miércoles, 23 de junio de 2010

Unas palabras para Txusito, el negociador.

Dicen —comentan, murmuran, afirman, desmienten, contradicen— por ahí que Jesús Eguiguren, Txusito para sus amigos de la capucha, ha vuelto a negociar con ETA. ¡Mentira podrida! ¡Burda falacia! ¡Trola trolera! Es imposible que Txusito haya vuelto a negociar con ETA, sencillamente porque nunca ha dejado de hacerlo, y no se puede volver a lo que nunca se ha dejado.


No es que uno sea tan mal pensado que siempre esté pensando mal en lo que toca al gobierno de Mister Paz y a los hombres de paz abertzales o a su amigo Txusito, el maltratador; no, de verdad que me haría enormemente feliz poder pensar bien. Pero no puedo. No I can’t! que diría Ohbama! Después de la dieta vigilada de De Juana, de la inseminación excarcelada de la Beloki, del pacifista Otegui, el de la hija, o del hijo de la madre que parió a Usabiaga, o de Josu Ternera y su ternerito pastando libremente; después del accidente de la T4, de las mentiras de Mister Paz en el Congreso, de las vascorras de las Tierras Vascas en el parlamento vasco, de ANV en los ayuntamientos y en las subvenciones; después de las reuniones secretas de Txusito y la ex Mesa Nacional de Batasuna en abril y en París, de los últimos acercamientos de presos, del chivatazo impune de El Faisán, de la poco convincente indignación de Leire, de la explosiva última entrevista a Txusito ("Es contraproducente para el futuro mantener ilegal a Batasuna"), del encuentro amistoso —colegas de la muerte, oye— entre Batasuna y EA de este domingo para que ETA esté en las elecciones… pues que no, ¡que no me lo creo, vaya!


ETA, como Mister Paz, no se va a rendir; a pesar de su fracaso, de su irremisible carrera sin frenos hacia el abismo, ETA va a morir matando; como Mister Paz va a morir arruinando al país. Y es que están hechos el uno para el otro, cada cual en su propia alucinancia o iluminancia, abducidos mentalmente —y moralmente— por su visión distorsionada de la historia y su propio lugar en ella. Ambos se necesitan: Mister Paz porque sabe que sólo puede salvar su legislatura si acaba con ETA “pacíficamente”; y ETA porque sabe que sólo con Mister Paz puede sobrevivir e incluso prosperar, a pesar de Rubalcaba. Y en medio, Txusito, el maltratador negociador, el gran pacificador, el Moratinos con txapela.


Yo no pretendo iluminar, ni con mis palabras ni con mis pensamientos, las oscuras mentes de Mister Paz y ETA, y su cadena de transmisión Txusito. No, yo no lo voy a hacer. Prefiero cederles el dudoso honor a personas que han sufrido el dolor, el desprecio, la crueldad, la tortura, la injusticia, la muerte en sus propias carnes, en sus mismísimas almas. Prefiero que sean testigos directos de la barbarie de ETA los que le digan a Txusito y a Mister Paz, su jefe, por qué no se puede negociar con la serpiente; por qué es inmoral siquiera plantearse que estén otra vez en las elecciones; por qué la única opción admisible es la rendición total y la única justicia posible es el cumplimiento de cada segundo de condena.


Esas personas me escribieron, hace una semanas, dejando su testimonio desgarrador en este mismo Malecón, agradeciendo mi artículo “Carta a la hija de Otegui”. Hoy, me voy a permitir recordar tres de esos testimonios, que llegaron en forma de “comentario”; y los transcribo tal cual llegaron, con su ortografía y sus expresiones de personas humildes, poco cultivadas, muestra de que quien más sufre es, como siempre, quien menos tiene. Estas palabras son para ti, Txusito:


«mi padre no podia ir a las reuniones pq ETA amenazo con matarnos a nosotros .Asi transcurrio mi vida hasta los 11 años , un dia , en el pueblo de mi madre (es un pueblo de vizcaya) un señor me sento en una silla y me pregunto constante mente en que trabajaba mi padre, solo para comprobar si no lo decia , que gracia, no consiguio que lo dijera , he tenido que oir alli siendo una niña que si pudieran le darian un tiro en la cabeza a mi padre.Lo he pasado tan mal alli que seria muy largo de contar . A dios gracias a los 11 años nos fuimos de alli, y por fin comenzo mi vida normal , podia decir quien era mi padre he incluso la gente me admiraba por quien era el , parecia que estaba en otro pais , yo creo que realmente asi era (…) yo gracias a dios estoy muy orgullosa de que mi padre sea un GUARDIA CIVIL .»


«yo por desgracia soy viuda desde hace 22 años de un policia nacional asesinado a sangre fria por la espalda, el contaba con 32 años teniamos dos hijas de 7 y 3 años y toda una vida por delante...llena de ilusiones y proyectos que nunca se cumplieron,aún despues de tantos años aún sigo sola...nunca me recupere del todo...mis hijas crecieron sin su padre y aun y para siempre lo seguiran hechando de menos y aun lloran por el ...era un buen hombre y no se merecia lo que le paso...JAMAS LOS PERDONARE....nos partieron la vida...»


«tube la mala suerte de vivir en Vitoria en los años más sangrientos que fueron los 80 y tantos cuando mi marido fué asesinado y tube que llevar a una hicastola a una de mis niñas, a los 2 meses la tube que sacar y llevar a mi tierra y dejar a su padre solo allí porque me la maltrataron física y psicológicamente...me la marginaron y venia con moratones por todos lados..pobrecita la primera frase que aprendió fué xacurra campora no se si estara bien escrito ... los moratones no eran solo de los niños tambien de los profesores....se salieron con la suya y nos echaron ...por las malas...a mi niña y a mi marido con los piés por delante...lo más fuerte es que no los odio....me acausan indiferencia y sigue por que el pueblo vasco lo consiente..»


Nada más que añadir, salvo, tal vez, una última pregunta: ¿realmente alguien se cree que EA y Batasuna no van a estar en las listas el año que viene? Me apuesto el RH negativo de Txusito.

martes, 15 de junio de 2010

Zapaterus Invictus y el Manifiesto Antifutbolización


Cuenta una crónica periodística del año 1968, desde la antigua provincia sudafricana de Transvaal, cómo los indígenas no habían adoptado aún la cultura del fútbol y se distraían con los deportes de sus antepasados. La gran fiesta deportiva consistía en una lucha a garrotazo limpio entre los brosas y los basutos; en la fiesta tomaron parte mil doscientos individuos, que corrían unos tras otros descargándose mutuamente zurriagazos con unos garrotes de buen peso. Curiosamente, además de las quijadas rotas, los cráneos abiertos y los múltiples descalabros, sólo hubo un muerto… y eso que un guerrero fue arrojado a un barranco de más de 30 metros.


