17. No es “europeo”.
Continuamente se nos planta en la cara el ejemplo de países europeos “legislativamente más avanzados” que han superado el trauma del aborto y ahora son una sociedad feliz y sin complejos. Lo que nos ocultan es que esos países están reduciendo notablemente el número de abortos precisamente porque ahora están legislando a favor de la prevención, la información y la asistencia (notificación a los padres si un menor quiere abortar, supervisión de las clínicas, espera de 24 horas, información obligatoria de alternativas, los pacientes deberán saber que pueden ver al feto por imagen ultrasónica y escuchar el latido del corazón, etc.). Países como EE.UU. o Alemania, que han fomentado políticas de apoyo a la mujer embarazada y medidas de supervisión en los centros de aborto, o como Bélgica y Holanda, que tienen el porcentaje de abortos más bajo del continente pese a sus leyes más permisivas, gracias también a su política de educación sexual. Pero en lugar de aprender de los errores de los demás, preferimos cometer los nuestros. Muy patriota.
18. No es ciencia.
Frente a las simplezas demagógicas que argumentan los abortistas, la Declaración de Madrid es una de las iniciativas más importantes y tajantes de los últimos años en la lucha por la vida de los no nacidos y en defensa de la verdadera libertad y responsabilidad a la hora de decidir si abortar o no. Más de 2.000 profesores de universidad, investigadores, Académicos, médicos, científicos e intelectuales de diferentes profesiones y pensamientos se han unido para declarar que «existe sobrada evidencia científica de que la vida empieza en el momento de
19. No es racional.
Para la Comisión de presuntos expertos de
20. No es democrático.
La nueva ley del aborto no formaba parte del programa del PSOE en las pasadas elecciones generales. El hecho de plantearla ahora, en plan sorpresa, no es precisamente una muestra del juego democrático (ése que los ciudadanos ejercen una vez cada cuatro años, y poco más). Si además añadimos que se está gestando (paradógica palabra) a puerta cerrada, prácticamente a escondidas, y sin apenas escuchar la voz de los objetores, el nivel de democracia no aumenta precisamente. Y si encima invade el terreno más íntimo de las personas, que es el de las propias convicciones morales, tratando de manipular las conciencias a favor de las tesis oficiales, todo atisbo de democracia se esfuma tan rápidamente como la esencia humana de un cigoto en manos de la ministra paritaria (que no paritoria).
21. No es una mejora.
En contra de la opinión de médicos, psicólogos, organizaciones especializadas, fundaciones y demás expertos, para la docta filósofa y humanista Leire Pajín, el gran logro de la nueva ley de plazos será «despojar de trabas» y hacer «menos traumático el aborto», que además era una demanda social que millones de mujeres estaban pidiendo a gritos. Para eso se creó
22. No es un bien.
Nadie aborta por gusto o por placer. Las pro-abortistas saben que el aborto no es algo deseable en sí mismo, aunque se cuiden mucho de divulgar tan poco feminista idea. Destruir una vida nunca puede ser un bien. Engendrarla sí, por principio. Es curioso, además, cómo las mismas líneas de pensamiento que defienden el derecho a la vida de los animales, o detestan la pena de muerte de asesinos confesos, al mismo tiempo desprecian la vida inocente que nace de sus propios cuerpos. El propio presidente Zapatero reconoció que el Estado de Derecho obliga a tener «consideración a la vida» y se reafirmó en su «valor y responsabilidad de luchar por lo que creemos, que es el valor supremo de la vida». Claro que no se refería a la vida de los inocentes no-nacidos, sino a la del malnacido De Juana Chaos.
23. No respeta los derechos humanos.
No me lo invento yo, lo dice
24. No es económicamente rentable.
Con miles de intervenciones desde los 345 euros en la octava semana hasta los 6.000 por encima de las 22, el aborto es indudablemente un negocio no ya rentable, sino millonario. Y eso en tiempos de crisis. Pero sólo para los centros abortistas, claro. Para el resto de la sociedad es, además de todo lo dicho anteriormente, una gigantesca pérdida económica. El presidente de Fundación Madrina, Conrado Giménez, ha evaluado en el 5% del PIB la pérdida de riqueza que supone el aborto en nuestro país en concepto de «pobreza y desierto demográfico» y por «la marginación y falta de conciliación que sufre la mujer madre en
Y por cierto, ¿cuánto nos cuesta cada adopción realizada en países extranjeros?
25. No es solución.
La única solución es que el aborto sea la última solución posible. El aborto es casi siempre un problema profundo. Para la madre, para su entorno familiar y laboral, para la sociedad… Por mucho que se empeñen las feministas liberadoras de cuerpos y conciencias, el aborto es un fracaso de principio a fin, y más allá. Desde el embarazo imprevisto hasta el trauma pos-aborto, pasando por las presiones y depresiones, las secuelas físicas y la soledad.
