martes, 10 de marzo de 2009
Blancanieves y el primer aniversario del II Gobierno de la Era Z
Sin embargo, el pasado fin de semana, a Mister Paz se le veía pletórico, feliz, ¡entusiasma-do!, en compañía de la favorita de la Corte, que no es otra que la benjamina Bibí. Y estaba taaan contento porque estaba rodeado de mujeres, muy feministas y femeninas ellas (como Obama, según la ex ministra Calvo), y eso a Mister Paz es lo que más le puede poner (de ahí la posible causa justificadísima de su lapsus libidus delante de las rusas). Y en esta ocasión sí estaba de alegre celebración, porque sí tenía algo alegre que celebrar: ni más ni menos que las alegres conclusiones de la alegre comisión de alegres expertos para llevar adelante la alegre ley del aborto, la de los alegres plazos, la que permite abortar alegremente a las niñas de 16 años. Una alegría, oye. Y no es para menos, que con esto de la crisis, el paro y demás, el pobre Z no se lleva más que disgustos, el hombre. Pero del aborto y demás alegrías progres (especialmente para los alegres centros abortistas), hablaremos otro día. Hoy toca el glorioso primer aniversario del II Gobierno de la Era Z.
Y aunque ellos no quieran celebrarlo, pues yo sí. Y quiero hacerlo como se merece, por todo lo alto, con una función musical, como en el cole, que es donde mejor saben celebrar estas cosas. La obra representada no va a ser Bambi, aunque sea la peli favorita de Mister Paz (que ha visionado 500 veces), y probablemente también de Bermejo; tampoco va a ser Alicia en el País de las Maravillas, porque la llevan representando desde hace 5 años, sin descansos ni para comprar palomitas. No. Para ocasión tan solemne hemos escogido una obra magna, símbolo universal de la lucha entre el bien y el mal, de la bondad frente a la perversidad, de la pureza más pura contra la crueldad más cruel: ‘Blancanieves y los siete enanitos’. Y además, para que sea más actual, más progre, la vamos a representar según la versión original de 1812, en la que la mala malísima que quería matar a su preciosa hijita Blancanieves, consumida por los celos, no era la madrastra, era…¡su propia madre biológica! Sin embargo, para la muy retrasada, facha y cavernícola sociedad de la época, era inadmisible la idea de una madre capaz de asesinar a su propia hija, y en una segunda versión de 1857 los muy caguetas de los hermanos Grimm se “cargaron” a la madre buena en el segundo párrafo y crearon la legendaria figura de la madrastra vanidosa, despiadada y bruja (que, dicho sea de paso, ha perjudicado enormemente a las madrastras buenas de los últimos 150 años).
Hoy, como somos todos tan modernos, ya no nos escandalizamos por asuntos tan tontos e infantiles y podemos disfrutar tranquilamente de la versión buena, oséase, la de la madre asesina.
Vamos con el reparto de papeles: está claro que la madre-bruja sería la Vice, tan elegante, tan vainosa y tan fea al mismo tiempo; la protagonista sería, obviamente, la ministra Bibi Blancanieves, más por edad que por pureza, bondad o inocencia, desde luego; los entrañables enanitos podrían ser, un suponer, el dormilón Solbes, el gruñón Pepiño, el bonachón Moratinos, la mocosa Leire, Maleni la mudita, el tímido Bermejo (por lo de ponerse rojo) y el sabio Rubalcaba (en este caso más por diablo que por viejo, aunque también). El resto de ministros y ministras, a los que nadie conoce ni reconoce, serían los simpáticos animalitos del bosque, figurantes perfectos, muy monos y muy anónimos ellos. El espejo espejito mágico que siempre dice lo que la madre-bruja quiere oír/leer sería el espejo PRISA, que un mal día se rebota y le suelta lo fea que es (y se monta el pollo). Garzón estaría perfecto como el soldado fiel, que cobra en dinero negro y, cumpliendo órdenes de la madre-bruja se lleva a Blancanieves al bosque para cargársela sin piedad, pero de repente ve un muflón y llevado por su irrefrenable afición cinegética se lanza a darle caza, perdiendo de vista a Blancanieves, que aprovecha para escapar. Por último, y por supuesto, el príncipe azul de ojos azules como el mar azul, bello y apuesto como ninguno, valeroso y romántico como el que más, feminista compulsivo él, sería el mismísimo Z, alias Mister Paz (desechando definitivamente a Obama, que podría ser, pero estaría mejor en Broadway, en la versión afroamericana).
Y con este elenco de estrellas, no me digan que no quedaría una función de lo más simpática y original, y una celebración de lo más digna para el primer aniversario del II Gobierno de la Era Z. Y de paso, pordría ser el argumento para el segundo año de del II Gobierno de la Era Z (igual sacando diamantes de la cueva arreglan lo de la crisis), bajando de una vez el telón de Alicia en el País de las Maravillas, que ya cansa. Yo lo dejo ahí como idea, sin cobrar derechos ni nada (¿has oído, Teddy? Y no, no hay papel para ti, en Blancanieves no hay Judas).
Ahora, se siente todo el mundo, se apaguen las luces, ¡y empiece la función!
Nota: Si estos desagradecidos no aprovechan tan luminosa idea, la utilizaré yo como primer capítulo de la segunda parte de la exitosa novela ‘Bienvenido, Mister Paz’. Editores interesados, pueden contactar con el autor en el email pedidomisterpaz@hotmail.com. Gracias.
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viernes, 6 de marzo de 2009
Oda a Pepiño, que está tristiño el pobreciño por culpa de Touriño
Ay, Pepiño, Pepiño
¿qué te pasa, rapaz,
que andas tan tristiño?
¿Qué te ha hecho, dime,
el corruto Touriño?
¿Te ha perdido los votos
del eletorado argentiño?
¿O se ha chocado en el audi
de medio kilo de euriños
contra el yate del amigo
de tu vice el Anxiño?
¿O acaso el Espartaco
que secuestraba viejiños
era fatal compañía
para tu honrado Touriño?
¿O es que el poblo galego
ya no te quiere, Pepiño?
Ay, Pepiño, Pepiño,
que me miras con desaliño,
¿onde están esos ojos
antaño tan graciosiños?
¿Onde está tu mirada
de astuto y osado topiño?
¿Onde está tu descaro,
tu valentía de niño,
do, tu regate dialetico
al estilo Robinho?
¿Y onde tu amigo Z,
onde está su cariño,
su estima, su confianza?
Dime, ay, mi Pepiño
¿no te habrá desterrado
a tu ilegal atiquiño?
Ay, Pepiño, Pepiño,
¡que no puedo verte así,
que la diño!
Y cuídate de la Leire,
que quiere tirarte al Miño
con una urna de piedra
bien amarrada al tobiño.