Visto hoy, este deporte ancestral puede parecer una salvajada; pero en su día, o en sus siglos, fue cultura. Más o menos como el Deporte Rey Absolutista que ahora y siempre nos invade y nos gobierna.

El caso es que, según parece, Sudáfrica se ha civilizado (ejem), ha dejado el garrotazo deportivo en el pasado y acoge el Mundial de Fútbol, según las reglas marcadas por el código de Sheffield o por el de Cambridge, que es como más civilizado; lo que, a priori, es un avance. Me parece bien si es en pro de la civilización civilizada, deportiva y culta (aunque luego se maten los aficionados rivales con más contundencia que los traansvaleses, pero ése es otro artículo). Fantástico, oiga. Fenomenal.


Pero uno, aunque ha jugado al fútbol semanalmente durante años (más lozanos) está hasta las narices de fútbol. Porque lo que antes era un deporte se ha convertido en una plaga de dimensiones faraónicas (y no sólo en el Mundial). No estoy en contra del fútbol, sino de la sobresaturación de fútbol, de la omnipresencia del fútbol, de la sobredimensión del fútbol, de la sobredosis de fútbol, con síndrome de abstinencia incluido; estoy harto de la dictadura de la cultura del fútbol, de la tiranía del fútbol, que no te permite hablar de otra cosa en oficinas, reuniones, peluquerías, bares, colegios y taxis; harto de que me mientan al llamar “Deportes”, así en plural, a las secciones de “Fútbol” de diarios y telediarios; y de que los niños ya no jueguen al guá ni a las chapas ni al clavo ni a rey-verdugo, que era cruel pero no era fútbol. Sí, lo confieso y lo proclamo de viva voz, y hasta lo grito si se tercia: ¡estoy hasta los mismísimos de la megainvasión del fútbol, del imperialismo del fútbol, de la globalización del fútbol… en una palabra, de la FUTBOLIZACIÓN!


[Nota para la SGAE y apropiadores indebidos: declaro que este concepto de Futbolización, cuyo término y definición me acabo de inventar, es creación propia, y estará sujeto a los derechos de propiedad intelectual pertinentes e impertinentes que un servidor decida.]


Total, que puestos a protestar contra el viento huracanado de este tifón futbolero que nos arrasa, y aunque sé que no va a servir más que de vano desahogo de este novato “antisistema” que les escribe, me declaro oficialmente “antifutbolización” y he decidido manifestar mi protesta en el correspondiente manifiesto. Que dice, más o menos, así:



Manifiesto Antifutbolización®


1. Me niego a planificar mi vida en función de los horarios de los partidos de fútbol, aunque sean de la Selección Española.


2. Me niego a tener que hablar exclusivamente de fútbol el día después de un partido; ni el día antes; ni siquiera durante el partido (o sea, todos los días).

2bis. Es más, me niego ha comentar el partido más allá del mero resultado. Tres segundos son suficientes.


3. Me niego a creerme mejor entrenador que Del Bosque, Maradona, Capello y demás entrenadores profesionales.


4. Me niego a vocear, a saltar o a chillar por las ventanas por cada gol que meta España. Me alegraré, por supuesto, pero no tanto como si me hubiera tocado la lotería.


5. Me niego a llorar por cada gol que le metan a España.

5bis. Me niego a quedarme sin ganas de vivir si pierde España.

5bisbis. Me niego a suicidarme si eliminan a España en cuartos.


6. Me niego a llamar a la selección la Roja, astuto invento publicitario de una cadena de TV cuyo color corporativo es, precisamente, el rojo (eso sí, como profesional de la Publicidad, admiro profundamente su astuto invento).


7. Me niego a vestir la camiseta de la selección para ver los partidos, y mucho menos para ir al súper, al bar o a pasear al perro (si lo tuviera o tuviese).


8. Me niego a saberme de memoria los nombres de todos jugadores de la Selección Española. Bastante tengo con acordarme de dónde he aparcado el coche.


9. Me niego a sonreír por obligada cortesía futbolera al vecino del quinto, que siempre me ha caído fatal, por el simple hecho de que haya ganado España la noche anterior.


10. Me niego a odiar a suizos, chilenos, hondureños o cualquiera otro adversario por patriotismo mal entendido.


11. Me niego a odiar a los árbitros, o a desear su muerte tras inhumana tortura, porque hayan, presuntamente, pitado en contra de la Selección Española.


12. Me niego a considerar al fútbol el “deporte rey”. Por muchos cortesanos y cortesanas, plebeyos y plebeyas que le rindan pleitesía.


13. Me niego a peinarme, vestirme o tatuarme como los jugadores de la Selección.

13bis. Me niego a peinar, vestir o tatuar a mis hijos como los jugadores de la Selección.


14. Me niego a sentirme más español sólo porque gane la Selección Española.

14bis. Me niego a querer, respetar, portar y ondear la Bandera Española sólo cuando gane la Selección Española.


15. Me niego a que el Presidente del Gobierno, sus adláteres y medios de comunicación en general utilicen el fútbol para anestesiarme, obnubilarme, nublarme, anularme y/o torearme.

15bis. Me niego a que el estruendo de las vuvuzelas no me deje seguir escuchando el fragor del paro, del caso Faisán, de los Falcon, los Bonos y demás ejemplares ejemplos, de la ley del aborto, de la re-negociación con ETA, de los desvaríos gubernamentales, de las ocurrencias de la Bibi, de los desmanes verbales de Pepiño y su clon mental, la Pajín, de los mamelucos sindicales, de la reforma laboral, de las torpezas peperas, de… en fin, pues eso, de España.

15bisbis. Me niego, por encima de todo, a que el Presidente del Gobierno y Ministro de Deportes salve el pellejo o retrase su suicidio (político, no me sean malpensados) en el caso de que gane la Selección Española. Mister Paz no es Mandela, y no puede quedar invictus.


Bonus track:

Me niego a volver a escribir sobre fútbol, aunque sea para manifestarme en contra.


Pues eso, ¡VIVA LA ANTIFUTBOLIZACIÓN!


…Y que gane el mejor.

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viernes, 4 de junio de 2010

La última cima. Una película española donde el bueno es el cura.


Hoy, 4 de junio, se estrena en Madrid La última cima, y después en salas de toda España. Una película que no va a dejar indiferente a quien la vea. En el buen sentido.


La última cima no es una película al uso, desde luego. Tampoco Pablo Domínguez es un protagonista típico. A priori puede parecer duro acudir a una sala de cine, y pagar la entrada, para ver un documental sobre un cura (por muy excepcional que éste sea), pero la realidad es que resulta ser una experiencia sorprendente. Tiene mucho humor y aventura y emotividad y ritmo y complicidad con el espectador; tiene una impactante banda sonora (rock sacerdotal incluido), escenarios espectaculares y una gran fotografía; tiene un guión muy original y secundarios de lujo; y tiene, sobre todo, un final feliz. Ah, y está absolutamente recomendada para todos los públicos, creyentes o no. ¿Qué más se le puede pedir a una película?


