Marina o el Antxe!).

En septiembre se iba la marabunta, sí, y llegaban las olas, el espectáculo grandioso de las mareas vivas y el pueblo en pleno, a lo largo de toda la playa, admirando las moles de cuatro metros que rompían estruendosamente lejos de la seguridad del malecón. Y con las olas de septiembre llegaban los surfers, los pros, a los que veníamos de ver en Biarriz y Hossegor. Damien Hardman, Sunny García, Occhilupo, Derek Ho, Tag Burrow, Martin Potter, Flavio Padaratz amerizaban en Zarauz y revolucionaban el pueblo… Aún recuerdo el primer año de Campeonato del Mundo, en el 88, nacido de la ilusión de muchos y el empeño de unos pocos (Pukas, básicamente), metiéndose el jurado dentro del agua para ver a los surfers porque… ¡no había olas! Y recuerdo que el siguiente año no sólo hubo buenas olas, sino que fue elegido el campeonato favorito de los surfers y de la prensa (la marcha y la gastronomía tuvieron mucho que ver, además de la impecable organización). El éxito se repitió durante unos años, y para nosotros esos días de septiembre eran absolutamente mágicos: tus ídolos en vivo, pelis de surf en los Antonianos, ambientazo por las noches, jam sessions de blues en las carpas del malecón a las cuatro de la mañana…

Y el nueve de septiembre llegaba el culmen del verano: la Fiesta Vasca. Desde pequeños, todos nos vestíamos de caseros y caseras y acudíamos a la pradera de San Pelayo a corretear, jugar, cantar y comer rosquillas de anís; y por la tarde, a la Plaza de la Música, a bailar al son de las trikitrixas y la sidra recién escanciada. Con los años, la cosa acababa al amanecer, tras una noche de copas maratoniana en la que no era raro encontrarse a los pros del campeonato, con la txapela puesta, y puestos de cerveza hasta la quilla. Por la mañana, de gaupasa, directamente a coger gafas de sol, toalla y tabla, ¡y a la playa! Al agua resucitadora. Y a seguir soñando con la ola perfecta después de haber vivido, un año más, el verano perfecto.

Esta semana, en Zarauz, comienza de nuevo el campeonato del mundo de surf. Yo no iré, por desgracia, y lo echaré de menos. Como echo de menos, desde hace tiempo, los veranos (y los inviernos) en Zarauz, y el malecón, y a mis amigos, y los pintxos, y los bares, y el txangurro, y la fiesta vasca… Aunque este año, con Bildu-ETA llevando las riendas del Ayuntamiento, sinceramente, me apetecía poco. Porque sé que aprovecharán la repercusión para meternos el “presoak etxera” hasta en el marmitako; porque sé que habrán vuelto a infestar la Plaza de la Música de pancartas y de retratos y de banderas y de hachas y serpientes y de propaganda etarra en general; porque sé que la herriko taberna estará a rebosar de hienas sonrientes saboreando su txacoli; porque sé que la fiesta vasca ya no será tan festiva y sí cien por cien euskalduna; porque sé que hasta el campeonato de surf será por y para la causa abertzale, con la inocente complicidad de los surfers extranjeros; porque sé que mi septiembre en Zarauz no se parecerá en nada al de aquellos días que mi nostalgia, año tras año, se empeña en recordarme.

He vivido grandes momentos, los mejores de mi vida tal vez, en mi septiembre zarauztarra. He visto a Flavio Padaratz bailando samba en una ola perfecta de 3 metros; he reído hasta el amanecer, vestido con txapela y gerriko, sin ser insultado ni amenazado por no ser abertzale; he visto desaparecer el último rayo de sol tras el ratón de Guetaria, sentado en mi tabla, en compañía de mi soledad. Y todos esos momentos se han perdido en el tiempo como lágrimas en el xirimiri. Es hora de olvidar.



viernes, 19 de agosto de 2011




Aprovechando esta marea apacible, alegre y colorida que ha invadido –y refrescado- las asfixiantes calles de Madrid para buscar una respuesta no indignada a sus juveniles inquietudes, ayer me fui al cine. He de reconocer que nunca había compartido sala con tanta multinacionalidad, multiculturalidad y multihumanidad, pero estoy seguro de que todos los que asistimos a la proyección vivimos una misma experiencia vital. No una experiencia religiosa, sino una verdadera Experiencia Humana. The Human Experience es un documental que cuenta la historia de dos hermanos veinteañeros, Jeff y Cliff Azize, pobres y sin padre (drogadicto y alcohólico) que deciden no permanecer ni un segundo más lamentando su mala suerte en su hogar para huérfanos de Brooklin y comienzan una búsqueda de sí mismos a través de los demás. Pero no de cualquier "demás", sino de los que están aún más desheredados que ellos: los homeless de Nueva York, los niños perdidos de Perú y los leprosos de Ghana.

En su primera experiencia, Jeff y Cliff comparten las condiciones infrahumanas de los vagabundos en el gélido invierno neoyorkino; viviendo entre cartones y ratas, descubren seres humanos que valoran sus vidas, por muy dolorosas que sean, y confían en Dios a pesar de todo ("Dios tiene un propósito para mí, si no, no estaría vivo", afirma un homeless enfermo de SIDA, mientras sonríe). Debe ser que la desesperación no es parte de la naturaleza humana, y la esperanza sí. Viviendo la vida de los otros, Jeff y Cliff empiezan a verles como parte de sí mismos; personas, igual que ellos. Tal y como declaró Martin Luther King: "Debemos pasar de una sociedad enfocada a las cosas a una sociedad enfocada a las personas".
     Su segunda experiencia les lleva, de la mano de un grupo de surferos con causa (recorren el tercer mundo ayudando a los necesitados y haciendo surf), a un hogar de niños enfermos, lisiados y pobres a las afueras de Lima. Allí conocen a la pequeña Angela (piernas deformes y una vida de maltratos y abusos paternos) y al valiente Víctor (que nació sin brazos y con una sola pierna), que a pesar de sus terribles vivencias no han perdido la capacidad, ni las ganas, de ser felices. Gracias a Dios.
     Su tercera experiencia es la más dura, como reconoce Jeff: "Nadie nos había preparado para lo que vino después". En la colonia de leprosos de la región de Volta se enfrentan a la deformidad, el horror, la repulsión, el sufrimiento extremo, la discriminación absoluta. Pero descubren también que esos seres deformes, monstruosos, malditos por los suyos, también valoran la vida; y el simple hecho de mirarlos como personas, o de darles la mano, les hace sentirse felices. Y es que, como afirmó Einstein, "la vida es sagrada, es el valor supremo al cual se subordinan todos los demás valores". En Ghana lo saben muy bien.