Que ésta, o se pone cursi,
o te come los carballiños.
Sólo de verle la cara
ay, me giño.
Ay, Pepiño, Pepiño,
héroe del atril,
estratega del aliño,
¡no llores nunca mais
que se me estremece el corpiño!
¡No sufras, carallo,
que se me encoje el rabiño!
¡Que vuelva a ti la alegría
entre ríos de albariño!
¡Que escampe la nevada
y bailen los pingüiños!
“¿Que hemos perdido Galicia?
Me importa un comiño
¿Que se reabre Meirás?
Yo tengo mi paziño
¿Que todo se va al carallo?
¡La culpa, de Touriño!”
Ay, Pepiño, Pepiño,
que no puedo verte así,
¡que me estriño!
¿Cómo he de consolar
esos ojiños tristiños?
¿Exiliando a la Pajín?
¿Fustigando a Touriño?
¿Colgando del palo mayor
al falaz grumetiño?
¿Hundiendo otro Prestige?
¿Fichando a Gallardiño?
¿Conxurando a trasgos y meigas
para resucitar a Bushiño?
¿Garzoneando corrutos
entre cuernas y trabuquiños?
¿O declarando el 1-M
Xornal Nazonal do Pepiño?
Ay, Pepiño, Pepiño
que no puedo verte así,
con esa faz de pestiño.
Si hace falta te hacemos
Fiscal como a Conde Pumpiño
¿Que no acabaste Derecho?
Pues entonces ministriño.
¡Eso! Y si te gusta la caza,
¡puedes cazar gamusiños!
Ay, Pepiño, Pepiño
Ya te veo en el congreso
sentadito en tu banquiño,
votando ‘no’ cuando ‘sí’
y apaludiendo a Zapatiños.
Y de ahí a la Moncloa:
¡el Presidente Pepiño!
Ay, Pepiño, Pepiño,
¡qué mala es la dereita,
qué tramposo Albertiño!
Te ha metido la gaita
por el mismísimo calzonciño.
Te ha estampado el botafumeiro
en tu prominente fuciño.
Mas ay, Pepiño, Pepiño,
no te preocupes, rapaz,
que “O chegar o San Martiño,
mátase o porco
e bébese o viño”.
Hasta entonces no llores,
no sufras mais, pobreciño,
busca nuevos proyetos
lejos de Touriño,
lejos de la Pajín,
lejos de tu Miño,
lejos de los galegos
y de sus santos camiños.
Lejos, muy lejos del mar
—no como tu atiquiño—.
Lejos, ya puestos, de España
¡Que nos tienes hasta os güeviños!
Ay, Pepiño, Pepiño,
que no puedo verte mais,
¡que la diño!
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jueves, 5 de marzo de 2009
El golpe de estado de Patxi

Pues no se le ocurre otra al moderado Urkullu, el de las patillas fashion y la amenaza serena, que acusar a Patxi López de dar un golpe para acabar con 30 años de régimen nacionalista euskaldún… nada menos que 72 años después del otro golpe del otro Patxi que desembocó en 40 años de régimen nacionalista españolista. «¡Pero si aún nos quedaban 10 años más, la órdiga!», estarán pensando bajo su enquistada txapela. «¡Pero si Ibarretxe no ha empezado todavía a kolonizar la galaxia interplanetaria, que tiene ahora la Enterprise en un taller de Getxo!». Es lo que tienen los regímenes (salvo el de la alubia de Tolosa), que te dejan con ganas de más. Y el cerebro con neuronas de menos.
La cosa tiene su aquél, porque 30 años de régimen dan para quedarse con mucha hambre. Sí. 30 años viviendo en el mismo caserío dan para acumular mucha mierda. En la casa, en el establo, en la huerta, en las troneras, en los armarios sin empotrar, entre las piedras, en los aleros del tejado, bajo el colchón, en el balcón corrido, en el porche, en el henil, en los desvanes, en la leñera, entre las piedras, dentro del fogón, bajo el felpudo Ongi Etorri y debajo de la alfombra. Sobre todo, debajo de la alfombra. Porque la cantidad de mierda oculta que debe haber después de 30 años de régimen, es que no se quita ni con quitanieves tirado por bueyes de los de antes, que eran como más fuertotes. Y eso sin contar la cantidad de muebles, aperos, utensilios, vasijas, recuerdos, baratijas y cosas varias en general, que 30 años dan para mucho. Pero mucho, mucho. ¡Menuda mudanza que le espera al Patxi, el del golpe de estado!
La responsabilidad es grande. Histórica incluso. Y el peligro, incuestionable e inminente. Ahora Patxi está en el mismísimo centro de la diana, en el mismísimo iris de la serpiente. Pero hay que echarle un par de barrabilak, que otra de éstas no vemos en otros 10 años, por lo menos; hasta empatar con el otro Patxi. O más. Y es comprensible que Patxi se lo piense, siquiera un poquito, porque entre la responsabilidad, el miedo a ETA, el odio al PP, la grima a UPyD, las amenazas de Urkullu, la mirada de Egibar, los poderes espaciales de Ibarretxe y demás, pues la verdad es que el tío lo tiene beltza, o sea, negro pero a lo bestia.
Y luego está lo que le va a costar la mudanza y los portes, uno detrás de otro. Que no son bagatela, precisamente. A saber:
· La Ertzantza, extensión mediática-política del régimen que hay que reconvertir en cuerpo policial; para coger etarras, detener borrokas y esas cosas que hace la poli.
· Las Ikastolas, fábricas de katxorrillos monolingues y monopensantes, que entran con pañal y salen con txapela, derechitos al botellón (de molotovs).
· Los funcionarios (y variantes), miles y miles y miles de chupópteros en todos y cada uno de los ámbitos de la sociedad civil. Una plaga, oye. Y carisima.
· La amistad, muy valorada en Euskadi. Tan valorada que sólo por ser compañero de cuadrilla o de mus ya tienes contrato millonario de la administración. Y si ganas la partida con un órdago a la chica de postre, no te cuento pues.
· Las subvenciones al entorno etarra. Llámalo familiares, herriko tabernas, concejales, organizaciones lingüísticas, patrocinios, txoznas en las fiestas, conciertos o festejos varios. Un poco de mimo, alimento y calor para mantener viva a la serpiente.
· Las kutxas y sus engranajes y sus tejemanejes, y sus fianzas a Otegui y compañía, y sus acuerdos oscuros y etcétera, etcétera, etcétera.
· La EITB, o sea, la radio, la tele, la concienciación, la propaganda, los mensajes nada subliminales, el lento y continuo comedero de kokos.
· Las herriko tabernas, que siguen vivitas y coleando (y reclutando y recaudando), y que no en todos los pueblos hay un Emilio con una maza para recordárselo.