Pablo era ese tipo de sacerdote que más odian los que odian a los sacerdotes. Porque lo tenía todo: era joven, simpático y afectuoso, muy humilde (“todo es mérito de Dios”, decía) y enormemente humano; pero también era un intelectual apasionado, no en el sentido abstracto, sino perfectamente entendible. Además, “era un sacerdote que vivía su sacerdocio con plenitud e identificación con lo que es el sacerdote en la Iglesia, sin dudas”, en palabras de Rouco Varela, que ofició su funeral.


Para todos los que lo conocieron era un sacerdote inteligente, bondadoso y entregado; a otros, les enseñó a amar profundamente la Verdad; otros destacan su alegría, su sentido del humor casi de niño, cómo sabía reírse de sí mismo y conquistar a los inconquistables a través de la risa. Para muchos, tras su muerte está más vivo que nunca; y para algunos, incluso, es ya casi un santo.


Pablo era, como él mismo se definía, “sacerdote, sacerdote y sacerdote”. Pero además de sacerdote era Doctor en Filosofía y en Teología, catedrático de Filosofía Sistemática de la Facultad de Teología San Dámaso desde 1998 y delegado del Gran Canciller para la dicha facultad, autor de 4 libros, conferenciante apasionado y ameno, director espiritual “cotizado”, hijo, hermano, tío, amigo y, sobre todo, montañista.Un gran aficionado a la escalada, que había coronado los picos más importantes de España y otras latitudes. Allí, en las alturas, contemplando el espectáculo de la Creación, Pablo se encontraba más cerca de Dios; y por eso le gustaba celebrar la Eucaristía cuando coronaba una cima. Y así lo hizo aquel 15 de febrero de 2009, con su habitual compañera de montaña, la doctora Sara de Jesús, en la cumbre del Moncayo. Después de celebrar Misa se dispusieron a descender hacia la vida terrena. Pero, a pesar de su amplia experiencia en la montaña, algo debió fallar en la bajada que les hizo resbalar en el hielo y precipitarse al abismo. La muerte de ambos fue instantánea. Pablo tenía 42 años.


Conocerle era quererle, cuentan quienes lo conocieron. Porque, sobre todo, Pablo era una persona cercana, generosa, entregada, que no sabía decir que no a nada. “Es que me hace bien”, afirmaba. Y debía ser verdad, porque igual atendía espiritualmente a las monjitas cistercienses (que reclamaban asiduamente sus ejercicios espirituales), que cuidaba a los enfermos moribundos, confesaba a cientos de niños en un colegio, acompañaba a una amiga en un parto difícil o “hacía el ganso” con sus sobrinos tirado por el suelo. Se ponía al servicio de quien tuviera delante en ese momento, sin más; simplemente te decía “si puedo ayudarte en algo, pídemelo”, y tú se lo pedías y Pablo lo hacía. Porque lo decía de verdad.


El bueno de la película

Pablo Domínguez fue una buena persona y un buen cura. Como tantísimos otros. Y ésta era ya de por sí una buena razón para hacer una película sobre él. Pero si además descubrimos que su estela está transformando a multitud de personas después de su muerte, la historia se antoja aún más interesante de contar.

Eso es lo que pensó Juan Manuel Cotelo, director y productor de La última cima. Lo último en cine alternativo: una película española sobre un cura bueno, argumento bastante inusual en estos días aciagos. Sorprendente, cuando menos. Sobre todo si tenemos en cuenta que, aún sin estrenar, ya se han interesado por ella más de 20 países, en sólo tres semanas ha habido 200.000 descargas del trailer desde la página web y multitud de personas anónimas de 80 países, sin haber visto la película, escriben preguntando sencillamente “¿qué puedo hacer yo para que se vea?”.


La conclusión quizá sea que hay una enorme necesidad de esta película. Algo debe tener. Fiel al estilo de su protagonista, “la película no es un discurso, dice Cotelo, son personas que hablan con el corazón, que cuentan de qué modo ha afectado a sus vidas el hecho de conocer a Pablo. Cómo escuchaba, cómo nunca hablaba de sí mismo o cómo brillaba su alegría en los momentos más difíciles; o con qué naturalidad amaba a Dios como Padre y amigo, siendo él un intelectual, un doctor en Teología y en Filosofía”. Y ése es precisamente el objetivo de La última cima. “No es una película sólo para creyentes, sino para todo tipo de público”, recomienda Cotelo; y él sabe por qué lo dice. “Es un ejemplo vivo y cercano de una fe que está al alcance de cualquiera. En definitiva, una historia de Amor”.


La última cima muestra la huella profunda que puede dejar un buen sacerdote en las personas con las que se cruza. Y que revela cómo, después de su muerte, Pablo sigue coronando cimas en las almas de miles de personas, conmovidas por el ejemplo de su vida, de su enorme fe, de su entrega a todos, de su alegría sin límites.

Vivimos un tiempo en que los sacerdotes son tratados en el cine, en la televisión, en la prensa, como seres perversos o caricaturescos. Especialmente en España. Y son miles los sacerdotes generosos, alegres, serviciales, humildes… Sacerdotes anónimos que sirven a Dios, sirviendo a los demás. Ésos son los sacerdotes buenos de los que nadie habla, que son casi todos. Sacerdotes como Pablo Domínguez, que fue precisamente eso, un buen cura. Nada más. Y nada menos.


Id a verla, os garantizo que será el comienzo de una gran amistad.



Podéis informaros de las fechas y salas de estreno pinchando aquí: laultimacima.com

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martes, 1 de junio de 2010

La conjura de La Moncloa


"Largos no son los días de vino y rosas; de un nebuloso sueño surge nuestro sendero y se pierde en otro sueño" recitaba premonitoriamente Lee Remick a Jack Lemmon, antes de precipitarse hacia su autodestrucción alcohólica.
Los días de vino y rosas socialistas han acabado. El gobierno de la felicidad, el buen rollito y la jauja para todos ha llegado a su fin. La Era Z ha muerto. Borrachos de poder, alcoholizados de incongruencia, beodos de improvisación permanente. Pero Mister Paz, el iluminado, no se rinde; porque no reconoce su derrota, ni siquiera la contempla ("su proyecto está más vivo que nunca" ha llegado a decir, sin sonrojarse, la Vice); simplemente, no hay hueco en su hueco pensamiento para tan impensable posibilidad. Piensa: "esto no es real, tiene que ser un sueño; como lo de la foto de las niñas con Ohbama!, que fue otra pesadilla; como el accidente de la T4, que en realidad no sucedió; como los accidentes de la no-guerra de Afganistán; como la crisis, que siguen hablando de ella pero yo aún no la he visto; como la bronca de Merkel y el chino, que no sé a cuento de qué me llaman griego; como las profecías de MAFO, como las portadas de los periódicos extranjeros, como las puñaladas de PRISA, como las caídas de la Bolsa, como la caza a mi querido Garzón, como la autocampaña de Pepiño en la Noria, como la felonía de Durán Lleida… todo es una mala pesadilla, un matrix virtual, una alucinación traicionera, un delirio febril que me hace ver lo que no hay. Alguien me está haciendo luz de gas porque no quiere que concluya mi plan para convertir a este país en un país moderno, progresista, pacifista, feminista, rojo y anarcosindicalista. Pero ¿quién es el traidor o traidora? ¿Quién me quiere mal? ¿Quién? ¡¡¡QUIÉN!!!"