No sé si Jeff y Cliff, junto a sus colegas surferos, han venido a Madrid estos días a reunirse con un millón y medio de amigos para vivir una experiencia espiritual, además de humana. Pero sí sé que son parte de esa "juventud del Papa", alegre, generosa, profunda, entregada a los demás, defensora de unos valores que deberían trascender a lo político, a lo cultural e incluso a lo religioso. Conozco muchos como ellos, jóvenes que ayudan en comedores sociales, que cuidan ancianos enfermos, que gastan su verano en las misiones (malaria incluida) o reconstruyendo una iglesia en un barrio pobre de San Petersburgo. Jóvenes que, además, estudian y sacan buenas notas, o trabajan duro por una miseria, pero no se indignan porque saben que esto no se arregla lamentándose, sino actuando. Buscando y encontrando.

Un millón y medio de estos jóvenes está en Madrid para vivir su fe. Sin hacer daño a nadie, sin robar a nadie, sin incendiar comercios ni apedrear transeúntes; sin insultar ni amenazar a los que no piensan como ellos; sin atacar ni apalear jubilados; sin apropiarse de lugares públicos ni proclamarse portadores de la verdad absoluta. Ayer, muchos de ellos fueron agredidos física y verbalmente por la turba antipapa. Fueron insultados con toda la rabia, el rencor y la visceral intransigencia de quienes no son capaces de entender que un millón y medio de jóvenes de los cinco continentes puedan estar aquí movidos por una fuerza que a ellos se les escapa. Y lo hagan con alegría, con cánticos, con sonrisas, con educación, con esperanza.

Por eso ayer, enfrentados a su impotencia, la turba intolerante y grotesca gritaba y echaba bilis por la boca y por las pancartas: "Os han engañado, la Virgen ha follado", "¡Menos hostias, y más pan para Somalia!", "la juventud del Papa también se la machaca", "vuestro Papa es un nazi", "Cierre del Vaticano: Guantánamo mental", "pederastas, asesinos, ignorantes" o, directamente, "¡Viva Satán! 666", mientras ondeaban banderas comunistas y republicanas y un tío en bolas se "tiraba" al Oso de la Puerta del Sol ante un gran Pene de Oro. En realidad, lo único que consiguieron fue definirse a sí mismos. Una vez más.
     Sólo les faltó chillar, como la turba orangista soliviantada por el fanático reverendo James Cromwell MacIvor en Trinity, la grandiosa novela de Leon Uris: "¡Mueran los cerdos papistas! ¡Mierda para el Papa! ¡Fuera, fuera, so cerdos papistas", después de arrasar e incendiar una manzana entera, de treinta casas. Afortunadamente, ayer en Madrid no debían de tener cerillas (al contrario que los jóvenes indignados de Londres, por cierto).

Yo, puesto a decidir con qué juventud me quedo, qué quieren que les diga, me decanto por la juventud papista. Pienso, sinceramente, que hay más futuro en quienes están a favor que en quienes están en contra, en quienes transmiten alegría que en quienes supuran odio, en quienes comparten que en quienes invaden, en quienes cantan que en quienes chillan, en quienes respetan que en quienes insultan, en quienes creen que en quienes niegan, en quienes dan que en quienes exigen, en quienes actúan que en quienes sólo protestan; y, sobre todo, confío más en los ´pro´ frente a los ´anti´. El sabio Demócrito comparaba a los jóvenes con las plantas: por los primeros frutos se ve lo que podemos esperar del porvenir. Pues viendo los primeros frutos de este millón y medio de jóvenes frente a los indignados y los antipapas, creo que aún tenemos remedio. ¡Seré papista!



martes, 16 de agosto de 2011

Amy Winehouse, un bonito cadáver

"Vivir deprisa, morir joven y dejar un bonito cadáver" era la máxima aspiración del apolíneo delincuente Nick "Pretty Boy" Romano, en Llamad a cualquier puerta (1949, dirigida por Nicholas Ray y protagonizada por Humphrey Bogart); una frase, y una sentencia, que ha trascendido al tiempo y al cine inmortalizada, por cierto, por el actor John Derek, y no por James Dean como cree erróneamente el común de los mortales (tal vez porque Dean murió deprisa y joven, aunque probablemente no dejara un bonito cadáver tras el accidente automovilístico que lo convirtió en leyenda).

Esta sentencia, que cumplieron puntualmente bellos cadáveres como el propio James Dean (24), Sid Vicious (22), River Phoenix (23), Jimi Hendrix (27), Janis Joplin (27), Jim Morrison (27), Heath Ledger (28), Antonio Flores (33) o John Belushi (33, aunque no era tan joven ni tan hermoso, pero sí genuinamente genial), ha sido cumplida hace unos días por la última muñeca rota del star system, Amy Winehouse. Cada cual con sus variantes, todos padecieron y murieron de la misma enfermedad: exceso de vida. Unos se la bebieron, otros se la fumaron, o se la inyectaron o la esnifaron o todo a la vez; todos la tiraron directamente por el retrete en un injusto, egoísta, caprichoso, débil, irresponsable y suicida deambular por el lado oscuro; ellos, que lo tenían todo (el talento, el público, el dinero, la gloria), despreciaron y desperdiciaron su privilegiado escenario universal para hacerse y hacer el bien; dijeron ´sí´ al don que les fue concedido, pero ´no´ a la responsabilidad que conllevaba.

Se lo dijo su madre al niño Johnny Cash cuando le oyó cantar en los campos de algodón: "Hijo mío, tienes un don; pero ese don no es tuyo, sólo la responsabilidad de utilizarlo lo mejor que sepas". Y vaya si lo hizo. El gran Cash fue, por cierto, uno de los que prefirió desacelerar, cambiar de rumbo y dejar un cadáver arrugado pero feliz; y una vida absolutamente ejemplar, caídas incluidas.