· La kale borroka, modalidad de esparcimiento característica de los katxorros del régimen, que ejercen tan impunemente como los niños que se tiran por el tobogán en el parque.
· El arte grafitero, especialmente el “estilo diana”, muy abundante en paredes, portales y hasta buzones; y que, curiosamente, en lugar de ir firmado por el autor llerva el nombre de la víctima.
· La bandera española, tan constitucional ella, que tiene que ondear en todos los mástiles del reino, o sea, Goyerri incluido.
· Y la serpiente, claro. Que a ver si después de irse de pintxos y txacolí por la parte vieja con los hombres de paz, el amigo Patxi les pone ahora a pan y agua. A ellos y a los tropecientos que pululan por ahí y a los que pulularán cuando salgan de la ikastola.
Y seguro que se me olvidan cosas; que, como he dicho, 30 años de régimen dan para mucho detritus. Una infección de podredumbre que ha invadido a los nacionalistas en cuerpo, mente y alma, hasta tal punto que se han convencido de su propia invencibilidad. Lástima que no sean conscientes de su propia imbecilidad, que esa la tienen seguro. La otra, como se acaba de demostrar, no. Aunque 30 sea más que 25, que 38 también es más que 36. Y eso les ha pillado de sorpresa, muy, muy de sorpresa. Y ahora se retuercen panza arriba, como un cangrejo de Mollarri cualquiera, ciscándose en el niño que le ha colocado en esa situación. Y claro, están más que enrabietados. Encolerizados. Encrespados. O sea, muy, muy cabreados. Se les acaba de rajar el saco de las nueces por abajo. Y eso, después de 30 años recolectando, pues jode, qué quieren que les diga.
Ahora, sólo falta que el amigo Patxi, el del golpe de estado constitucionalista, le eche un par de barrabilak y se ponga a limpiar el caserío. La labor es dura, pero histórica. Y todos estaremos ahí para arrimar el hombro. Pero espero, desde lo más profundo de mi corazón, desde mis 43 años de amor sincero al País Vasco, a mis amigos vascos, a mis héroes vascos y a mi infancia y juventud sobre las olas y barras de Zarauz, espero, con toda el alma, que Patxi López no desperdicie esta oportunidad.
Y no lo tengo del todo claro
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martes, 3 de marzo de 2009
Yo gano, tú pierdes, él pierde, vosotros perdéis, ellos pierden
El domingo estuve en el circo, el de verdad, el de los niños. Y mientras yo disfrutaba bajo la carpa mágica como un niño (y, sobre todo, a mis hijos disfrutar como niños), afuera, en el otro circo, el político, el de mentiras, la Ezpaña que nos ha tocado vivir se jugaba el triple salto mortal sin red, al menos en Galicia y País Vasco. Es curioso cómo se asemejan ambos circos, el artístico y el político. Los dos son puro espectáculo; los dos tienen trapecistas, malabaristas, equilibristas y hasta funambulistas; y payasos, claro, aunque los de uno hacen reír y los del otro dan pena; los dos están animados por músicas alegres, estruendosas y mitineras y, probablemente ninguno pague derechos a la SGAE; los dos abundan en animales de toda especie, desde fieras salvajes hasta perritos falderos, pasando por serpientes y otros reptiles de peligrosa naturaleza, pero todos, a la voz del jefe, se vuelven mansos y obedientes, y a una orden de látigo saltan, bailan, cabrioletean, hacen el trenecito o hincan las rodillas.
Sí, los dos circos tienen mucho en común. La gran diferencia está en que los artistas del circo de verdad trabajan duro y honestamente por el aplauso del público, su única recompensa, que es mucho más noble que venderse por un puñado de votos para dejar de trabajar y, de paso, encerrar la honestidad en una jaula de gruesos barrotes durante cuatro años.
La otra gran diferencia es que en el circo de verdad todos salimos ganando. Los artistas, los animales (que están bien cuidados, por mucho los progres de siempre se empeñen en afirmar lo contrario) y, especialmente, el público. En el circo político, aunque todos se dicen ganadores, la gran mayoría pierde. Y ellos lo saben. Y el público también lo sabe. Porque sus caras (sus máscaras), por mucho que traten de maquillarlo, cantan su derrota a viva voz. Pero por si acaso no ha quedado del todo claro quién ha ganado y quiénes han perdido, entre tanto titular desaforado y editoriales confusos/confundidos, trataremos de hacer un sencillo, sucinto y objetivo listado de ganadores y perdedores. Sin mayor pretensión.
¡Pasen y vean, damas y caballeros! ¡La función acaba de comenzar!
Gana Núñez Feijóo, indiscutiblemente, y pierden el despilfarro, el despacho millonario, el caciquismo paleto, el yate del Espartaco roba-ancianos y el ático de Pepiño. Y pierden doblemente porque no se lo esperaban ni un poquito. Rajoy gana… un nuevo y poderoso barón.
Gana Citröen y pierde Audi. Y probablemente también gane IKEA, esperemos. Sobre todo si el nuevo presidente de la Xunta realiza la audi-toría que reclama la vergüenza perdida. O sea, que levante las alfombras y saque toda la mierda, que debe haber contenedores enteros.
Gana Patxi, en principio, aunque sin ganar, y pierde el iluminado Ibarreche a pesar de haber ganado. Y si Patxi hace lo que tiene que hacer, ganará la libertad y perderá el totalitarismo nacionalista …¡30 años después! Es tan increíble que aún no me lo creo.
Gana Rosa Díez, que pasa de 0 a 1 con 20.000 votos; y pierde Basagoiti, que pasa de 15 a 13 sin María San Gil. El peor resultado desde el 94. Un resultado malo, pero útil. Y una apuesta muy personal de Rajoy (que se lo digan a Carmelo Barrio), que da pérdidas. Por mucho que estén encantados de haberse conocido.
Gana Aralar, esponja absorbente de una parte del veneno de la serpiente; y pierden, y mucho, el impresentable Madrazo y el impresentable Ziarreta, el de EA (que no lo conoce ni su padre, pero tiene un apellido de sospechosa rima), tan separatista él que hasta se ha separado del PNV para morir de inanición y soledad. Y, sobre todo, pierde Emilio, el arrepentido de la maza, exiliado de sí mismo hasta nueva orden. Y los 200.000 exiliados del terror, claro, que pierden cada vez que no votan en su tierra caníbal.
ETA, la que rima con Ziarreta, empata consigo misma porque, aunque esta vez no se ha presentado, ahí sigue, que a ella ni fu ni fa, que además ya está en los ayuntamientos y ahora tiene más excusa para la tontería. Las serpientes son así, van a lo suyo, las muy bichas.
