martes, 13 de enero de 2009

La duda me corroe

La duda me corroe, Pilar. Lo siento. Sé que la semana pasada estaba al cien por cien de acuerdo contigo; tan de acuerdo, que hice enteramente mías tus palabras y, lo que es más importante, tus pensamientos. Pero hoy, querida Pilar, la duda me corroe. No lo puedo evitar. Y es que ya no tengo las cosas tan claras. No, ya no. No sé si he visto la luz o estoy más cegado que nunca, y esa duda cruel es la que me corroe.

Perdóname, Pilar, porque hoy dudo de ti. Y de mí, que es casi peor. Pero la razón es poderosa. Las razones, más bien, porque son muchas, muchísimas, y más que poderosas, son absolutamente inevitables, inapelables. Perdóname, Pilar, porque he visto lo que he visto y por haberlo visto dudo.
Y he visto a la Bardem, kafiya al cuello, mirada recia y grito en ristre, acusando a Israel de genocidio; y he visto a Aitana, tan mona ella, tocada con su pañuelito palestino, casi tapándo su bello rostro contrito por la pesadumbre; y he visto a Aida, esa chacha tan fina y divertida, leyendo un monólogo del que no se reía nadie, pobre, con lo graciosa que es ella; y he visto también a Zerolo, a mi Zerolo, con sus ricitos congelados por el frío, y a Juan Diego y sus hombres de Paco, y a Verónica Forqué, que no grita porque no puede, con esa voz angelical; y estaban todos y todas, los de Bellas Artes, los de la ceja, los de Irak y el Prestige, nuestros artistas más intelectuales (menos Pe y su Bardem, que estarían en USA, con sus cosas del cine imperialista): Botto, Ana Belén, Candela Peña, Miguel Rellán, Paca Gabaldón, Ana Fernández, Willy Toledo, Loles León, Adriana Ozores, Paco León, Iciar Bollaín, Lucía Etxebarría, Cristina del Valle (¿a ésta no la intentaron violar en Arabia Saudí?) y Luis Cobos, para poner música al réquiem. La letra ya la ponían los demás, con Llamazares, Sabanés, el Cayo nuevo ése y Cándido Méndez haciendo los coros: "Israel asesinos", "¿Cuantos más vais a matar?", "Israel matando y el mundo está mirando", "Israelitas terroristas", "Bush asesino", "Olmert asesino", "Paz, Palestina libre", "Israel genocida", "Estado sionista, estado terrorista", “Israel: te puedes meter mi hipoteca por tu holocausto” (que fue de las coplas más ocurrentes y simpáticas de la jornada). Es que no faltaba ni uno, oye, y ni una, claro. Y eso que estaba lo de la nevada y la helada y el caos y el apocalipsis invernal que nos llegó sin avisar, como un cohete sorpresa, de esos tan divertidos que “envía” Hamás.
Y no estaban solos, ¿eh?, que había miles, millones casi, de palestinos, todos con sus kufiyas y sus pasamontañas y sus pancartas con esvásticas y sus gritos ensangrentados de “paz” y sus banderas (unas para enarbolar y otras para quemar) y sus voces a coro pidiendo la muerte del infiel. Y como en casa estaban, los tíos, alegres y felices, arropaditos por tanto intelecto occidental y tanta solidaridad al-alandalusí. Y que iban sin cinturones, además, y sin mochilas ni móviles ni calzoncillos puestos al revés. Un detallazo, tú.
Y claro, Pilar, tú comprenderás, que con esos referentes morales, uno dude. Dudare humanum est. Y no importa que acabaran apedreando la embajada israelí, que eso fue una anécdota; y además las piedras no llegaron porque la embajada está en un séptimo (seguro que por fastidiar) y sólo rompieron las ventanas de los pisos inferiores. ¡Si es que no les quedan fuerzas ya ni para tirar piedras, que es lo único que tienen! (bueno, y los cohetitos-petardo y las mochilas bomba y demás tonterías).

Y en Barcelona igual, no te creas. Que allí estaba lo más de lo más. Con esa pancarta tan bonita de ‘Paremos la masacre de Gaza. Boicot a Israel’ (escrito en catalán, of course) estaban Joan Ferran, Joan Saura, Joan Herrera, Joan Ridao y Joan Tardà (que parecían los cinco joanes del apocalipsis); y también Anna Simó, y Jordi Miralles, coordinador nacional de EUiA (que no sé lo que es, pero mola), y la actriz Rosa Maria Sardà y el cantautor Lluís Llach, en representación de la parte artístico-intelectual. Y tampoco faltaron pasamontañas ni kufiyas ni gritos ni pancartas ocurrentes; y hasta hubo un par de pistolas, de las de verdad, así como para ambientar (y eso que estaba el consejero de Interior, pero como es colega…).
Y por el resto de España lo mismo. Kufiyas y pancartas por doquier, todas condenando a los criminales genocidas nazifascistas que han matado ya a ¡900 personas! y muchas de ellas ni siquiera eran terroristas. ¡Un verdadero holocausto! (lo de Hitler y Stalin, una risa a su lado).