Tal vez suene duro, pero no me entristece la muerte de Amy Winehouse. No, porque no me alegró su vida. Me pareció una vida vacía, egoísta, desagradecida y absurda. Injustamente desaprovechada. Y mal elegida. Sí, porque ella siempre tuvo la capacidad de elegir y siempre optó por la peor opción. Lo tenía todo y lo despreció todo: su música, su talento, su público, su responsabilidad… Por eso, cuando leo en los diarios las condolencias dedicadas a la efímera diva del soul, no puedo evitar pensar en la pequeña noticia que hay más abajo (un poco más abajo, más… más… ¡ahí!), casi una reseña, que nos habla de otras personas que mueren, a miles, y sin posibilidad alguna de elegir su suerte; ellas han tenido la desgracia de no nacer en Londres, sino en Darfur; y no han nacido con un don, sino con una cruel desgracia enquistada al cuerpo y al alma llamada hambruna; y no se han bebido la vida en vasos de vino, porque apenas tienen agua que beber.

Amy Winehouse ha decidido matarse a los 27 años, miles de niños somalíes mueren antes de cumplir los 3, sin capacidad de decisión alguna. Ellos, al contrario que Amy no mueren de exceso de vida, sólo de exceso de hambre. No mueren por vivir deprisa, y no hacen, ciertamente, un bonito cadáver.

Me contaba Javier Colomo, un donostiarra generoso y valiente que ayuda a mantener y financiar un colegio para disminuidos físicos y psíquicos en Kitgum, Uganda, que en esa paupérrima región no tienen preocupaciones, porque cuando tu única preocupación es encontrar comida para hoy, no puede existir ninguna otra. Eso, claro, no te asegura siquiera que comas hoy; de hecho, lo suelen hacer cada dos o tres días, los que tienen suerte. Sólo los alumnos del colegio comen todos los días, gracias a los donativos, a razón de 1,5 euros por mes y niño (www.nucbacd.org ). Los niños de Somalia, como los de Uganda o los de Etiopía o los del 90% de África, están muriendo cada día de exceso de miseria, y de exceso de fanatismo (islamista, en este caso), y de exceso de guerras, y de exceso de avaricia, y de exceso de inhumanidad, y de exceso de egoísmo del "primer mundo", que prefiere desviar la mirada, ensordecer sus oídos con el "no, no, no" de la malograda Amy y rascarse el bolsillo para ver cuánto le ha robado el último impuesto-capricho de su democrático estado.

Quizá, sólo quizá, el tintinear de las monedas les recuerde que con un poco de esa calderilla pueden salvar las vidas de muchos niños y adultos que no quieren vivir deprisa, ni morir jóvenes ni dejar bonitos cadáveres.

jueves, 21 de julio de 2011

El tonto que llegó a presidente. Y se quedó.

Hace 3 años y medio, cuando empecé a escribir la novela Bienvenido, Mister Paz, en honor del ya iluminado presidente Zapatero, lo único que tenía claro era el título y el perfil del personaje. El título es un homenaje a la maravillosa película Bienvenido, Mister Chance (basada en la no menos maravillosa novela de Jerzy Kosinski , Desde el jardín) protagonizada por un insuperable Peter Sellers: un jardinero analfabeto y de mente más bien limitada (sólo sabe lo que ha aprendido viendo la televisión), que rige su vida por una falsa visión de la realidad –con una ausencia total de futuro: sólo existe el presente- y que va llevando a los demás a su propia irrealidad, a su mundo absurdo, simplón y desconcertante. A base de metáforas jardinescas y malinterpretaciones de los poderosos de turno, Chauncey Gardiner acaba siendo el economista más influyente del país y asesor del mismísimo Presidente de los Estados Unidos. Su laconismo, producto de la ignorancia, se confunde con sabiduría y se le toma por un optimista visionario, sin que en ningún momento haya dado señal alguna de inteligencia; pero con frases como “Esta es tan solo otra estación más para el jardín, donde en primavera todo crecerá sano y fuerte; árboles nuevos, flores nuevas de todas clases” o “se necesita un jardinero muy bueno, que cuide mucho el jardín (para dirigir al país durante los periodos de crisis)” convence a políticos, economistas, periodistas y ciudadanos de que es, simplemente, un genio.

La diferencia esencial entre Chance y Zapatero es que el primero casi llega a vicepresidente económico y que el segundo llegó a Presidente del Gobierno. Y lo que es peor, cuatro años después repitió.

Hoy, con la perspectiva que dan los años, los logros, las frases, las ocurrencias, las omisiones, los ridículos nacionales e internacionales, los desbarajustes y las iluminancias en general, parece que todo el mundo (¡incluido Cebrián, oiga!) se ha caído del guindo y se ha topado, al fin, con la verdadera y dura realidad de Mister Paz. A buenas horas, mangas rojas… Los que llevamos más de 7 años diciéndolo, y además aportando pruebas, hemos sido llamados de todo menos guapos, simpáticos y progres. Pero, huelga decirlo, teníamos razón (¡te lo dije, te lo dije!). Ahora, hasta el más progre cejudo clama por la despedida del iluminado; ahora, hasta el más fiel de sus leales cortesanos reza (laicamente) por su abdicación definitiva; ahora, hasta su guardia pretoriana le clavaría un puñal si tuvieran la certeza de que eso acabaría con él.

Pero Mister Paz no se va. Se ha aferrado al escaño como el coyote de la Warner a la rama que le salva de caer al fondo del barranco. O, por terminar con el genial Peter Sellers, como el patoso e inocentón Hrundi V. Bakshi en esa obra maestra que es El Guateque, que sigue tocando la trompeta, una y otra vez, sin previsible final, sin acabar de morir, mientras es acribillado a balazos por sus enemigos (en el caso de Mister Paz, también por sus amigos y sus simples conocidos). La deuda sigue creciendo, la crisis de sigue agravando, el número de parados sigue aumentando, el prestigio internacional sigue menguando… y el presidente en funciones permanece en babia, en su país de las maravillas, en su iluminancia perpetua, en su mundo de Mister Chance o de Hrundi V. Bakshi (con el pie sobre el detonador de la dinamita), sin darnos opción de salir del pozo. Porque mientras él siga al mando de la nave, España seguirá siendo el Titanic. Y de ésta no nos salvan ni los botes.