Y pierde Pepiño, que además del cabreo con Touriño por no adelantar las eleciones («¡Mira que te lo dije, carallo!»), sabe que, en el fondo, él es el responsable último de la derrota. Porque mira qué bien le salió lo de Obama, que no dijo nada para no influir y ¡hala, el negro a la Casa Blanca!; y claro, en Galicia, es que era omipresente el zagal, y no dejaba rincón sin influencia, sobre todo si el rincón estaba a la altura de un ático sobre el nivel del mar y a unos escasos metros de la playa. Y eso que, según él mismo ha reconocido, ha “ejercitado” su derecho a voto, o sea, que ha «practicado reiteradamente una actividad para adiestrarse en ella» (según la RAE), lo que significa que ha votado varias veces o ha entrenado el voto a conciencia, con personal trainer incluido, para ver si esta vez acertaba a introducir el sobre correto en la urna correta (¿recuerdan su última “ejercitación” del voto?).
Ah, y también ganó el Atleti. Pero de ese circo tal vez hablemos algún otro día.
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jueves, 26 de febrero de 2009
Navegando por el Anxo mar y otras reflexiones electorales

Y en estas que llega Anxo con su look play boy Martini en yate de 43 metros por 5, surcando la Costa da Morte y oteando el horizonte eólico en amistosa compañía y complicidad, y va y revoluciona la campaña electoral. Después de presentarse ante el respetable como Espartaco, el esclavo libertador (no el torero, que eso está mal visto) con aquel memorable “Eu son Anxo Quintana” clamado a coro por una oprimida multitud de esclavos-ciudadanos de la oprimida nación de los suevos; después de secuestrar amablemente a 700 ancianos -que, inocentes ellos, se creían camino de Portugal- para venderles su programa electoral por sorpresa y por narices (¿no hacían lo mismo los opresores?) en un mitin “improvisado” a mitad de camino de su destino turístico y justo en la frontera del delito electoral; después de los cochazos, los despachazos, los cristalazos ray-ban, las sillazas, las angulazas y demás -azos y -azas del despilfarrador Touriño; después del ático superlegal y superguai del rebelde Pepiño (gallegoparlante que sólo habla castellano por rebelión ante las imposiciones), metro más, metro menos encima del anxo mar; después del cese-dimisión del ministro más bermejo del gobierno Z por unos cuernos de más y muchos votos de menos, y su flamante relevo por un gallego dialogante, masón y defensor de la nación de Breogán; después del Siberian Tour de Maleni (la del “plan Galicia de Mierda”) para descubrir por qué nieva cuando hace frío si hay lo del calentamiento global ése, y por qué el aeropuerto de A Coruña está a los mismos 50º bajo cero que en el aeródromo de Irkutsk; después de tanta emoción encadenada en la ya de por sí emocionante campaña gallega, llega Anxo, el grumete del Rey (de Jacinto, no del héroe del 23F), y nos vuelve a sorprender con otra vuelta de tuerca a la hipocresía, a la corruptela y a la energía alternativa.
Pues, oh casualidades de la vida, resulta que el tal Rey de los mares es también el Rey de los vientos, y ha sido agraciado por la lotería nacionalista con un paquete de 142 megavatios en el reparto de la cosa eólica gallega, a pesar de no tener casi experiencia en el sector energético. Y claro, los favores al Rey con favores se pagan, con papel en este caso: nada menos que todo un periódico al servicio del amo nacionalista, el Xornal Gallego, que con la que está cayendo ya son ganas de lanzar un nuevo diario en papel (ruina de muchos y fortuna de algunos, parece ser).
Y todavía quedan dos días más uno para reflexionar. ¿Qué nuevas sorpresas nos depararán?
Y navegando por el hermoso Cantábrico en un velero no llamado Libertad, de Galicia al País Vasco, donde las X de Patxi e Ibarretxe se miran y se estudian como prudentes espadas que no se sabe si se van a cruzar en buena lid o se van a unir frente al enemigo común. ¿ETA? No, coño, el Basagoiti, que no tiene ni X ni nada, el muy español (y mira que podía haberse llamado Antxon, como Patxi, que eso euskaldiza mogollón). Y mientras, la serpiente ejecutando su campaña, que hace tanto ruido que ya ni se la oye. Dos atentados que han pasado casi desapercibidos con tanto estruendo de trabuco ministerial, más un muerto en la precampaña, bastante muerto también en la memoria colectiva (hace tanto tiempo ya…). Y los chicos de la gasolina y la goma dos que se manifiestan indignados contra el chico de la maza de Lazcano, el valiente e indolente Emilio, el desesperado e impotente Emilio, la voz que muchos querrían alzar contra los hijos de puta y que ha hablado a mazazo limpio en la sucia herriko taberna, en la inmunda caverna de la serpiente. Y la serpiente que grita “¡faxista!”, que es lo único que sabe gritar, porque es la única palabra que sabe articular.
Y mientras Emilio y su maza huyen del mordisco venenoso de la serpiente, para salvar la vida (perdida ya su casa), otros muchos miles de vascos (cientos de miles) le miran desde el exilio, y le comprenden, y le apoyan, y le amparan; y lloran con él la impotencia, la rabia y el asco. La tristeza. El dolor. Y, como Emilio, este domingo no podrán votar en su pueblo, porque su pueblo los echó. Cosas de la democracia. Y, como Emilio, esos miles de exiliados por el terror cruzarán los dedos el domingo por la noche rezando, implorando por un cambio que no llegará. Por una sentencia que no se cumplirá: pena de muerte para la serpiente (por aplastamiento o inanición, lo mismo da).
Y mientras Emilio y otros 200.000 exiliados vascos verán las urnas sólo por televisión, más de 300.000 descendientes de emigrantes gallegos, que no verán las urnas y que sólo han visto Galicia por televisión, decidirán con su voto (a 45 euros la unidad) quiénes y cómo se reparten la tarta de santiago, quiénes y cuánto siguen chupando del queso de tetilla y poniéndose de marisco como un Rey, en alta mar o en la Cava Baja.
Pues eso, que dan ganas de comprarse una isla desierta, más allá de Finisterre, y perderse allí para siempre. Con yate, por si acaso suena la gaita y se puede volver del exilio.
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martes, 24 de febrero de 2009
Villa PSOE es un sueño

Imaginemos por un momento…
España. Marzo 2009.
Primer año del gobierno PP. A una semana de las elecciones en Galicia y País Vasco.
Toda la prensa y la radio del Movimiento AntiPP se despierta cada mañana, invariablemente, con titulares a seis columnas denunciando la construcción ilegal y caciquil de un complejo residencial a orillitas del mar, a pie de playa, en la protegidísima y bellísima isla de Arousa, levantado con financiación sospechosa y tras talar cientos de preciosos árboles que antaño daban sombra, cobijo y ocio a los modestos veraneantes, obreros en su mayoría, que merecen el mejor descanso después de deslomarse durante 11 meses en esta España explotadora y capitalista que ha impuesto el gobierno facha.
