lunes, 20 de octubre de 2008

Los 100.000 hijos de la nada


El pasado día 16 llegó a España el barco de la organización pro-abortista holandesa «Women on Waves» (Mujeres sobre las olas). ¡Qué afortunados somos! Ya podemos presumir de estado progre y paritario (que no paritorio, precisamente) porque la modernidad y la justicia del “Nosotras parimos, nosotras decidimos” ha arribado al fin en nuestro país, sin leyes ni límites ni hogueras morales. Y podemos estar orgullosos de que tres valientes mujeres sin vocación maternal y una menor, sin el consentimiento de sus padres, hayan podido acabar con su embarazosa, molesta y no deseada situación pasándose por el bigote esa ley machista y represora que la naturaleza y la legislación vigente les imponían tan injustamente. ¡Qué felicidad, oiga! Y como no podía ser de otra manera, ante tan alegre acontecimiento, había que celebrar una fiesta por todo lo alto. Una “fiesta-mitin” organizada por la simpática tripulación (incluido el ginecólogo ése con la camiseta del “No a la Guerra”), con la colaboración de CC.OO., ERC y la Bardem, que iba a ser el jolgorio madre. Pero ¡ay!, hete aquí que los aguafiestas de siempre, esos cavernícolas hipócritas e inhumanos del PP, van y boicotean el fiestorro, las risas y el cava. ¡Serán hijos de… su madre!

Lo siento por la Bardem, que se ha quedado sin juerga. Con lo que a ella le gustan estas fiestas-mitin, ya sea contra la guerra (así, en singular), contra el PP, por el simple hecho de existir, o a favor del diálogo con ETA, regalando preciosas florecitas blancas arrimadita a la camarada Goricelaya, abogada oficial y oficiante de todo etarra que se precie. Por eso le han dedicado una calle en Sevilla, que se la merece, no como las víctimas esas del terrorismo que no dejan de dar la vara. ¡Como les gusta hacerse las víctimas! Igual que a las cositas ésas que están dentro de las mujeres embarazadas, que van de víctimas que no veas.

Pobre mamá Bardem. Pobres miembros y miembras del barco de la alegría. Pobres camaradas de CC.OO., IU y ERC. Pobres simpatizantes de la noble causa, que se han quedado sin fiesta. Como los 100.000 niños (o niñas) abortados este año en España, que tampoco podrán celebrar su fiesta de cumpleaños, ni su fiesta de graduación ni su fiesta de aniversario. Nada. Tampoco podrán ver las películas del hijo de mamá Bardem, ni celebrar con él sus premios ni alegrarse por sus éxitos; ni siquiera tendrán la oportunidad de ser actores. Ni podrán navegar en un velero como el de las simpáticas “Women in waves”, ni sentir la brisa del mar en sus rostros. Ni podrán estudiar medicina para curar enfermedades y salvar vidas, como el ginecólogo con la camiseta del “No a la guerra” (al menos cuando empezó la carrera). Y tampoco podrán ser políticos ni sindicalistas (liberados o no), para vivir del cuento, como los camaradas de CC.OO., IU y ERC. No, no podrán vivir del cuento, porque ni siquiera les han dado la oportunidad de vivir. Estos 100.000 niños (o niñas) no podrán ser amados y besados y abrazados por sus madres, como mamá Bardem ama, abraza y besa a su hijo Javier; esos 100.000 niños ni siquiera han tenido la suerte de poder ser adoptados, como tantos miles de niños extranjeros, por familias que les habrían entregado todo su amor, cariño y generosidad. Esos 100.000 niños (y niñas) no tendrán nada, no vivirán nada, porque no son nada.

Una sociedad que celebra la muerte de seres tan inocentes e indefensos con una fiesta, está muy enferma. Una sociedad que vitorea la muerte de un hijo a manos de su madre, está muy enferma. Una sociedad que elige el “derecho a decidir” de una madre frente al “derecho a vivir” de su hijo, está muy, muy enferma. Y todo apunta a que esta enfermedad, cruel y sin sentido, va a seguir degenerando hasta llegar a fase terminal. Ahí nos esperará el doctor Montes. O el ginecólogo del “No a la Guerra”.

Hoy el barco ha partido hacia nuevos destinos tan progres, tan modernos y tan liberados como esta Ezpaña nuestra. Aquí ha dejado cuatro nuevas muescas, cuatro muertes ilegales, cuatro crímenes que no tendrán castigo. Cuatro enormes vacíos que se suman a esos otros 100.000 vacíos, a esas 100.000 lágrimas que lloramos los que aún pensamos que el aborto no es un derecho de la mujer, es un crimen de la Humanidad.

8 comentarios:

Derecho a vivir dijo...

Os invito a entrar en la web http://derechoavivir.org y sumaros a esta iniciativa en defensa de la vida.

Anónimo dijo...

Puestos a progresistas y abiertos ¿por que no ampliar el plazo hasta los 40 años y que no sólo decidiera la madre, sino cualquier persona? Así podríamos "abortar" al hijito, e incluso "eutanasiar" a la santa madre, que ya debe pasar de los 70 y se viene mereciendo un fin digno. Eso sí, siempre desde el respeto y amparándonos en el riesgo para nuestra salud psíquica.

PowerMax dijo...

Pues hacia eso nos dirigimos; la eutanasia, la selección de embriones, el aborto libre... al final se trata de relativizar el valor de la vida humana, que acabará siendo igual de valiosa que la de un abejaruco... o que la de un judío para los nazis.

Dostoyevski dijo...

Tío Pepe:
El S.XX fue un siglo sin parangón en cuanto a la destrucción de vidas humanas en nombre de ideas totalitarias.
El relaitivismo que encarna ZP está promoviendo la masiva destrucción humana en nombre de la democracia.
Todo mentira. La cultura de la muerte es el olor que antecede a la podredumbre totalitaria.

Anónimo dijo...

No hay más que decir, ha quedado todo dicho. Sólo recordar que fueron Hitler y Stalin los que querían el aborto libre. En "eso" (además) tampoco se diferencian de Z.

P. Piccolomini dijo...

Hoy leo en el blog de Ignacio Arsuaga que las simpáticas señoritas de Women on Waves quieren volver a España con otro barco, que curiosamente se llama Machsist, a practicar ablaciones de clítoris ilegales. Otro símbolo del progreso en beneficio de los derechos de las mujeres. ¿Qué será lo próximo que hagan por su bien? ¿Cortarles los tendones de los tobillos para que no se cansen corriendo? ¿Extirparles los pechos para evitar la degradación que supone dar de mamar a sus hijos (los que se escapen del aborto, claro)? Pues eso, ¡que viva el progreso y la liberación de la mujer!

guillermo dijo...

Que sinrazón de país y que asco de barco la pena es que no se aborten ellos mismos y sirvan de carnaza para los peces aunque creo que los mismos peces moririan si probaran la carne de estos asesinos encubiertos y con poder que son los bardem y compañia estoy totalmente de acuerdo con tú articulo amigo Pepe y espero que el barco del infierno se vaya donde se tiene que ir al infierno.

guti dijo...

Enhorabuena por este artículo y otros del blog, estoy impresionado
por tu exposición.Sigue así y no dejes de escribir cosas como esta
por mucho tiempo.Gracias