Ha sido el peor gobernante que hemos tenido en siglos, pero él sigue convencido de su misión salvadora, de que todo lo que hace es por nuestro bien. Y eso, sinceramente, es lo más triste. Y lo más cruel.

miércoles, 20 de julio de 2011

El candidato Alfredo, de la A a la R pasando por la P.

Alfredo. m. Alf, Alfie, Alfredito, Alfred. / pol. Exministro de Mister X, Exministro de Escuchas y Asuntos Oscuros, Exvicepresidentísimo Primero del Gobierno de Ezpaña, Exportavoz y Exportacoz del Gobierno de Ezpaña, Excorredor de los 100 metros lisos en menos de 10 segundos. / actualm. Llámame Alfredo, Candidato Alfredo. Pepunto (ver). Rubalcaba (ver).

Baltasar (Garzón). m. Dícese del otrora juez estrella y ahora juez estrellado, gran aficionado a las artes cinegéticas, especialmente a la suelta del faisán, afición que comparte desde hace años (2006) con su amigo, cómplice y camarada Alfredo. / col. pop. Chiste, chanza: Basaltar y se cayó.

Camacho, Antonio. m. Larva de Rubalcaba en proceso de metamorfosis. Actualmente en fase ministerial, después de haber pasado por la fase fiscal, fiscal-tribunal, fiscal-progresista y la secretaría de estado para la seguridad. Discípulo aventajado de su maestro, es también aficionado a la suelta del faisán. Es igualmente aficionado a compartir su teléfono móvil.

Dantesco. adj. Dícese de las escenas o situaciones desmesuradas que causan espanto. Horroroso, sobrecogedor. / actualm. Sinónimo de Ezpaña.

Eta. biol. Especie de serpiente venenosa y mortal procedente del País Vasco cuyo hábitat se ha extendido por toda la península, sur de Francia, Venezuela y otros países. Tiene la asombrosa capacidad de revivir con fuerza cada vez que está a punto de extinguirse. / pol. Hombres y mujeres de paz que gobiernan con alegría numerosos ayuntamientos e instituciones de Euskal Herria gracias al TC. / fig. Amigos o enemigos de Alfredo según el momento y/o lugar.

Faisán. m. Ave gallinácea de alas cortas e inquietas y pico largo, con un penacho de plumas en la cabeza (en edad joven) y el plumaje verde y rojizo con reflejos metálicos. Su carne es muy apreciada (en edad joven). / España. Pájaro de mal agüero que puede acabar de un plumazo con la longeva carrera política de Alfredo. Y la de su larva, Camacho.

Gal. Dícese del oscuro pasado de Alfredo (que a él y sus compinches les gustaría ver convenientemente enterrado -en cal viva- pero que es conveniente desenterrar de vez en cuando, para no olvidar de quién estamos hablando).

Hampa. f. Conjunto de maleantes y delincuentes, los cuales, unidos en una especie de sociedad, viven al margen de la ley y cometen toda clase de delitos y desafueros. Los hay de diferentes tipos o tipejos: ministros, exministros, secretarios de estado, jefes de la policía, jueces, fiscales, terroristas, etc., de forma que cada cual cumple una función determinada y actúan conjuntamente como una banda perfectamente compenetrada y sincronizada.

Ictiosauro. m. paleont. Reptil marino, de tamaño gigantesco, con el hocico prolongado y los dientes separados; ojos pequeños y rugosos rodeados por un círculo de placas ojerosas; cuello muy corto, un poco cargado de espalda; y cuatro aletas natatorias en permanente movimiento. Sobrevive de la época jurásica. Se han hallado restos fósiles en Cantabria y Madrid.

¡Jajay! interj. que expresa burla o risa. O sea, cachondeo, carcajada, guasa, risotada, choteo, befa, pitorreo, etc. de Alfredo hacia todos y todas los españoles y las españolas cada vez que abre la boca (y mueve las manos).

Krausismo. Teoría filosófica del alemán Krause según la cual Dios, sin ser del mundo ni estar fuera de él, lo contiene en sí y de él trasciende. Precursora del Alfredismo, el Pepuntismo y el Rubalcanismo.

Lacra. f. Vicio físico o moral que marca a quien lo padece y, según los casos, también hace padecer a los demás. / fig. Maldición, plaga, desastre, calamidad, desgracia, epidemia, peste. / Sinónimo de Gobierno de Zapatero.

Llamada. f. Acción y resultado de llamar. / cineg. En la suelta del faisán, acción de aviso a la presunta presa con el resultado de la huida de ésta. Suele utilizarse un teléfono móvil. La llamada puede ser de fácil rastreo en las manos adecuadas.

Maquiavélico, ca. adj. Que tiene características consideradas propias del maquiavelismo, como la perfidia, la falta de escrúpulos o la astucia. / Cita de M.: “Los hombres son tan simples, y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes, que quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar.”

Negociación. f. Comercio con mercancías o valores para obtener unas ganancias / O sea: renegar de valores y principios para comerciar con terroristas y obtener una ganancia en votos.

Ombligo. m. fig. Creerse el medio o centro de cualquier cosa. En el caso de Alfredo, el ombligo de su partido, el ombligo del Congreso, el ombligo de PRISA, el ombligo de Ezpaña y el ombligo del mundo. / biol. Que se sepa, el faisán no tiene ombligo.

Pérez. Originalmente, apellido paterno de Alfredo al que el propio Alfredo renunció voluntariamente al transformarse en “candidato Alfredo”. Fue sustituido en primera instancia por Pepunto para posteriormente ser eliminado en su totalidad (punto incluido). Se desconoce la razón de tal negación paterna.

Quina. f. Corteza del quino / loc. col. Ser más malo que la quina: ser una persona muy mala / loc. col. Tragar quina: soportar una situación desagradable disimulando el disgusto (con tendencia a disimular cada vez menos).