Como un César olfateando la traición de sus propios vástagos, Mister Paz comienza a analizar uno a uno los posibles enemigos que quieren acabar con su carrera política… e incluso con su persona. Piensa en Pepe Bono, su archienemigo desde aquellas primarias, al que Mister Paz ha intentado anular tantas veces como adversario, y que probablemente quiera verle muerto y enterrado junto a su abuelo; Bono, el que quería dejar la política para dedicarse a su familia o para hacer negocios o lo que fuera; el siempre valorado Bono, el amado por el pueblo Bono, el amigo de todos Bono, el bueno de Bono… Pero deshecha la idea enseguida, porque después de lo de los áticos y los jacos y las joyas y los favores reyales, poca vida política le queda a éste.

Y de Pepe a Pepiño, su fiel Pepiño, su inseparable, su leal, su siempre a su lado Pepiño, su doberman sin bozal Pepiño. Y Mister Paz se dice que tal vez, que puede ser, que últimamente se prodiga mucho en la tele y en la prensa y que hace muchas cositas con el dinero de Fomento y que se lleva bien hasta con Espe y que se ha vuelto a hacer con las riendas del partido y que siempre ha sido un poco marrullero y ambicioso y que… "¡no, no puede ser! ¡Pepiño, tú no, hijo mío!" Mister Paz borra al instante idea tan absurda de su mente porque, sencillamente, Pepiño nunca lo haría. Como el perrito del anuncio. Y además, igual le pasa como a Bono y "alguien" redestapa lo de su ático en Villa Arousa y lo del carísimo colegio de sus hijos, y…

Y su pensamiento (es un decir) se centra entonces en la Chacón. Su delfina, su brazo izquierdo nacionalista y pacifista, la imagen fresca, joven, guapa y sobradamente preparada de su Gobierno; su ministra más valorada y admirada, que tiene hasta departamento de marketing propio en casa y no viaja sin su fotógrafo y su videógrafo particulares. Y piensa que hubo un tiempo en que podía haber sido su sucesora al trono, pero ella misma se quitó de en medio entre piratas, afganistanes y balcanes; y de paso poniendo a todo el ejército en pie de guerra, que eso para un pacifista como él es imperdonable.

Y piensa en Rubalcaba. Y sólo de pensarlo le entra miedo. Primero porque puede que esté escuchando sus pensamientos, con algún sofisticado sistema de escuchas psiconeuronal o telepático; y segundo porque Alfredo siempre le ha dado miedo, mucho miedo. Desde la Era Gal ha pensado en él como un Lord Vader sin máscara y sin asma, pero con todo su lado oscuro. Y que tiene que saber más secretos de estado, y del estado de los políticos, que el mismísimo Vera. Y piensa que suele ser el ministro más valorado y que está enchironando etarras como quien come pipas y que se prodiga mucho en la tele y que cuando habla convence hasta al diablo, quizá porque es el diablo mismo.
Y, sin quitarse del todo a Rubalcaba de la cabeza, piensa quién más le puede estar traicionando para quedarse con su trono. ¿Méndez y Toxo al alimón, que son como los Hernández y Fernández de Tintín que todo lo hacen a la vez, pero en plan descamisado? ¡Con lo que le querían antes, que le daban todo su cariño y más, y ahora le quieren hacer una huelga general, manda huevos, ni que él fuera el ultra de Aznar! ¡Serán felones! "Pero no —piensa Mister Paz—, tampoco son ellos, que lo que les mola es no hacer nada y cobrar como si lo hicieran todo. Éstos prefieren mandar en la sombra, liberados de responsabilidad.

Puede ser Felipe, piensa, que nunca me ha tragado; o Rodríguez Ibarra, conspirando con Vera y Barrionuevo de nuevo, y el resto de la vieja guardia, para colocar a Solana; o Leguina, aunque ya no pinta nada, por mucho que escriba; o López Aguilar, el guaperas, que se quiere vengar por haberle enviado al exilio; o Montilla, el charnego, abducido por los nacionalistas, que le han lavado el cerebro y le han hecho más independentista que Laporta y Tardá juntos y revueltos.

Y entonces cae en la cuenta de que puede que no sea dentro de su partido. Que su destrucción está siendo pergeñada desde instancias muy elevadas: "¡Joder! ¡Es el Rey! La Monarquía quiere acabar con mi republicanismo; ¡Lo sabía, Juan Carlos nunca dejó de ser franquista y con esto de la Memoria Histórica se ha mosqueado! Y mira que le he tratado bien, al muy traidor, que le dejé callar al camarada Chávez para que recuperara el protagonismo internacional. ¡Será desagradecido, el tío!"
Inmerso ya en una vorágine conspirativa y consparanoica sin freno, Mister Paz se pierde en los vericuetos de su mente laberíntica y empieza a marearse peligrosamente con el bombardeo de nombres, rostros y colmillos que aparecen como disparos en su pensamiento (es un decir): Cebrián, Roures, María Emilia Casas, Rajoy, CR9, Pedrojota, Almunia, Botín, Durán i Lleida, Josu Ternera, De la Vega, El Juli, Madoff, Solbes, Lula, Barroso, Pedroso, Pedrosa, Mourinho, la Pajín, la Bruja Lola, José Antonio, los Castro Borthers, los Jonas Brothers, Hanah Montana, Ohbama!... ¡todos conspiran contra él, todos quieren su caída, todos piden su cabeza, todos pretenden su corona de laurel! ¡Todos, unidos en una conjura interplanetaria contra su proyecto universal!

Apesadumbrado, triste, decepcionado, Mister Paz regresa cabizbajo a su hogar, en La Moncloa. Ah, hogar dulce hogar, piensa; allí, sabe, siempre tiene el consuelo generoso y omnipresente de Sonsoles, su fiel Sonsoles, su adorada Sonsoles, su bienamada Sonsoles; allí están sus hijas del alma, tan angelicales ellas, y su DVD de Bambi y su peluche y sus tebeos. Todo lo que ama y necesita está allí. Pero sobre todo Sonsoles, sin ella no soportaría otros dos años de desencuentros, traiciones e injusticias; dos años más de incomprensión; dos años más de sacrificio, de entrega absoluta a su país y al mundo, a su noble causa progresista, feminista, laicista e integrista. Ay, qué ignorante es el pueblo y qué poco agradece todo lo que hace por él. Abre la puerta de su hogar prestado, esperando la sonrisa comprensiva, el abrazo reparador de Sonsoles, su fiel Sonsoles, su adorada Sonsoles, su bienamada Sonsoles… y lo que se encuentra, ¡ay!, es a Sonsoles entonando una alegre ma non troppo aria de Puccini mientras organiza, con amplia sonrisa, la mudanza.