Pero no para ahí la cosa, Pilar. Porque en otros países hemos tenido el mismo clarificador ejemplo. En Euskal Herria, con la plena identificación (en ideales y métodos) de Segi y su lucha armada a favor de los pueblos oprimidos. Y de ahí a Belfast, donde el “hombre de paz” De Juana Chaos manifestaba su pesadumbre (¡qué expresión de dolor, la suya!) por las húmedas calles norirlandesas, acompañado por su cheli y por colegas de profesión, como el “IRA” Patrick Magee (con 5 asesinatos a sus espaldas, una minucia al lado de Iñaki twentyfive de Juana). Y también en otros remotos continentes, donde la Alianza de Civilizaciones del insigne iluminado Mister Paz toma forma y contenido con el abrazo sentido de Chávez, el demócrata, y Ahmadineyad, el progre, manifestando «su solidaridad irrestricta con el heroico Pueblo palestino» y unidos en la lucha contra el imperialismo Yanquisraelí, estados a los que hay que borrar del mapa sí o sí, porque son «tontos, homicidas y cobardes», entre otras cosas mucho peores. Y allá, en la lejana y próspera Cuba, al otro lado del mar infinito, Raúl Castro, el libertador, se abraza a sus colegas en espíritu y clama ante su pueblo no-oprimido que «todos los derechos del pueblo palestino están siendo violados y el único pecado que ha cometido es elegir libremente un gobierno, el gobierno de Hamás, por lo cual está siendo sometido a un genocidio».

Y la duda me sigue corroyendo, Pilar. Y por si fuera poco lo que ya han visto mis ojos llega mi admirada Mª Antonia Iglesias, la bella (de alma) y fina (de pensamiento) Mª Antonia, y riega mis dudas aún más con la savia de su ecuánime juicio y sus justas palabras: «Israel usa el tema del holocausto para confundir a la gente». ¡Claro, eso es! He ahí la fuente de mi confusión. He ahí la raíz de mi dilema. Y por si acaso, su compi Enrique Sopena, añade valor a sus palabras añadiendo, con esa mirada dulce y ese pensamiento sereno que le marcan, que Israel «ha cometido exterminios humanos, sistemáticos y masivos, que conducen al genocidio».

Y aún así me resisto. Créeme, Pilar, pues tus argumentos eran firmes y convincentes y rebosantes de sentido común y justicia histórica. Pero ¡ay! Mis principios se tambalean y casi están a punto de desmoronarse definitiva y trágicamente. Pues llegan a mis oídos palabras que no esperaba escuchar, juicios que no esperaba encontrar en mi camino hacia la duda razonable, hacia la reflexíón equitativa. Ahora la balanza se inclina irremediablemente hacia el otro lado, hacia el lado bueno, hacia el lado justo. Pues las palabras que han escuchado mis oídos, que han conmovido a mi alma, que han convencido a mi razón, son las del líder espiritual de oriente y occidente, el adaliz de la hermandaz entre los pueblos, el motor de la Alianza de Civilizaciones: Mister Paz. Luz de luces. Paz de paces. «Hay que apostar siempre por la fuerza de la razón y no por la razón de la fuerza —ha dicho, con toda la razón—, hay que apostar por no imponer, sino por dialogar y por acordar». Y si para él la acción de Israel es “desproporcionada, desmedida e injustificable”, es que tiene razón y punto. Y si Hamás no es un grupo terrorista condenado por la UE (que dice cosas como las que aparecen en este vídeo) sino un pueblo oprimido y masacrado por los bombardeos indiscriminadosy genocidas de la potencia fascista-imperialista israelí, pues o Israel para inmediatamente de bombardear o va a saber lo que es bueno. Lo dice Mister Paz. Y a mí, lo siento Pilar, eso me basta.

La duda ya no me corroe. Ahora estoy feliz y mi conciencia descansa tranquila. Mañana mismo me voy a las rebajas a comprarme una kufiya. Y a ver si tienen piedras de buen tamaño para lanzar un mensajito a la embajada de Israel. O petardos, mejor. De los gordos, que hacen más ruido. Así se sentirán como en casa…

Lo siento, Pilar.
...

2 comentarios:

LINARES dijo...

Los titiretos van a volver a salir a la calle ya: periodo electoral y poco curro. Hay que hacer méritos para llenar el pesebre de las subvenciones. Dentro de nada en pago habrá pasta para hacer películas sobre la "memoria histórica" (más pelis de republicanos buenos contra fascistas y curas malos y asquerosos, que tanto éxito y asistencia de público han dado al cine español). Creo que además también estaban los sindicatos, que como estamos en la "champion lig" de la economía mundial, tampoco tienen otra cosa que hacer.

De todas maneras esto lo arreglan Moratinos y ZP ya mismo. El gobierno israelí está aterrorizado con la firmeza democrática de Mr. Paz. lo que pasa es que no ha parado la ofensiva porque no han entendido el mensaje...como ZP no habla inglés.

Anónimo dijo...

Estos personajillos "progres" son un MOCO y me explico.
Son ese MOCO inconsistente intelectualmente que añora a la URSS, que siempre ha luchado contra la democracia liberal occidental. Son ese MOCO guarrillo que Occidente tiene que pagar por sus complejillos de pandereta, en forma de una corrección política totalmente equivocada.
Pero sobre todo son un simple y asqueroso MOCO que desde la caída del muro de Berlín no sabe donde pegarse.
Y este MOCO se está pegando a lo peor de cada casa. NACIONALISTAS E ISLAMISTAS. Les unen muchas cosas entre ellos, la principal la irracionalidad y la aceptación de la violencia como medio político.
Así que atención que viene un S.XXI divertido.