Rubalcaba. m. Apellido materno de Alfredo, del que no sólo no ha renegado sino que además ha convertido en su marca electoral. / deriv. v. Rubalcabrear: indignar, enfadar y/o mosquear a base de engaños, mentiras, trampas, inquinas, manipulaciones, maldades, vilezas, intrigas, agitaciones y juego sucio. / Otras loc. con R de Rubalcaba: ruin, rastrero, roedor, rancio, rabioso, rapiñador, raposo, rúbeo, rebuscado, reincidente, rufián.



miércoles, 6 de julio de 2011

El gilipollas

Vaya, vaya la que se ha armado con lo de la SGAE, la SDAE, el amigo Teddy, su segundo Neri y su particular micro-génesis (su mujer, su cuñada y su hija), los habituales de la ceja y algún que otro espontáneo de la cosa cultural patria, que cuando abren la boquita casi nunca es para decir algo inteligente («cuando tan torpe la razón se halla, / mejor habla, señor, quien mejor calla» que ripió Calderón; y no pienso pagar por la cita, que conste). La tontería ganadora la ha soltado esta vez el amigo Calamaro (ése que tuvo algún momento de gloria como Rodríguez y ahora saca ristras de canciones como quien pesca salmones en una piscifactoría), que no se le ha ocurrido otra cosa que comparar la detención de unos (presuntos) chorizos con el 23F, al más puro estilo Almodovariano y su golpe de estado pepero del 11M. Pues vale, Andrés. Olé tus huevos.

El millonario Alejandro Magno-Sanz también la lía como sólo él sabe liarla en twitter y acusa de «cortitos, rabiosos y oportunistas» a todos los que protestan en Internet por el mangoneo autoral. Pues vale. Y Caco (¡caco!) Senante, que es un tipo grandote que una vez compuso una canción sobre el mojo picón y se le agotaron las ideas tras la indigestión, sospecha que es una conspiración pre-electoral. Pues vale. Y un tal Caballero (que rima con Quevedo y su “poderoso caballero es don dinero”) remata la cosa con el victimismo habitual: «el transfondo social de todo es que la gente no quiere a los artistas» (snif). No, amigo, la gente a quien no quiere es a los aprovechados y a los mangantes, sobre todo cuando roban a manos llenas y encima te llaman ladrón a ti (lo del canon digital, ya saben).

Pero, pese a la disputada competencia de sus colegas directivos y amiguetes de la SGAE, la palma (asturiana) se la ha llevado el nieto del abuelo Vítor, que fue picador allá en la mina (el abuelo, no el nieto) y poeta-pelota del franquismo (el nieto, no el abuelo); o sea, Víctor Manuel, que no se corta un pelo y habla directamente de “mano negra” (¿se referirá a la de Alfredo Pepunto?) y llama directamente gilipollas a los que osen decir que han desaparecido 400 millones de euros. Y qué quieren que les diga, tiene razón el nieto Vítor, que siempre ha tenido muy claro lo de ser gilipollas (en una entrevista afirmó, contundente, «yo soy comunista, no soy gilipollas», cuando se le preguntó por su amor a los frutos del capitalismo y su rechazo al reparto de los bienes… propios). Tiene razón porque el dinero, como la energía, no desaparece, se transforma; ergo los 400 millones de euros no han desaparecido, se han transformado. Lo que hace falta saber ahora es en qué (descapotables, chaletitos, pensiones vitalicias, generosos regalos, maletines, producciones musicales propias…), que 400 millones de euros son muchos millones y tienen una capacidad de transformación notablemente más versátil que los transformers y Mortadelo juntos. Y dan para muchos trajes, por cierto.

Dan también, por ejemplo, para que el amigo Teddy cobre unos 30.000 euros al mes como capo de la SGAE y se asegure, además, una pensión vitalicia de casi 300.000 euros anuales, unos 24.500 euros al mes, cifra que excede levemente la pensión media de los españolitos de a pie; de los que tengan, claro. A lo mejor hasta le da para subirle la pensión a su ex mujer, que malvive por las calles con su guitarra y los 350 euros que le pasa el oneroso Teddy. Desde luego, sí le da para sus amiguetes: la SGAE invirtió entre 2002 y 2008 más de dos millones de euros en un plan de pensiones para sus directivos. Por si perdían las elecciones, digo yo.

Y es que para pagar las pensiones, los sueldos, los negocietes y los vicios de estos tipos y tipas hace falta mucha pasta gansa. Por eso recorren cada rincón de España, al más puro estilo Sheriff de Nottingham, recaudando con indisimulada voracidad el impuesto revolucionario en bodas, bautizos, funerales, peluquerías, ascensores, restaurantes, conciertos benéficos, tarareos electorales, funciones de colegio, silbidos a pie de obra y (todo llegará) nanas a pie de cuna. En la Era Teddy Recaudeitor todo vale. Y es que desde que interpretó a Judas en la maravillosa versión patria de Jesucristo Superstar («a mí por el fango se me arrastrará (…) ahora la historia me condenará» predijo, con gran tino), Teddy Bautista le ha cogido un gustillo a las monedas de oro que raya en lo enfermizo; no sé si es pura avaricia, mala leche o una especie de síndrome de Gollum («¡es mío, sólo mío… mi tesorooo!») que piensa que un 20% de todo el dinero que suena en España es de su propiedad (¿intelectual?); nada escapa a su oído y a su peaje. Y mientras reparte las monedas entre sus colegas y familiares, acusa de robar a todos los ciudadanos porque sí y nos cobra el canon preventivo. Eso sí, con su jubilación vitalicia de 24.500 euros al mes. Ya lo decía Pink Floyd: “Money, it’s a crime”. Y ya lo decía Vítor Manuel, “yo soy comunista, no soy gilipollas” (igualico que su señora, por cierto, que facturó 57.813 euros al Ayuntamiento socialista de Toledo por un concierto benéfico que recaudó 11.800 euros. ¡Toma caché, Ana Belén!).