—Hola, querido. Mañana nos volvemos a León.


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jueves, 27 de mayo de 2010

Quo vadis, Mariano?


1. Quedan dos años para las elecciones generales. 2. Quedan dos años de ZP. 3. Quedan dos años de gobierno socialista. Estas tres frases, aunque parezca lo contrario, no significan lo mismo. Veamos una a una:



1. Que quedan dos años para las elecciones es casi un axioma; estoy convencido al 98% de que Mister Paz no va a adelantar las elecciones ni ordenándoselo Ohbama!, Merkel y Jintao juntos. Ni aunque se lo pidiera “por Azaña” el espíritu de su abuelo. Antes preferiría autoinmolarse que reconocer su fracaso en esta farsa tan bonita que él mismo se ha pergeñado en su mente iluminada y limitada.

2. Que quedan dos años de ZP es, por tanto, igual de probable; lo que no lo es tanto es que Mister Paz repita en las elecciones de 2012, ya sea por presiones de su partido, por presiones de su señora, por presiones de la comunidad internacional o por depresiones propias; sinceramente, creo que no repetirá, incluso me apostaría mi pensión.

3. Lo que cada vez se me hace más difícil de refutar es que quedan (sólo) dos años de gobierno socialista. De verdad, no me lo creo. Y me acojono al escuchar mis propios pensamientos, porque es terrorífico sólo el pensarlo. Después de lo que han hecho estos tipos y tipas durante 6 años de desgobierno, más los 2 que les quedan (que van a ser aún más aterradores), me parece increíble, imposible, inimaginable, impensable que pudieran volver a ganar y, lo que es peor, a gobernar. Pero repito, hoy por hoy, tengo el pleno convencimiento de que así será.


¿Y por qué soy tan pesimista antropológico? Pues sencillamente porque soy realista. Y objetivo. Y por tanto no me ciegan las consignas de partido, ni las falsas espectativas bienintencionadas, ni los fuegos de artificio pop, ni las lecturas miopes de encuestas ciscenses o de circos electorales (¿perder 60.000 votos en las elecciones vascas fue una victoria?). Como a muchos miles de ciudadanos de bien, no me convence la alternativa. No es que no me la crea, es que no me convence; y si no me convence a mí, que estoy predispuesto a ser convencido, imaginemos a quienes no sólo no están predispuestos sino que además están radicalmente en contra. ¡Ardua tarea, vive Dios!


Y es que los precedentes son malos augures: Mariano Rajoy ha perdido ya dos veces dos contra ZP. Una, la primera, porque el PP se perdió en su propia soberbia, por un lado, y en su necedad a la hora de gestionar el 11M por otro; lo demás sobra. En las siguientes elecciones, porque basaron su estrategia, durante 4 años, en comunicar el apocalipsis: “¡España se rompe!” (estatut) y “¡Traición!” (proceso de paz); estrategia que cayó como un cojo zancadilleado en cuanto el PSOE retrasó la sentencia sine die y la poli empezó a enchironar etarras y batasunos como quien lo ha hecho toda la vida. Resultado: otros 4 años de ZP. ¡Y qué 4 años! (sólo llevamos dos y parecen una eternidad infinita y más allá). Y yo no estoy dispuesto a que este iluminado o su más que probable sucesor (llámese Pepiño, Rubalcaba, Solana o quien ose) sigan destrozando España despropósito tras despropósito. ¡Me cabrea, me encocora, me desquicia, me enerva y me descorazona el solo hecho de pensar que van a ganar éstos otra vez! Me jode y me acojona, hablando pronto y bien.


Por eso, mi querido Mariano, mis queridos dirigentes y dirigentas del PP, mis queridos militantes y militantas del PP, en nombre propio y en el de millones de ciudadanos y ciudadanas que no ven otra salida a la crisis económica, política y moral que se está comiendo España, te hago una pregunta nada capciosa, aunque sí necesaria e implorante: ¿tienes el pleno convencimiento de que estás haciendo todo (repito, todo) lo que está en tu mano para ganar las próximas elecciones generales? Contesta sinceramente, por favor (recuerda: “todo lo que esté en tu mano”). Y contesta con un SÍ o un NO, no me vale un “sí pero no”, un “es quee…”, un “bueno, yo…” ni demás marianeces. Piénsate la respuesta, pero no te tomes un año, que se nos va el tiempo (y con el tiempo, todo lo demás).


Decía Maquiavelo, que de política sabía más que Pepiño, “vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse”. Pues eso, hagamos. Hagamos mucho, hagamos todo. Si se hace bien, seguro que no nos arrepentimos. Así que, mientras te piensas la primera respuesta, Mariano, aquí van otras preguntas que debes hacerte y que también exigen respuesta rápida y contundente, porque de ellas depende nuestro futuro y el de nuestros hijos (y no es una metáfora).

¿Soy el más indicado, de entre todos los y las dirigentes de mi partido, para liderar un proyecto 100% ganador en 2012? ¿Soy el líder más valorado por los simpatizantes y votantes del PP? ¿Y por los votantes que no son del PP (ésos que te hacen ganar unas elecciones)? ¿Tengo capacidad, atractivo y poder de seducción suficientes para atraer, convencer y conquistar a cientos de miles de nuevos votantes? ¿Tengo a los mejores candidatos posibles, 100% ganadores, en comunidades clave como Cataluña y Andalucía? ¿Me rodeo siempre de los más capaces, de los mejor preparados en cada puesto, del equipo óptimo para ganar? ¿Voy a dejar la campaña electoral en las manos más expertas, profesionales y especializadas (las mejores agencias de Publicidad y Comunicación)… o voy a seguir confiando en los amiguetes? ¿Voy a seguir desarrollando la misma estrategia de comunicación que ha fallado dos veces? ¿Con qué tono voy a convencer a mis votantes potenciales, con el Barbismo de Rita o el Nadismo de Arriola? ¿No habrá un término medio y más eficaz? (Ver análisis de la in-comunicación del PP en el Blog de Mister Paz: “¡Es la comunicación, estúpido!”).