Greenpeace, PETA, los gays y lesbianas, Ecologistas en Acción, Mayor Zaragoza, Al Gore, Amnistía Internacional y la Plataforma Abertzale Anti ‘Y’, liderados por la familia Bardem, se levantan en armas contra Villa Facha y, con palas y palos, con azadas y hoces, montan una quinta columna e impiden que continúe la destructiva construcción de tamaña indignidad y, de paso, lapidan a los fascistas que osan acercarse a ver el estado de la obra (lo que les recuerda, por cierto, que si son del Opus, además los cuelgan de uno de los pinos que se han salvado).
Tres gigantescos carteles con las sentencias "NO PASARÁN", "NUNCA MAIS" y “NO A LA GUERRA” quedan colgados en lo más alto del indigno palacio veraniego, o sea, en el ático del mismísimo secretario del Partido, el peor de todos, el más corruto y el más feo. Además, pintadas en color rojo intenso con dianas alrededor de la palabra “faxista” adornan las ventanas de los lujosos apartamentos de otros ilustres miembros del PP, que también han elegido Villa Facha para veranear y pisotear la dignidad de los honrados habitantes de la Isla.
Finalmente, tras un presunto incendio presuntamente provocado, el ático de la vergüenza cae; el monumento a la indignidad es derruido y asolado. Miles de nuevos árboles son plantados por los ejemplares actores de la ceja, que apenas cobran unos miles de euros por acción tan solidaria y ecológica, borrando cualquier atisbo de lo que nunca debió ser ni estar. Una colorida y vanguardista estatua diseñada por Barceló, dedicada al Prestige, es levantada en el lugar que antes estaba destinado al yate de algún fascista explotador. El insigne académico Suso de Toro lee un discurso lleno de ardor, sentimiento y alta literatura. En la emotiva ceremonia, hay incluso quien llora. No es para menos, la victoria de la justicia frente a la opresión siempre es emocionante para las almas justas...
A la mañana siguiente, un único titular enaltece todas las portadas de la Prensa del Movimiento AntiPP: ¡FRANCO HA VUELTO A SER DERROCADO! La imagen, tan simbólica como emotiva, muestra a un Pepiño Blanco caracterizado de Marianne, con su bandera republicana al viento, guiando hacia la libertad a los artistas de la ceja que, blandiendo sus hoces y palos, sus azadas y palas, cantan el himno de su victoria, alegres y orgullosos.
Una vez más, la corrupción de la derecha fascista ha sido vencida…
¡¡BIIIP BIIIP BIIIP!!
Suena el despertador. Pepiño se despierta perezoso (¡qué sueño más extraño ha tenido!) Se levanta de la cama y se acerca a la terraza. Hace un día estupendo, ¡y qué maravillosas vistas! A sus pies, tras los frescos y verdes pinos, el mar le invita a darse un baño desperezador. La playa está desierta. Ya se ocupan sus eficientes escoltas de salvaguardar su intimidad. "Hoy va a ser un día perfeto", se dice. Se quita el albornoz de fina seda y las gafas de culo de vaso, que posa cuidadosamente sobre la toalla color rojo intenso, y se zambulle aventurero en el mar.
Para desgracia de todos nosotros, sabe nadar. No muy bien, pero sabe nadar....
jueves, 19 de febrero de 2009
¡Es la comunicación, estúpido! (III). Obamariano y otras torppezas.
Ha transcurrido casi un año desde la última derrota del PP en unas elecciones generales. Una derrota triste, y muy decepcionante, porque muchos millones de votantes teníamos la fundada y fundamentada esperanza de que esta vez, sin muertos de por medio, sin Iraks ni Yakolevs, sin Escoriales ni Azores ni Bushes, sin mentiras ni muertes; de que esta vez, con un gobierno incompetente y ridículo, a la cola del mundo mundial, amigo de los enemigos de la civilización, sin ideas ni soluciones para sí mismo, sin experiencia ni luces para nada; de que esta vez sí, por infinitas y muy razonables razones, el PP nos iba a dar una alegría. Cuatro años de Mister Paz era, pensábamos, más de lo que un país medianamente serio y decente podía soportar. Error. Mister Paz volvió a ganar por amplia mayoría y Rajoy volvió a perder por amplio jenesepá.
Ha transcurrido casi un año desde la última derrota del PP, y el PP no levanta cabeza. A pesar de que estamos atravesando la peor crisis institucional, social, moral y, sobre todo, económica desde qué sé yo. Y mira que los españoles aguantamos mecha y olvidamos en lo que arde una ídem, pero cuando nos tocan el bolsillo… ¡ay, cuando nos tocan el bolsillo! Pues no. Ahora ya no. La economía no es la clave, parece ser, porque las encuestas siguen dando empate técnico entre PSOE y PP, que es lo mismo que K.O. técnico del PP. Y es que, la máxima de Clinton («¡The economy, stupid!») que le hizo ganar las elecciones no es válida aquí y ahora; aquí y ahora, ya lo hemos dicho y lo repetimos, es «la comunicación, estúpido». Es lo que ha mantenido a Z en el poder durante 4 años, lo que sigue manteniéndolo un año después y lo que le seguirá menteniendo durante otros tantos o más. ¿Y qué es lo que ha pasado durante este último año para que estemos tumbados sobre la fría lona de la intención de voto, semiinconscientes y con el árbitro contando inmisericorde «¡Uno… dos… tres… cuatro…!», y el PP agarrado a las cuerdas, tratando de levantarse sin aparente éxito? Pues vamos a verlo. De todo se aprende. Y especialmente de los errores, de los ajenos y de los propios. Sobre todo de los propios. Si se reconocen primero, claro. Y en eso estamos: en reconocerlos, uno por uno.
Todo empezó el 14 de marzo de 2008. Fecha aciaga donde las haya. Segunda derrota de Mariano Rajoy frente a Mister Paz. Segundo K.O. Y primer error: no reconocer el K.O. Ya sabemos que tras unas elecciones todos ganan (¡hasta Llamazares!), pero perder contra Z… ¡otra vez! Hasta la “niña de Rajoy” se habría avergonzado, de haber existido (por cierto, vaya chufla lo de la niña). Pero ni Rajoy ni Arenas, en su enésima derrota frente a Chaves, reconocieron su derrota, DERROTA, con mayúsculas; y claro, lo primero para curarse es reconocer que se está enfermo.