No, si aquí los gilipollas somos todos nosotros, que nos dejamos mangonear e insultar por estos piratas y encima les pagamos el retiro. Hasta que ha llegado el juez Ruz, el nuevo héroe de las causas justas. «Mi mente clara está / por fin descubrí dónde todos vamos a parar» cantó Judas-Teddy en la obra magna de Camilo Sesto. Pues eso, todos a la cárcel (si son culpables, claro; que aquí no condenamos gratuitamente): Teddy, Neri y familia, Caco, Caballero, Sinde… y el nieto Vítor, si se tercia. Por gilipollas.

jueves, 23 de junio de 2011

Oda a Pepiño, que está tristiño por culpa de Alfrediño

Ay, Pepiño, Pepiño
¿qué te pasa, rapaz,
que andas tan tristiño?
¿Qué te ha hecho, dime,
el candidato Alfrediño?
¿Te ha dejado sin mando
en tu partidiño?
¿Te ha dado un puntapié
en todo el culiño
después de haberle entregado
tu alma y tu corpiño,
tu eterna fidelidad
y tu amor más puriño?
¿Por qué, por qué?
(que diría Mourinho)

Ay, Pepiño, Pepiño,
que me miras con desaliño,
¿onde están esos ojos
antaño tan graciosiños?
¿Onde está tu mirada
de astuto y osado topiño?
¿Onde está tu descaro,
tu valentía de niño?
¿Do, tu regate dialetico
al estilo Robinho?
¿Y onde tu amigo Z,
Onde está su cariño,
su estima, su confianza?
Dime, ay, mi Pepiño
¿No te habrá desterrado
de su corazonciño?

Ay, Pepiño, Pepiño,
¡que no puedo verte así,
que la diño!
Y cuídate de la Elena,
que quiere tirarte al Miño
con una urna de piedra
bien amarrada al tobiño.
Que ésta se arrima mucho
al oscuro Alfrediño
y ha salido con ganas
de comerte los carballiños.
¡Joder con la Valenciano,
bulldog de Rubalcabiño!
Sólo de verle la cara,
ay, me giño.

Ay, Pepiño, Pepiño,
héroe del atril,
estratega del aliño,
¡no llores nunca mais
que se me estremece el corpiño!
¡No sufras mais, carallo,
que se me encoje el rabiño!
¡Que vuelva a ti la alegría
entre ríos de albariño!
¡Que escampe la nevada
Y bailen los pingüiños!

Ay, Pepiño, Pepiño,
que no puedo verte así,
¡Que me estriño!
¿Cómo he de consolar
esos ojiños tristiños?
¿Hundiendo otro Prestige?
¿Comprándote otro atiquiño?
¿Conxurando a trasgos y meigas
para eliminar a Alfrediño?
¿O erigiéndote en líder de Sol
Y de sus indignadiños
Al grito de "¡Muera la Pepa
y que Viva el Pepiño!"?

Ay, Pepiño, Pepiño,
¡cómo has podido caer
en las garras de Alfrediño!
Te ha metido la gaita
por el mismísimo calzonciño.
Te ha estampado el botafumeiro
en tu prominente fuciño.
Te ha maquinado en exclusiva
la Crisis del Pepiño.
Mas no te preocupes, rapaz,
que "O chegar o San Martiño,
mátase o porco
e bébese o viño".
Hasta entonces no llores mais,
no humedezcas tus ojiños.
Busca nuevos proyetos
lejos de Zapatiño,
lejos de Valenciano,
lejos de Alfrediño.
Lejos, muy lejos del mar
—no como tu atiquiño—.
Lejos, ya puestos, de España
¡Que nos tienes hasta os güeviños!

Ay, Pepiño, Pepiño,
que no puedo verte mais,
¡Que la diño!

jueves, 16 de junio de 2011

Carta a María San Gil

Viviste el asesinato cobarde de tu jefe y amigo en directo, a bocajarro y a tan sólo unos centímetros de distancia; guiada por tu coraje, saliste en (inútil) persecución del asesino, que huía cobardemente por las callejuelas de la parte vieja; y años después, en el juicio, te enfrentaste a la mirada del asesino con la misma valentía y firmeza con la que viviste aquel asesinato cobarde y con la que vives cada día desde entonces. Es lo que distingue a los valientes, su firmeza y determinación frente a la cobardía.

Durante todo este tiempo, María, has sido un permanente ejemplo de superación y sacrificio; un referente moral, humano y político; un modelo de cercanía, de claridad de ideas, de fidelidad a tus principios y a tus valores, ¡incluso de simpatía! (eso que tanto se reclama ahora desde tus filas y que tú has ejercido sin necesidad de renunciar a ti misma ni de reinventarte al estilo ‘pop’); has sido la cara amable y sincera, el lenguaje directo y transparente, la sencillez en persona, la honestidad, siguiendo fielmente la estela de tu amigo y mentor asesinado.
     Has sido la gran luchadora por la libertad, junto a las demás y los demás valientes que viven cada minuto como auténticos héroes y verdaderos condenados (al silencio, al desprecio, a muerte), y que ahora renuevan su heroísmo tras el envenenado triunfo de la serpiente. Algo que hay que padecer día a día para entender de qué pasta estáis hechos; y para entender también de qué pasta están hechos, no ya los asesinos (que no engañan a nadie que no se deje engañar), sino quienes los subvencionan, quienes los justifican, quienes los utilizan, quienes los amparan, quienes los equidistancian… quienes los legalizan; aquellos que se ponen o se quitan la máscara según la conveniencia del momento, pero cuyo rostro es siempre, ha sido siempre, el mismo rostro hipócrita, falso e inmoral desde los tiempos de Miguel Ángel Blanco y el pacto de Estella. Esos mismos que os han apuñalado, a ti y a los tuyos, tantas y tantas veces; que os han despreciado, que os han insultado, que os han escupido –incluso muertos- tantas y tantas veces.