¿Cuáles son mis motivos/prioridades: yo, mi partido, mi país? ¿Tengo bien definidas mis ideas, mis valores, mis principios y así lo hago saber invariablemente, con claridad y contundencia, para no confundir al electorado? ¿O por el contrario reculo, me desmiento o me rectifico con frecuencia? ¿Me adelanto a los acontecimientos o voy siempre a rebufo? ¿Transmito entusiasmo, frescura, optimismo, pasión por nuestro proyecto? ¿Soy un ganador nato o me conformo simplemente con participar? ¿Creo al 100% en mi propio éxito? ¿O prefiero esperar, haciendo lo justito, el fracaso de ZP? ¿Sé positivamente que estoy poniendo todo mi empeño, toda mi energía, toda mi fe, toda mi voluntad, toda mi experiencia, toda mi inteligencia en GANAR las elecciones de 2012? ¿O creo, honradamente, que puede haber un candidato (o candidata) mejor? Esta pregunta, por favor, repítetela al menos una vez al día.


En definitiva, quo vadis, Mariano? ¿Adónde vas? ¿Tienes clara tu meta? Porque, lo queramos o no, adonde tú vayas vamos todos detrás. La decisión es tuya. La responsabilidad también. Y la culpa, si la hubiera. Quedan dos años para 2012, y si vuelves a perder, si vuelve a ganar el PSOE por tercera vez (¡tercera!), con ZP o sin él, millones de españoles no te lo perdonaremos nunca. Nunca.


Decía Gandhi que la diferencia entre lo que hacemos y lo que somos capaces de hacer alcanzaría para solucionar la mayoría de los problemas del mundo. Imagínate los problemas de España.


jueves, 20 de mayo de 2010

Trini y la venganza de la criatura. Una historia de terror gótico


La última gilipollez (con perdón por el término machista) de este imaginativo gobierno que nos desgobierna, esta vez vía Trini, es lo de las criaturas. ¡Manda huevos! (y perdón de nuevo). La excusa ahora es que “recién nacido” es un término sexista, y claro, eso no se puede permitir, faltaría más, dónde vamos a ir a parar. Aunque yo, que debo ser muy rarito, la verdad es que nunca he tenido problema de denominación sexista a la hora de referirme a mis vástagos el día que su santa madre los trajo al mundo: cuando nació mi hijo mayor nos referimos a él como “recién nacido”; cuando lo hizo nuestro hijo mediano también lo mirábamos y mimábamos como a un “recién nacido”; y cuando nació nuestra hija, que ahí podíamos haber tenido un grave conflicto sexista, decidimos tirar de sentido común y de riqueza lingüística castellana y nos arriesgamos a llamarla “recién nacida”; así, con un par, utilizando el femenino para referirnos a una fémina como antes habíamos utilizado el masculino para referirnos a sus hermanos, tan varones ellos. Y oye, la cosa ha ido bastante bien. Y cuando nos referimos a los tres a la vez, que ahí podría germinar otro grave conflicto sexista decimos “nuestros hijos” y, lo juro, nuestra hija pequeña ni se ofende ni se trauma ni se siente desplazada y/o ignorada. Incluso conozco gente que ha ido más allá, valientes ellos (y ellas), y los han llamado “bebés”. Así, sin sexo ni nada, en plan más neutral que Suiza. Pero es una palabra tan desagradable, tan violenta, tan fea, tan… machista, que no me extraña que la ministra a la que llaman Trinidad (¡qué putada ser laica y llamarse Trinidad!) quiera desterrar o enterrar semejante término. Bebé ¡puaj! Suena… no sé… a… ¿recién nacido?

Pues eso, que donde estén las criaturas que se quiten los recién nacidos y las recién nacidas; o los/las bebés. Lo paradójico de la tontería ésta es que el término criatura viene del latín creatūra y significa “creado por Dios”, que es precisamente la primera acepción del DRAE: “Criatura f. Toda cosa creada por Dios”. O sea, que ahora la Trinidad se nos ha vuelto creacionista, así, como quien no quiere la cosa. Será por el nombre.

Pero uno, que no se fía de los políticos ni de las políticas, y mucho menos de los/las socialistas de boquilla que dicen gobernarnos, llegó hace tiempo a la conclusión de que en este circo no hay nada casual. Pero nada de nada. Todo es perfecta y absolutamente intencionado, aún más, todo está maquiavélicamente premeditado. Y vista la cruzada laica contra los no nacidos y las no nacidas, no me extrañaría que esto de las criaturas fuera otra palada de tierra sobre el nonato, o sea, ese ser vivo pero no humano que predicaba la científica Bibiana. Que yo de éstos y éstas me fío lo justo, o sea, nada. Rien de rien.

Porque para mí que lo que quiere la doctora Trini y su Mrs. Hyde es que veamos a esos inocentes niños y niñas como miembros y miembras de la tercera acepción del término criatura, esto es: “Ser fantástico e imaginario que causa terror”. O sea, como Rubalcaba si Rubalcaba no fuera tan real. Quieren que nos den miedo, como los niños de Ibáñez Serrador o los “chicos del maíz” de Stephen King. Y es que uno, que ha mamado Poe, Lovecraft, Le Fanu, Stocker, James y demás maestros; que ha zampado cientos de Creepys rellenos de Corben, Wrightson, Adams, Fancetta o Boix; que era el único de los hermanos que veía “Historias para no dormir” con los ojos abiertos y hasta ha visionado El Exorcista a solas y a oscuras; uno, que ha disfrutado como un niño con las pelis de terror de la Universal y las adaptaciones de Roger Corman y los míticos Karloff, Lorre, Price, Cushing, Lee o el mismísimo Lugosi; uno, en fin, que ha sido más gótico (intelectualmente) que las hijas de Mister Paz, sabe mucho de criaturas; y sabe que cuando te refieres a una criatura no estás hablando de un inocente bebé de rechonchos mofletones y chupete en ristre. No es, precisamente, la criatura de El padre de la criatrura de Lazaga y el insufrible Martínez Soria. No. Te estás refiriendo a la criatura de la laguna negra, o a la criatura del foso contra la que luchaba el Dr. Who; o a la criatura pseudomarina que se vengaba de todo quisque en las películas de Jack Arnold; o a la más reciente criatura perfecta, mutación genética caníbal y vampírica; o a la criatura asesina por excelencia, también conocida como Alien; o a la criatura del pantano, que era una especie de cocodrilo gigantesco y glotón; o a la Criatura de la Noria, alias María Antonia Iglesias; o a la criatura entre las criaturas, que no era otra que el engendro creado (¡creado!) por el Dr. Frankenstein. Un mito que nació de la pluma de Mary Shelley la misma noche que otra criatura terrorífica, el Vampiro, de William Polidori, ambos engendrados durante aquel mítico verano sin verano de 1816 en la villa suiza de Lord Byron.