Y a partir de ahí, todo es sintomático; los errores se suceden pero nadie llama al médico de cabecera, y mucho menos al especialista. Veamos algunos de ellos:
- Mariano Rajoy decide señalarse a sí mismo como sucesor de sí mismo, porque yo lo valgo; está convencido de que después de perder dos veces, a la tercera va la vencida, y sólo él está llamado a vencer. Los demás hacen que se lo creen, pero se afilan los dientes. Se lanzó un viejo producto desfasado como si fuera nuevo. Y eso, en principio, no cuela.
- Mariano Rajoy se pasa un mes sin dar señales de vida. Y con él, el resto del partido. Según le cuentan al autor de este artículo, Génova parece un castillo fantasma repleto de cabizbajos fantasmas vagando por los pasillos del castillo, sin saber ni opinar ni reaccionar ni vivir. Y el gobierno de Z, desgobernando sin queja ninguna.
- Mariano Rajoy, ejerciendo (una vez más) galleguismo inconveniente, se dedica a jugar a despistar con el futuro equipo de confianza. Más titulares que se ocupan de la tontería y no se ocupan de las tonterías del gobierno Z. Y el votante, en efecto, despistadísimo.
- Comienza el acoso y derribo a María San Gil: menosprecio, burlas soterradas, comentarios/filtraciones, que si toma pastillas, que si depresión, que si “arriba España”, que si sí contamos con ella pero no tanto… en definitiva, desagradecimiento, confusión y muy mala gestión/explicación del affaire. Y María que se va. Y muchos votantes. Comienza la catarsis.
- Y con la renovación llegan los esperados fichajes, los hombres y mujeres que van a salvar al soldado Rajoy y le van a llevar a la victoria. Soraya, Cospedal, Pons, Camps, ¡Arenas!, ¡Trillo! La sorpresa inicial se transforma en incomprensión y finalmente en decepción. Según la ley de la evolución política ¿eran los más aptos? ¿Y Pizarro, por cierto?
- Aparece el primo de Rajoy, y después de decir una verdad como un templo, Rajoy niega a su primo tres veces o más porque le da miedo aparentar estar en contra del nuevo mesías del clima (y del aprovechamiento global). Parece una tontería, pero es sintomático. El error, recular; no tener ideas claras; querer defender lo mismo que el adversario; temer al qué dirán en lugar de decir lo que uno piensa, bien clarito, y defenderlo sin complejos. Oséase, CONFIANZA EN UNO MISMO. Y eso, en un líder, no es una tontería.
- Congreso de Valencia: después del lío de las primarias, que tan valientemente, tan abiertamente y con tanto sentido democrático propusieron Henríquez de Luna y compañía, el nuevo-viejo PP hace piña consigo mismo y todos a una, no sea que nos muevan de la silla, aclaman con fervor al nuevo-viejo candidato-presidente, promesa donde las haya. La noticia, una vez más, fueron las luchas intestinas. Una vez más, comunicación fallida.
- Guerra Esperanza-Gallardón. La II Guerra Mundial tuvo menos titulares en los periódicos alemanes y británicos juntos. De verdad, ¿no podían pelearse en casa, sin micrófonos ni taquígrafos y con unos guantes de boxeo? Y su Presidente, ¿no debería poner un poco de orden en casa, dejarles sin postre o sin cine o darles un cachete bien dado, aunque sea delito? ¿No se dan cuenta del daño que hacen, se hacen y nos hacen? ¡Serán… políticos!
- Verano. Crisis sí, crisis no. Desaceleración, aceleración. Problemática coyuntural, coyuntura problemática. ¿Y la oposición? De vacaciones. ¿Y la comunicación? Con la oposición.
- Pedro Crespo y los tontos de los cojones: o cómo desperdiciar unidad y determinación en asuntos tan… tontos. Reacción sí, pero no tan desmesurada. La imagen que dieron no fue de defensa de sus votantes, sino de intransigencia por una calentada en un contexto ardiente. Y, por cierto, sí se echó de menos tanta contundencia para otros asuntos más transcendentes.
- Pons y sus declaraciones sobre la reina católica de 70 años, ahora sí por la mañana, ahora no por la tarde, que si portavoz, que si persona, que si ¿el aborto?... ejem, cosas de viejas. ¿Y ésta es la voz del partido?
- Mayor Oreja, flamante candidato a las Elecciones Europeas. ¿Flamante? Con una presentación tan apagada en fecha tan opaca, no me extraña que a los dos días el propio Rajoy se olvidara de mencionarle en su rueda de prensa. Y lo de moderar su discurso ¿no es como afirmar que el discurso de Mayor no es moderado? Y eso, ¿no es dar la razón al enemigo?
- La foto bomba-trampa de Soraya. Lo peor no fue la foto en sí, que no dejaba de ser un mero reportaje para un dominical (sibilinamente sobreexplotado por Pedro J, eso sí), sino la falta de apoyo de los suyos, las declaraciones de Cospedal y, lo peor de lo peor, la comparación y rectificación de Rajoy con la foto de las ministras Vogue, envueltas en pieles sobre la escalera de la Moncloa (lugar institucional donde los haya) y, además, en día de trabajo (que pagamos todos). Otra vez reculando contra su partido en lugar de defender a su equipo y, de paso, sus propias opiniones.
- Amago de lapidación de Montserrat Nebrera, por una falta tan grave como meterse con el acento de Maleni. Arenas, arduo defensor de los andaluces con acento y eterno opositor a gobernarlos, pide la cabeza de Nebrera en lugar de pedir la de Maleni, por mala, por chula y por ridiculizar permanentemente a los andaluces. Por cierto, Arenas no pidió la cabeza de Ana Mato cuando llamó a los niños andaluces “analfabetos”.
- Caso Víctor Gago: o cómo un comentario en un programa de radio minoritario, aunque extraordinario (Los Últimos de Filipinas), olvidado al día siguiente (el comentario, no el programa), se convierte en un acoso y derribo a un periodista honrado y, de paso, moviliza a miles de personas en Internet y a programas de TV y radio de gran audiencia en su defensa. Un puntazo para la directora de comunicación de Rajoy. Gran profesional.
- Guerra a UPyD. Ven como enemiga a quien podía ser su aliada, en lugar de preguntarse por qué se les escapan tantos votos en esa dirección, que no es la suya (¿carisma, poder de convicción, lenguaje directo, ideas claras, empatía, sinceridad…? Sea lo que sea, algo de lo que deberían aprender). Además, demuestran una gran falta de agradecimiento hacia quien les hace la oposición la mayoría de las veces.
- Política POP: Mercedes vende seriedad y tecnología; el SEAT Ibiza vende juerga y rock and roll. Si de repente Mercedes vendiera juerga y rock and roll, y además pintara sus berlinas de colores llamativos, tardaría un año en hacer un ERE salvaje. El PP es símbolo de gestión, de eficacia, de seriedad, de confianza en determinados valores; no significa que deban ser antipáticos (Mercedes puede hacer campañas con humor y empatía), pero si se alejan de su posicionamiento, la política POP no será más que el sonido de una pompa de jabón al desvanecerse. Lo que tienen que hacer es venderse mejor, no poner a pinchar al DJ Mariano una música que no conoce, ni controla, ni le pega.