Por eso, María, estuve contigo cuando te fuiste, hace tres eternos años. Volviste a tomar una decisión valiente, sincera y honesta, como no podía ser de otra manera siendo tú. Una decisión generosa y sacrificada, como tu propia vida; y leal, aunque haya quien diga lo contrario, leal a tus ideas, a tu gente y a tu partido (por mucho que algunos trataran de hundirte miserablemente, utilizando incluso tu cáncer para atacarte). Y aunque te fuiste –asqueada- de la vida política, nunca nos dejaste del todo, pues siempre has estado presente, e implicada, en todas aquellas causas en las que crees, sin dar la espalda a tus principios, sin ponerte siquiera de perfil, encarándolos con la mirada firme, de frente, con valentía, sin complejos. Has estado con las víctimas del terrorismo, siempre, pero también con las otras víctimas, las más inocentes de todas las víctimas: te recuerdo en la gran manifestación por la vida, hace un par de años, llegando a una rebosante Puerta de Alcalá, literalmente acosada por tus fans, pidiéndote un autógrafo, un abrazo, una sonrisa (esas sonrisas tuyas); echándote de menos como se echa de menos la voz de la conciencia en los momentos de incertidumbre; necesitando tu regreso como se necesita, de vez en vez, un soplo de aire fresco y limpio entre tanto aire viciado.
Ahora, después de un tiempo desaparecida (a veces literalmente, por seguridad), regresas para contarnos tus vivencias, tus miedos, tus esperanzas, tu lección de vida en tu 'media' autobiografía. No es mal momento para volver a escuchar tu voz, ahora que tu Donosti querida, la ciudad por la que Goyo Ordóñez fue asesinado cobardemente en tu presencia, ha caído en manos de la serpiente. Igual que mi Zarauz querido. ¿Quién nos lo iba a decir, verdad, después de tantos años luchando, llorando y muriendo? “Hemos perdido un terreno que nos va a costar mucho recuperar”, lamentas; y peor aún, porque esto es sólo el principio del fin, pero no de ETA, sino del País Vasco. "Los terroristas no están ganando porque nos hemos entregado. Y para entregarse ahora, que nos lo hubieran contado hace 20 años y a lo mejor hubiéramos sufrido menos." La pena es que hubo un momento, no hace mucho, en que estuvimos muy muy cerca de vencer. Y tantos mártires involuntarios habrían tenido un cierto sentido.

Ahora que has vuelto, aprovecho para pedirte un favor: nunca calles, María. Por favor. Necesitamos, además de leerlas, escuchar tus palabras, tus mensajes, tus ideas claras y valientes. Como eran las de Goyo. Y créeme, tu voz va a tener eco. Porque la voz de los valientes siempre resuena en los corazones honestos. Y de esos, a pesar de todo, aún quedan muchos.


miércoles, 8 de junio de 2011

El Señor de las Moscas en Sol


Pareciera como si el escritor William Golding (que, por cierto, cumple años el mismo día que un servidor) se hubiera paseado hace 57 primaveras por la Puerta del Sol de esta primavera de Madrid, que lleva ya camino de las tres semanas y no tiene visos de terminar la cosa, o sí, pero no mañana, ni pasado, aunque tampoco en una “fecha infinita”, como apuntaba el otro día un indignado, que además debe ser uno de los listos de la plaza tomada.

Y es que las semejanzas con El señor de las moscas del autor británico van mucho más allá de la mera cuestión higiénica (que en este caso sería El señor de las pulgas, según comprobación propia). Empezando por el principio, lo que comenzó siendo una (tal vez justa) utopía, rebosante de ilusión revolucionaria, de quimérica voluntad de cambiar el mundo, de sincera y necesaria indignación en pos de una sociedad ideal, en busca de la democracia perdida, ha terminado siendo justo lo contrario: la utopía se ha pervertido y ha mutado en distopía, la realidad se ha impuesto al idealismo, la ilusión ha sido explotada (en ambos sentidos) por la manipulación y el adoctrinamiento y, en fin, la presumible sinceridad de intenciones se ha convertido en una gran farsa, y la democracia ideal en una caricatura asamblearia, burocratizada, totalitaria y castradora de voluntades.

Como en El señor de las moscas, la aparente benevolencia de la causa no es sino una excusa de los fuertes para mantener el control absoluto de algo que ya no se sostiene, ni se enmienda. Han paladeado el sabor del poder y se han enganchado. Y lo peor de todo es que se lo creen. Como la caracola de Ralph y Piggy, los indignados han acogido el megáfono como símbolo de su (presunto) poder y como instrumento de permanente convocatoria asamblearia. Como en El señor de las moscas, las guerras de clanes afloran cada día en el escenario democrático ideal, y se acaban imponiendo los radicales, que son siempre los únicos que tienen las ideas claras. Los okupas han okupado Sol y de paso han okupado todo el Movimiento15M, que ya no va a ningún lado (salvo hacia la izquierda). Y el “ágora permanente para todos, para todas y para todes” (literal, lo juro) se ha convertido en un gran estercolero físico y mental.

Como en El señor de las moscas, la responsabilidad de los primeros días, las obligaciones y las buenas costumbres han ido degenerando día a día, noche tras noche: sexo, droga y rock’n roll, vaguería, suciedad, reyertas, mendigos okupas, pulgas, chorizos, Paris Hilton, inseguridad generalizada y porquería, mucha porquería. No queda nada limpio en Sol (ni en Cataluña ni en etc.), literal y metafóricamente hablando. Dicen que quieren mantener la fogata viva, como Ralph y Piggy, pero ese fuego está quemando los negocios y las vidas de los comerciantes de la zona, que ya andaban bastante chamuscados tras siete años de socialismo utópico reformista, pacifista, nacionalista, feminista y anticapitalista.

Como en El señor de las moscas, han cazado un gran cerdo y se creen los reyes del mambo; han sido noticia durante unos días y se ven como el ombligo del mundo; han levantado simpatías por doquier (¿un 80% de la ciudadanía? ¡Ni de coña!) y han organizado un gigantesco festejo democrático con sus pinturas tribales, sus rastas y sus tambores de guerra (¡muerte al banquero, al sistema, a la oposición, al que se oponga!). De ahí no les sacan ni con tanquetas, como en los viejos tiempos donostiarras, cuando los borrokas salían por patas en cuanto el primer pikoleto ponía un pie en el bulevar.