Criaturas las hay celestiales e infernales. Y también mágicas, mitológicas y fantásticas. Y criaturas de la noche, y criaturas salvajes y criaturas del averno, que son las peores. Y criaturas inocentes y criaturas extrañas y criaturas vengativas y criaturas feroces y criaturas legendarias. Y criaturas necias, absurdas y manipuladoras. Estúpidas, en una palabra. Como Trini, Bibiana y el jefe de ambas dos, que tiene más peligro que la criatura de la laguna negra, Drácula y Alien los tres en uno; con el cerebro de la criatura del Dr. Frankestein. O sea, cero zapatero.

En fin, querida Trinidad, criaturita de Dios, lo importante es que no importa cómo lo llames: un recién nacido siempre será... un recién nacido. O una recién nacida. Y oye, estando la cosa como está, que nazca ya es un logro. Aunque sea una criatura.
...

jueves, 13 de mayo de 2010

Los niños de ETA

Otegui, el hombre de paz, arrimado a su hogar dulce hogar (presoak etxera!), Iñaki de Rentería libre como una glondrina con capucha, Elosúa fumándose un puro en el Faisán, Josu Ternera missing in action, De Juana Chaos missing in Eire, Usabiaga en casa para cuidar a su sanísima mamá, gracias a otra garzonada; y ahora llegan los Bony & Clyde con txapela, o sea, Fernando García Jodrá y Nerea Bengoa, alias "Comando Barcelona" —asesinos de Ernest Lluch, de los concejales del PP Francisco Cano Consuegra y José Luis Ruiz Casado y del guardia urbano Juan Miguel Gervilla Valladolid— que dicen que se quieren mucho y que desean más que nada en el mundo tener un bebé y que como el vis a vis no inspira, que necesitan un tratamiento de fertilidad más bien carete y que por qué no se lo pagamos entre todos, o sea, nosotros, los españoles. Y vamos nosotros, los españoles, y pagamos los 6.000 eurakos que cuesta la felicidad de esta linda parejita, condenada por cuádruple asesinato, que quiere preservar la especie, con toda la razón, claro, no vayamos a colocar a la serpiente en el listado de animales en peligro de extinción.


No, para eso tienen crías, las serpientes. No digo yo que todas las crías de la bestia sean o vayan a ser bestias también. Pero los que conocemos el percal sabemos que tienen muchas probabilidades, porque sus progenitores A y B se cuidan muy mucho de que no escojan otro camino. La última prueba fehaciente es la foto que publicó el diario ABC el pasado lunes: unos inocentes niños de menos de 10 años haciendo apología de ETA por obra y gracia de sus nada inocentes padres, que les engancharon pegatinas con fotografías de presos etarras mientras se exaltaba al héroe Joseba Fernández Aspurz, el "Guindi", uno de los terroristas que asesinó al policía francés Jean-Serge Nérin. Eso sí, fue en un acto lúdico-festivo, durante las fiestas de los Calderetes, en el barrio de La Chantrea de Pamplona. Para no perder el alegre tono infantil, digo.

Y yo ahora abro un paréntesis y me pongo en plan reivindicativo. Porque hace una semanas publiqué en este mismo blog un artículo titulado "Carta a la hija de Otegui", en el que, metafóricamente, me dirigía a la adolescente para explicarle en plan resumen el curriculum vitae de su padre cuando integraba comandos etarras activos que secuestraban, extorsionaban y asesinaban. Fueron muchos los comentarios recibidos (aún siguen llegando), los más a favor (especialmente en foros de la Policía Nacional) y algunos en contra. Y entre éstos, por ejemplo, el reproche de dirigirme a una menor, o que si ella no tiene la culpa o que si yo no tengo escrúpulos, que si soy de la misma calaña que Otegui, que si soy carroña y huelo mal, que si la víctima es la hija de Otegui, que si es una basura de artículo, que si no me da vergüenza, que si los verdaderos asesinos son Fraga y Aznar o incluso las propias víctimas de ETA, que si la gente como yo hacemos el mundo mucho peor o, en fin, que es un abuso por mi parte, que soy un cobarde y que qué pena doy, meterse con una niña de 14 años, y que dónde está el defensor del menor.

Pues bien. Me haría muy feliz que todos esos anónimos que dejaron tan halagadores mensajes en el post "Carta a la hija de Otegui", dejaran también en el presente artículo sus comentarios y pareceres sobre la manipulación de estos menores de 10 años en las fiestas de Los Calderetes (que no es, ni de lejos, un hecho aislado). Y, de paso, les recomendaría que se dieran un paseo por las calles de Donosti, de Plentzia, de Markina, de Oyarzun, de Rentería o de Astigarraga, sobre todo en fiestas, y preguntaran a los futuros etarras cuántos años tienen. ¿Qué se creen, que los colegas de Segi son treintañeros? ¿Qué los reclutan con veinte años? No, amigos; la serpiente empieza a manipular a sus crías con menos de 10 años, les enseña a odiar con 12, a tirar piedras con 14, a fabricar cócteles molotov con 16, a disparar con 17 y a los 18 están en Francia haciendo el Cursillo Acelerado de Terrorismo Teórico-Práctico en 7 Días. La serpiente lleva manteniéndose así, fresca y lozana, desde hace unas cuantas décadas; y como es muy prolífica, por cada gudari detenido salen otros 10 de la camada Segi. Cada vez con menos experiencia, cierto, pero con el mismo odio y la misma enajenación. Y con el mismo veneno.

A la espera quedo, pues. Y mientras espero, celebro el primer aniversario de Patxi López como jardinero de las ramas, las hojas y las raíces del árbol de Guernica, con la generosa aquiescencia de Antonio Basagoiti. No es que yo crea que López lo esté haciendo mal. Al contrario, ha conseguido demostrar que se puede vivir mejor sin el extraterrestre Ibarreche y que no cae el cielo sobre nuestras txapelas si el PNV está en la oposición. Ha empezado a normalizar las ikastolas y los mapas del tiempo y la Ertzaintza y la EITB y la dignidad de las víctimas. Y eso, para un año, ya es mucha normalización, después de tres décadas de, digamos, desnormalización (que si pongo subnormalización se me echan encima).

"Estamos mejor que el año pasado —ha dicho López—, hemos subido un peldaño más hacia la libertad plena de todos, estamos ganando la batalla a ETA. Hemos puesto a las Policías a trabajar conjuntamente, colaboramos con la justicia, hemos expulsado a los violentos de nuestras plazas y calles y hemos expulsado la vergüenza de nuestros muros para construir un país decente, pero sobre todo, ha sido la ciudadanía vasca la que ha desterrado a los violentos".

Pues ale, a seguir así; desterrando y machacando a la serpiente. Y (re)educando a sus crías antes de que les salgan los colmillos y aprendan a morder. Eso sí, Patxi, átame bien a Ibarguren que éste cuando lo sueltas un poquito se pone a negociar. Y eso no es bueno, por mucho que se empeñe el jefe. Ni es digno. Ni es práctico. Ni es inteligente.