La única solución es evitarlo en lo posible. Pero ¿cómo? Tal vez encontremos la clave en lo que afirma el doctor Poveda: «dejan de abortar los que dejan de ignorar. De hecho, el ecógrafo de cuatro dimensiones es el aparato que más vidas está salvando, porque con él se ve muy bien lo que ocurre y lo que hay en el vientre de la mujer, y ver es informar. (…) El éxito de salvar una vida pasa porque la madre vaya al ginecólogo y vea la ecografía de su hijo; y luego, que desde las asociaciones provida seamos capaces de solucionar esas cuestiones que llevan a la mujer a recurrir al aborto». «Quien salva a un hombre salva a la humanidad», dice el Talmud. Digo yo que también será aplicable a las mujeres y a sus hijos.
26. Los provida no son de derechas.
La bipolaridad izquierda-derecha asociada a defensa-rechazo del aborto es absolutamente infundada. Hay miles de votantes del PSOE que consideran esta nueva ley una locura sangrienta e innecesaria. El problema es que, salvo excepciones (Manuel Arbeloa, que no votó lo que su partido) pocos políticos socialistas se pronuncian en ese sentido. Pero sí los ciudadanos: «no hay en nuestros días una afirmación más reaccionaria que la del derecho de una persona sobre la vida del hijo no nacido. Es el derecho de propiedad más absoluto concebible, más allá del derecho del amo sobre el esclavo. Y es una vergüenza para la izquierda que levante la bandera de ese pretendido derecho». Lo dicen los Socialistas Cristianos. «No sólo somos izquierda y rechazamos el aborto, sino que lo rechazamos precisamente por serlo (…) Debemos hacer que el vientre de la madre sea el lugar que la naturaleza ha hecho que sea: el lugar más protegido».
Igualmente hay muchos políticos y votantes del PP (y de la derecha en general) que ante el drama del aborto simplemente no saben, no contestan. O incluso lo apoyan.
27. No son
Es también muy recurrente y maniqueo asociar a
Por otro lado, la mayoría de las Organizaciones y Fundaciones Provida son aconfesionales, y su única religión es la defensa de la vida del no-nacido y el apoyo sin condiciones a la mujer, cualesquiera que sean sus creencias y sus circunstancias.
28. No son fundamentalistas.
Ni la Iglesia ni los movimientos provida pretenden que se encierre en la cárcel a la mujer que aborta (ni quieren acabar con el lince ibérico, dicho sea de paso); es más, son los únicos que se ponen siempre del lado de la mujer, al contrario que organizaciones pretendidamente feministas (y en realidad bastante integristas), que lo único que persiguen es que la mujer aborte, sí o sí, independientemente de sus circunstancias. Los provida rechazan el aborto, pero no a la mujer que aborta, de modo muy especial si se ve obligada a realizarlo como única salida, no como opción, por no contar con ningún otro tipo de ayuda ni alternativa. Por eso centran todo su esfuerzo en reducir el número de abortos indeseados, que son la inmensa mayoría. Y lo hacen con respeto, entrega, generosidad y gran sacrificio personal.
Su único enemigo, por llamarlo de alguna manera, son los centros abortistas que hacen del aborto un multimillonario negocio, trampeando las leyes vigentes. Los mismos que piden más semanas de inviabilidad para aumentar su contabilidad, los mismos que reconocen ser capaces de cualquier cosa por dinero, los mismos que trituran fetos de 26 semanas o más a tanto el gramo, los mismos que empujan a una menor a abortar ilegalmente en aguas internacionales...
Conclusión
Probablemente no podamos hacer ni deshacer
¿Y qué podemos hacer los ciudadanos de a pie? Pues tener las ideas claras, para empezar. Y apoyar cualquier iniciativa que respete la vida, con nuestras simpatías, con nuestra presencia, con nuestra involucración, con nuestra difusión… y con ayudas económicas que el gobierno no va a proporcionar. También es nuestra responsabilidad moral, y debe ser nuestra batalla. Ortega y Gasset decía «el mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar». Ignoro si el presidente Zapatero y su Ministra conocen esta sentencia; tampoco sé si
Termino con una cita del poeta y filósofo bengalí Rabindranath Tagore, Nobel de literatura en 1913, que no era precisamente católico ni de derechas ni machista confeso ni sopechoso de fundamentalismo ninguno:
«La vida nos la dan y la merecemos dándola».
http://www.medicosporlavida.org
http://www.hazteoir.org