- Campaña de Basagoiti 2.0 ¡Ya en internet!. La manía enfermiza del PP de no ponerse en manos de profesionales de la comunicación en general, y de internet 2.0 en particular, ha llevado al candidato a Lehendakari a hacer el ridículo en su colorista web. Tal como suena. Un facebook con un solo amigo, él mismo; plagio del despacho virtual de su jefe, del logotipo de la web de Cameron, de la entrevista-anuncio de Bill Richardson y… ¡del eslogan de Zapatero!: “Vuelve a creer en la política”. Por supuesto, el ridículo se ha extendido como un viral por la blogosfera. Una risa, oye.
- Caso del espionaje, el contraespionaje y la madre que parió a los espías y a los contraespías. ¿Cómo se puede dar por buena una información publicada a medias y sin pruebas en un diario enemigo, por un periodista marrullero, y poner la venda antes de tener la herida? Otra vez reculando, a la defensiva, pidiendo perdón sin saber siquiera por qué (por si acaso). Y de trasfondo la eterna reyerta madrileña, que ya cansa. ¿Para cuándo el puñetazo en la mesa, señor líder?
- Y ya lo último de lo último: Alicia en el País de las Obamaravillas. La presidenta del PP catalán que reparte 200.000 folletos con su cara pegada a la de Barack Obama, compartiendo sonrisa, liderazgo y titular: “Ilusión”. ¿Pero quién les hace las campañas a esta gente? No, Alicia, no. Por mucho que asocies tu cara a la de Obama, tu sonrisa a la de Obama, tus ilusiones a las de Obama, no vas a molar más ante los catalanes que no te votan. Porque lo que piden tus votantes es que defiendas el bilingüismo, incluso mojándote en la calle; que no participes en la nueva censura política llamada CAC, que es muy malo para la libertad; o que no les hagas el juego a los separatistas utilizando el dominio .cat. No que vayas de Obama por la vida. OK? Y no, Mariano Rajoy tampoco es Obama. Ni tiene por qué serlo.
Porque, señores y señoras del PP, no olvidemos que la gente vota por su identidad, por sus valores, por su idea de la sociedad, de la familia, de la economía; votan por lo que creen y a quienes creen lo mismo que ellos y, sobre todo, a quienes defiendan todo aquello en lo que creen. Y para que esos valores y creencias queden claros ante los ciudadanos, primero hay que tenerlos claros. Y después hay que comunicarlos con claridad. Para eso están los expertos, los profesionales, los especialistas en los diferentes tipos de comunicación, política y no política. Piensen por un momento por qué ustedes no venden ni sus logros y, sin embargo, los mensajes de Rosa Díez llegan y convencen; y piensen por qué cada metedura de pata de Mister Paz, por muy grave que sea, ni siquiera le arruga el traje; y mucho menos la sonrisa.
Y siento llevarle la contraria, señor Moragas. Porque su idea de “incorporar la sonrisa, la música y una energía positiva para acompañar la crítica más eficaz (…) el partido espejo, un partido en el que se mire la gente y se pueda sentir reflejada con naturalidad", ese partido ideal y de ensueño que usted desea y proclama… pues no es real. No es creíble. No cuela. No vende.
En el próximo (y último) capítulo descubriremos algunas claves de la comunicación que pueden ayudar a dar la vuelta a esta guerra. En Publicidad no basta con tener un buen producto, el mejor incluso; si el consumidor no lo sabe, de nada sirve. ¡Pues vamos a hacer que se entere! ¡Y que lo compre!
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domingo, 15 de febrero de 2009
María, 16 años. El testigo silencioso

Tranquilo. Estaba muy tranquilo. Flotando en un mar de luces tenues. Sin apenas recuerdos, sí, pero sin ninguna inquietud. De vez en cuando, con movimientos muy, muy lentos, cambiaba de posición; sin ninguna razón concreta, probablemente lo hiciera sólo por cambiar. La vida era un poco monótona ahí dentro. Siempre flotando en su mar de tranquilidad.
Por supuesto que también había momentos muy gratificantes. Por ejemplo, cuando oía su voz, suave como… bueno, no tenía ninguna referencia para compararla, pero era muy agradable, muy placentera y muy tranquilizadora. No entendía lo que significaba, pero le gustaba escucharla. Y siempre sonreía cuando la escuchaba.
A veces se oían otros sonidos, más tenues, más lejanos, más desconocidos. Otras voces, más graves o más chillonas, que estaba empezando a reconocer; sonidos extraños que en ocasiones le asustaban y a menudo le tranquilizaban. Pero siempre los agradecía porque, en realidad, pasaba la mayor parte del tiempo en silencio, escuchando su propio corazón, sus pequeños pensamientos, inmerso en su limitado pero apacible mar.
¿Y cuando le acariciaba? ¡Ése sí que era un acontecimiento realmente especial! Sentir su presencia física era el súmmum de la alegría. Se revolvía, se estiraba cuanto podía, intentando tocar como fuera esa mano que llegaba hasta él. Su contacto era una catarsis total, el máximo grado de satisfacción. ¡Ay, las patadas de alegría que podía llegar a dar en ese momento sublime! Movía las manos compulsivamente, abriendo y cerrando los dedos, como si quisiera atrapar ese momento para no soltarlo jamás. Y en su boca aparecía una sonrisa enorme y abierta, de puro gozo.
Y así pasaba el tiempo, día a día, semana a semana, en su mar de tranquilidad. Disfrutando de su estado flotante, inmerso en ese universo semilíquido de paz, silencio y tenues presencias. De músicas suaves y caricias cada vez más esperadas.
Iba creciendo poco a poco, centímetro a centímetro, bombeo a bombeo desde su corazón infatigable y diminuto. Y a cada pulsación anhelaba con más fuerza, con más ilusión esa caricia, esa voz, esa presencia. Ese amor. Y pensaba -¡sabía!- que algún día saldría de su mar de tranquilidad y se sumiría en el abrazo protector de esa presencia, envuelto por susurros y caricias y besos y sonrisas; y no tendría miedo. Y todo estaría bien.