Porque ETA-Batasuna "no tiene ninguna intención de dejar de hacer lo que hace, de asesinar para intentar conseguir objetivos políticos —ha dicho Basagoiti, con toda la razón, ante los nuevos afanes recaudatorios de los mafiosos—. Las cartas demuestran que esta gente quiere tener fondos para seguir en su actividad terrorista". Y lo que te rondaré, moreno.


miércoles, 5 de mayo de 2010

El exorcismo de Leire Pajín


Siempre sospeché que esta chica ocultaba algo. No sé, una especie de personalidad oscura, misteriosa, inquietante. Que estaba poseída. El otro día lo confirmé. Desde el amanecer de la nueva era interplanetaria, el puño amenazante alzado al paso alegre de La Internacional, el aborto como la forma más segura de disfrutar la sexualidad, el no usar champú ni de marca blanca, el PIB masculino o el deseo de que "el poder sea más tía", no sé, había algo en esta chica que me escamaba y azaraba a más no poder. Luego llegó la conspiración de Benidorm, y nos mostró su cara más maquiavélica y astuta a través del rostro de su madre tránsfuga (a tiempo parcial), que ahora vuelve al partido cuan madre pródiga para ocupar el número dos o el uno de la cosa electoral. Ay, y además la endiablada maniobra para hacerse, de paso, con el psoe valenciano, echando al legítimo para poner a papá. Todo queda en familia. Como la mafia o así.

Mas no fue hasta la semana pasada cuando se me abrieron definitivamente los óculos y las carnes ante la realidad oscura de Leire Pajín, ante su lado Mrs. Hyde, para entendernos. O mejor dicho, ante su lado Louis Cyphre, o sea, Robert de Niro en El Corazón del Ángel. Lui-Cifer, para el que no haya visto la única película memorable de Mickey Rourke. En efecto, la semana pasada se hizo la luz (o más bien la tiniebla) y se disiparon todas mis dudas acerca de la lozana secretaria de organización del partido socialista Obrero español y su tenebrosa realidad.

Estaba yo viendo la tele el pasado miércoles, zapeando inocentemente por la tdt, cuando de pronto el dedo se me detuvo como quien no quiere la cosa, involuntariamente, en la retransmisión de no sé qué sesión que tenía lugar en el Senado (en el nuestro, especifico, que estoy viendo la serie Roma y a veces me lío). Y mis ojos la vieron. Y mis oídos la escucharon. Y mi alma tembló. Y mi corazón se detuvo (¡Oh, Dios mío!). Porque lo que vi y escuché fue… ¡a Leire Pajín poseída! Sí, sí, poseída por el maligno. La escuché parlotear en lenguas extrañas y al instante me vino a la memoria, como un zarpazo, el padre Merrin (o el padre Karras, no me acuerdo) explicando que uno de los signos más característicos de la posesión demoníaca es hablar idiomas que se desconocen; y recordé que también era bastante inequívoco lo de hablar con voz ronca, y tener una fuerza sobrehumana, e incluso levitar. Y entonces me fijé en su voz, y noté que era (es) cavernosa y desagradable, como si estuviera siempre de resaca; e intuí su fuerza masculina y destructiva (y amenazante, sobre todo cuando levanta el puño); y me acordé de que siempre levita cuando habla de Ohbama! o de Mister Paz, alias ZP, y entra en éxtasis y pone los ojos en blanco; y vi su cabello graso y apergaminado, y su rostro hinchado, como abotoxado, y sus ojillos maliciosos y sus orejas sobresalientes… y aunque su cabeza no giró, sí vomitó palabras feas y mentiras e insultos viles (nada nuevo, empero).

Sí, amigos; escuchar a Leire Pajín hablando "con toda naturalidad" en euskera, catalán, valenciano, gallego y castellano fue demasiado para esta alma sensible. Y gracias a Dios no llegó a utilizar el silbo ni el bable ni el aranés ni el caló ni el andaluz profundo. Y, aunque sabía que no iba a servir de nada, y a falta de un padre Karras como Dios manda, yo mismo desde mi casa comencé el ritual de exorcismo. Recité el Salmo 4 y el pasaje de Juan 1 y el de Marcos 16. Y luego exclamé (tratando de aparentar frialdad y convencimiento): "Te exorcizo, muy vil espíritu, mismísima encarnación de nuestro enemigo, espectro entero, sal y huye de esta criatura de Dios. Él mismo te lo manda, el que manda al mar, los vientos y la tempestad. Escucha y teme, enemigo de la fe, adversario de la raza humana, productor de la muerte, ladrón de la vida, destructor de la justicia, raíz de los males". Y entonces, no sé por qué, escuchando estas últimas frases exorcizantes, pensé en Mister Paz. Y mi alma tembló con más enjundia. Acojonadita, vamos.

Y en mi cabeza resonaban las palabras del padre Merrin aleccionando al padre Karras: "Es especialmente importante evitar todo diálogo con el demonio. Sólo haremos preguntas relevantes. Todo lo demás es arriesgado. Es un mentiroso. Mentirá para confundirnos. Mezclará mentiras con verdades para atacarnos —y yo, curiosamente, seguía pensando en Mister Paz—. Su ataque es psicológico, Damien, y muy fuerte. Así que no le eschuche. Recuérdelo: no le escuche". Pero yo le escuché. No pude evitarlo. En boca de Leire Pajín lo escuché, y en cinco idiomas.

Y tras horas de agotador e infructuoso exorcismo pensé: ya no hay remedio. Está poseída. Y Mister Paz está igual de poseído. Y el gobierno. Y los nacionalistas. Y el Senado. ¡Todos poseídos! Poseídos por la más absoluta estupidez, por el absurdo elevado a la máxima expresión en cinco idiomas, por la cretinez suprema, por la devergüenza más infame. ¿Qué, si no, es gastarse millón y medio de euros para incomunicarse en las cinco lenguas oficiales, pudiendo incomunicarse en una única lengua común, como hasta ahora? Y una curiosidad: ¿acaso se llevará cada senador a su traductor para traducir las conversaciones de barra y pasillo? ¿Y si no hay para todos, callarán o hablarán en su lengua sin importarles que el otro les entienda? Y puestos a decir barbaridades ¿habrá que rediseñar todos los cartelitos, los menús, los indicadores de "servicios", las placas, los avisos de "no fumar" y demás mensajes para rotularlos en cinco idiomas, cueste lo que cueste?

Al final, lo único que nos queda para expulsar a toda esta panda de poseídos por la estupidez infinita es el exorcismo de las urnas. Ése, en principio, funciona. Pero no nos dejemos engañar otra vez, por favor. Cuando llegue el día, gritemos todos a una "¡Yo os expulso! ¡Yo os expulso! ¡Seres corruptos, mentirosos y malvados que habéis dejado a España en las tinieblas! ¡¡YO OS EXPULSO!!
"Pues eso, que amén.
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