Pero, como en El señor de las moscas, los “peques” se quieren ir a casa, tienen miedo y hastío, y cansancio. Y sensación de fracaso. La cosa no funciona, al menos así. Los primeros días tal vez, pero desde el día de las elecciones, la (presunta) revolución democrática no tiene sentido. Hay que replantearse los argumentos y los métodos y las reivindicaciones. Hay que ser serios y operativos, y razonables. Inteligentes, ¡coño! La bestia del radicalismo ya se ha hecho con el poder en la isla de Sol, el manifiesto okupa ha enturbiado la paz y la armonía neohippie de los primeros momentos; el flower power ha sido aniquilado por el anarko power y los héroes de la democracia pura son ahora los villanos del totalitarismo cabezón, los pesados del “no nos moverán”, los guarros del chabolismo revolucionario e ilegal. Jack y sus salvajes se han hecho con la isla y la civilización ha sido vencida por la barbarie. Como en El señor de las moscas, los indignados de Sol han acabado perdiendo la razón. Y su hoguera se está apagando. O la encienden en un lugar donde vuelva a arder con sentido (internet, un partido político, asambleas de barrios, un movimiento civil y cívico) o toda su isla de avatar va a terminar devorada por las llamas que ellos mismos han prendido, pero que ya no controlan.


Han clavado la cabeza de un cerdo en una estaca y la han colocado en medio de la Puerta del Sol; dicen que es la cabeza del sistema, pero no saben que es su propia cabeza. Y se está llenando de moscas.


PD. Dicen que se van el domingo. ¿Se pondrán de acuerdo en la hora? 

jueves, 2 de junio de 2011

La mano (siniestra) que mece la cuna


Cuenta una vieja crónica de sucesos el caso que aconteció en un tribunal berlinés, allá por 1967. Un astuto abogado defendió a su cliente, acusado de robo, alegando que había sido únicamente la mano del inculpado la que había realizado la sustracción, de forma que no había lugar a responsabilizar a la persona entera de la acción de su mano. El juez, haciendo gala de su sentido del humor, condenó a la mano del ladrón a dos meses de prisión; en ese instante, el ladrón desatornilló su mano derecha artificial, la depositó sobre la mesa del boquiabierto juez y salió tranquilamente –y libre- de la audiencia.

Este pasado fin de semana, el Vicepresidentísimo, Ministrísimo y Oscurantísimo señor Rubalcaba (¿por qué renegarán todos de su apellido paterno?) se la ha jugado a sus colegas de partido más o menos como el chorizo berlinés a su juez. Después de quitarse de en medio a “la niña” de Zapatero de un vil empujón (que me la han dejado llorando por las esquinas y los desfiles, los muy…), apareció el flamante Multi-ísimo en el Komitern socialista, ante todos sus varones (sí, con ‘v’), alguna fémina de cuota para la foto y el omnipresente Zerolo y, después de un maravilloso discurso de su predecesor en el poder (emotivo, entrañable y deportivo; si parecía Carros de Fuego), Rubalcaba se desatornilló la mano diestra, la dejó sobre la mesa de Zapatero con su mano más siniestra y se descojonó de todos sus colegas y de España entera mientras exclamaba:    
     “Yo, por la autoridad que me concedo a mí mismo, me he señalado, erigido y ungido como vuestro salvador, vuestro faro, vuestro guía, vuestro futuro; esta mano –que no es mía y devuelvo a su dueño- representa el pasado, el fracaso; ella y solo ella es la que os ha hecho mal, la que nos ha llevado a la debacle, la que ha arruinado España… así que ¡fuera! Y ahora yo, con mi mano de verdad, que es la siniestra, os voy a llevar derechitos a la ¡¡victoriaaa!!”

     Las hordas dirigentes (y dirigidas) bramaron al unísono clamando a su nuevo líder, ensalzando sus inmarcesibles virtudes democráticas, que nunca ninguno puso en duda. Y hasta los varones (sí, con ‘v’) más críticos, los mismos que exigían dos minutos antes unas primarias sí o sí, o un congreso sí o sí, se deshicieron en aplausos, vítores, ovaciones, loas, alabanzas, ensalzamientos y bajadas de pantalón como no se había visto desde tiempo inmemorial (bueno, desde el último mitin de ZP). Y el Omni-vice, la mano siniestra que mece la cuna, prosiguió:
     “Hay que mirar hacia delante, olvidar el pasado; todo eso del GAL, y el 11-M, el Faisán, la crisis, los parados, los indignados y demás falacias pretéritas deben quedar enterradas en cal viva. ¡El futuro es nuestro horizonte! Sangre nueva, ideas renovadas, lozanía, empuje, juventud… ¡Eso es lo que necesita el Partido y lo que necesita el País (a España, me refiero, no a mi periódico). Yo soy la prueba viva de esa nueva fuerza renovadora que corta con el oscuro pasado y sólo ve futuro; y para demostraros que ya sólo miro hacia delante, os presento a mi nueva guardia pretoriana, a mis jóvenes guerreros de espíritu renovador y empuje adolescente, a mis chicos sin pasado, sin culpa, sin mancha, sin responsabilidad, recién saliditos de la inocente e inmaculada cuna: ¡Manoliiito Chaves! –aplausos- ¡Pepiiiiño Blanco! –vítores- ¡Eleniita Salgaaado! –piropos, silbidos- ¡Raaaamontxu Jáuregui! –ovación- y… ¡Triiiini Jiménez!” –aplausos, silbidos, piropos, vítores, banderitas y ovación clamorosa.

Los cinco jóvenes y jóvenas ministros y ministras se desatornillaron sus respectivas manos diestras y las posaron sobre la mesa de su ex jefe, muy ordenaditas; y con ellas han dejado atrás toda responsabilidad en la debacle electoral, en la (indi)gestión de la crisis económica y en el hundimiento del país en general, y ahora se van de gira con su nuevo jefe, a reconquistar al pueblo confundido, a recuperar la confianza perdida, a revitalizar la militancia adormecida y a mantener la poltrona de la Moncloa, el poder y la gloria… ¡como sea! Y ese “como sea”, leyendo en los oscuros ojos del Presidentísimo Rubalcaba, se me antoja que va a ser sonado. En marzo de 2012, unos estratégicos días antes de las elecciones generales, lo escucharemos. Atronadoramente.