Pero de pronto, todo se paró. Dejó de escuchar las anheladas voces, dejó de sentir el líquido tranquilizador a su alrededor (ya no sentía que flotaba, sino que ¿volaba?); ya no podía siquiera escuchar su corazón. Miraba y no veía más que oscuridad, negra y aterradora. Intentaba abrir sus manos, patalear o revolverse, pero ninguna parte de su cuerpecito se movía. Intentó gritar (aunque no sabía) pero de su boca sólo salió silencio. Un grito silencioso lleno de inocencia, de dolor y de pena. Y todo lo que podía haber vivido, todo lo que podía haber soñado, todo lo que podía haber amado… se fue. En un instante. En un triste, injusto y cruel instante. Y su alma viva lloró. Una sola lágrima. Una lágrima que contenía absolutamente toda la vida que había perdido: su pequeño, tranquilo y anhelante pasado… y todo su futuro.
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Postrada en la cama del quirófano, María, 16 años, miraba con la mirada vacía la bolsa de plástico en las manos del doctor. No pensó nada. Su mente también estaba vacía. No pensaba, ni sentía (en realidad, ni siquiera decidía). Pero al oír el sonido de la bolsa caer en el cubo, en la habitación contigua, una lágrima apareció en su mejilla. Una sola lágrima. No sabía de dónde había salido. Ella no quería llorar (¿por qué iba a hacerlo?). Pero la lágrima se deslizó despacio, muy despacio hasta su pecho. Y allí se quedó, como un testigo silencioso, durante el resto de su vida…
Decía William Munny en ‘Sin Perdón’: “Matar a un hombre es algo despreciable. Le quitas todo lo que tiene, y todo lo que podría llegar a tener”. Matar a un niño no nacido es mucho más despreciable aún, porque lo que le quitas es mucho más; le niegas toda una vida.
Permitir que una niña de 16 años tome esa decisión sola es, además, miserable. Moralmente, humanamente y socialmente miserable.
Y lo peor de todo es que, encima, nos lo quieren vender como un derecho inalienable y un progreso incuestionable. Ojalá, señora Aído, esas miles de lágrimas que va a provocar su nueva ley, en aras del progreso de la civilización, retumben en su conciencia como miles de testigos silenciosos durante el resto de su vida. Y que viva usted muchos años.
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jueves, 12 de febrero de 2009
El Trabuco Nacional (anexo)
Ahora sí que estamos todos, compadres. Así que, ¡brindemos por los próximos 2o años del PSOE en el poder! *
* No es que yo me invente tan alegórica proclama. El caso es que, según parece, tal que así convocó el juez justiciero de la nocturnidad a sus compadres de aficiones cinegéticas por SMS. Sólo le faltó lo de "pásalo".
Pues eso, que se lo pasen bien. Y las presuntas víctimas de los presuntos cuatro trabuqueros, a esconderse a la madriguera. Y si asoman la cabeza... ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!
¡Que Dios nos pille confesados!
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miércoles, 11 de febrero de 2009
El Trabuco Nacional
Poco después llega Baltasar, el justiciero de la nocturnidad, perfectamente ataviado de perfecto cazador de caza mayor, o sea, todo de verde, por lo del camuflaje. Con su gorrito aplumado y todo, protegiendo su níveo mechón del fresco de la mañana. Para que no se le hiele la memoria histórica, debe ser.
Los dos compadres se abrazan y se intercambian chistes de caza. Es lo que toca. Ya empezaron la juerga el pasado viernes, compartiendo menú andaluz, vino riojano y orujo gallego en el hotel Del Val, Andújar. Compartiendo confidencias. Compartiendo caza. Compartiendo presas. Y presos.
La mañana avanza entre risas, confidencias y buenas espectativas de caza. Parece que hay magníficos bichos hoy, en Sierra Mágina. Y mucha complicidad. Se une a la fiesta la fiscal de la Audiencia Nacional, Dolores Delgado, Lola Lolita Lola, acompañada de unos cuantos funcionarios de la cosa judicial. Más complicidad. ¡Ya estamos todos, compadre! La caza puede comenzar.
Los monteros, esposas, amigas y amiguitas van colocándose en sus puestos, prestas las escopetas y avizor el ojo, atento a todo lo que se mueva. La finca abunda en cochinos, venados, gamos y muflones, a 2.000 euros la pieza (para el anfitrión, el compadre farmacéutico, que la cosa es gratis para los invitados). Pero el ministro más bermejo del gobierno, el juez justiciero de la noche y la fiscal Lola Lolita Lola no están aquí para caza tan insignificante. Ellos han venido a la caza mayor, a la de verdad. La política. Así que dejan las escopetas posadas en la jara y sacan los trabucos, arma de bandoleros, asalta caminos y filibusteros, fácil de disparar a cualquier cosa que se mueva, a bulto, sin apuntar demasiado, que caiga quien tenga que caer, y quien no también, por haberse puesto cerca.
Así que los tres trabuqueros empiezan a ejercer su política del trabuco, cargan y disparan a bocajarro y a discreción (y sin discreción, que para eso están las filtraciones). Caen 7 de la primera batida. Pero ninguna pieza mayor. Mucho bigotes, mucho gominas, pero ningún medalla de oro, desde luego. Un pepero queda tocado. El albondiguilla, lo llaman. La rehala (o la ralea) olfatea su miedo y su sangre y le sigue la pista, portada a portada, filtración a filtración. Al fin lo acorralan. Trabucazo al canto y el bicho cae. Junto a él, otro pepero que cae por efecto del fuego indiscriminado del trabuco. No están mal las piezas, pero tampoco son nada del otro mundo; medallita de bronce, tal vez, poco más.
Sin perder tiempo, recargan los trabucos y caen treinta más en la segunda batida. Pero las piezas importantes, los medalla de oro, la caza mayor con mayúsculas, o sea, Espe, Rajoy, Cospedal, el PP, no han caído aún. Están tocados, sí. Pero resisten, se revuelven contra la rehala (o ralea), bajan las poderosas cormamentas y atacan; cuando atacan juntos, en lugar de enzarzarse entre sí por una porción de dehesa, son más efectivos; y tienen su peligro. Pero eso lo hacen poco.
Los tres trabuqueros nacionales vuelven a recargar sus armas. La reala (o ralea) recompone sus fuerzas alimentándose de nuevas filtraciones. «¡Por ahí se mueve algo!» ¡¡PUM!! ¡¡PUM!! ¡PUM!! «¿Ha caído? ¿Es Espe? ¿Es Rajoy?...» No. Es el Estado de Derecho. Y la Separación de Poderes. Y la Justicia. Y la Dignidad. Tres disparos de trabuco, cuatro piezas de caza mayor. Eso les pasa por estar tan juntas.
Y digo yo, lo que hay que decirles a estos trabuqueros y a su jefe y a su ralea de medios afines es, todos a una, «¡Y UN CUERNO!». Y hay que decírselo ya. Y bien fuerte. Y bien clarito. ¡Y UN CUERNO!. Y repetírselo hasta la saciedad. Sin esperar a las elecciones. ¡Y UN CUERNO!, ¡Y UN CUERNO!, ¡Y UN CUERNO!…
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