miércoles 9 de diciembre de 2009

Tardá, el burro catalán y la cruz de Gestas, el malo.

La verdad es que hoy venía dispuesto a reflexionar sobre cualquier otro tema menos de Joan Tardá, lo prometo; por ejemplo de la Economía Sostenible o Sostemible o Sosterrible o Sospechosa o simplemente S.O.S.; o de la Sinde y de por qué me bajo canciones en mp3 que ya tengo en vinilo, en cassette y en CD sin ningún cargo de conciencia; o del cumple de la Constitución y del primer presidente autonómico vasco que acude a tan emotivo acto y de por qué no acudió ningún presidente autonómico del PP…
Pero este Tardá es de lo que no hay. Mira que me da una pereza horribilis escribir sobre el victimismo catalán y sus terrorismos verbales y sus quimeras históricas y demás catalanofóbicos asuntos… ¡pues ale, dos semanas seguidas con la tontería! Pero es que no me puedo resistir al Tardá. Y mira que tiene cara de troll carpetovetónico el tío, pero debe ser astuto como el Equus Asinus var. Catalana, o sea, el burro catalán, símbolo nacional contra l’espanyolisme fascist o imperialist o algo así. Un burro catalán terco como una mula, el Tardá. Un fanático de lo suyo, vamos. Primero empezó con lo de parlar catalán en el parlamento de todos los españoles y acabó con lo de matar al Borbón y quemar y enterrar la Carta Magna y tal. Y como no ha debido de tener mucho éxito (el otro día vi al Rey en la tele, o sea que sigue vivo) pues ahora le ha dado con matar a Dios en vez de al Borbón, y quemar y enterrar la Biblia en lugar de la Carta Magna (que también debe seguir viva, ya que hoy celebra su 31 cumpleaños). Así que va el burro del Tardá y, astuto él, como son cuatro gatos los esquérricos del Parlamento, engaña ladinamente al pardillo de turno del PSOE, un tal Luis Tomás, el Crédulo, y le hace firmar que hay que descolgar y quemar los Crucifijos (vade retro!) de todos los centros escolares, o sea, públicos, concertados, privados y homeschoolings, si se tercia. Y claro, yo que he elegido libremente llevar a mis hijos a un colegio concertado religioso, que además de Crucifijos tiene monjas que llevan sus cruces colgando, como muchos niños, y también hay cuadros de la Virgen y dibujos de la Navidad y un Belén precioso y una capilla con más cruces y hasta una escultura del Sagrado Corazón, viendo el percal me pregunto: ¿van a quemarme el colegio como ya hicieron en 1931 (repito, 1931), con todas las cruces, las monjas, los niños, los cuadros, el Belén, la capilla y la escultura del Sagrado Corazón (por cierto, lo único que no fue devorado por las llamas en aquel democrático y republicano incendio de 1931)? Desde luego, si estuviera en manos del republicano y democrático Tardá, no se lo pensaba ni un segundo el tío: «¡Hay que quemar la Cruz!» rebuznaría a sus huestes; y las sanotas juventudes de ERC, o sea, las JERC (sigo diciendo que tienen nombre de grupo terrorista), ejecutarían la orden con miliciana disciplina, republicano orgullo y democrático regocijo.

Pero no nos engañemos. Esto del Crucifijo no se lo ha inventado Tardá. Ni ha tomado la idea del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en respuesta a una fanatilaica finlandesa afincada en Italia, tierra de Crucifijos como la que más. En esta Ezpaña nuestra que nos ha tocado sufrir más tiempo del conveniente, la cosa viene de las altas instancias del Estado, o sea, del adaliz de la multiculturalidaz y azote de la cristiandaz, esto es, Mister Paz, el Laico. Ya lo dijo Pepiño, el autoproclamado creyente, hace sólo un año: "en los colegios públicos no debe haber crucifijos porque hay que respetar las creencias de todo el mundo" (ver artículo). No es nada nuevo, ya ven. Lo que no dice Pepiño es qué pasa con el respeto a las creencias del 80% de los padres de alumnos, que son los que apoyan la presencia de la Cruz y la Religión en la educación de sus hijos. Y luego llega la Pajín, que quiere justificar su cuádruple sueldo y suelta esa frase para el mármol de que «La religión, en los templos»; y digo yo que el cine, en las salas; y la economía, en los bancos; y y el sexo, en la cama; y el fútbol, en los estadios; y al incauto que se le vea con una ofensiva camiseta de Cristiano Ronaldo por la calle, que ofende a culés, atléticos y laicos por igual, se le quema con ella puesta en la pira de los Derechos Humanos y punto pelota. En nombre del respeto, eso sí.

Lo dije hace tiempo, y lo repito ahora: la anterior legislatura fue la de la Paz (ETA, Alianza de Civilizaciones, No a la guerra…) y ésta es la de la Guerra (la Guerra Santa Laica). Y como buena guerra, se abre en todos los frentes posibles, que son muchos: aborto, familia, educación, banalización adolescente, falta de valores, relativismo moral, satanización de la Iglesia Católica, etc. Ese disfraz de respetuosa aconfesionalidad que proclama el creyente Pepiño o el burro de Tardá no es más que un mero subterfugio para encubrir una perfectamente planeada y sibilinamente ejecutada Cruzada Laica. Va todo de lo mismo. No es casualidad que quien más enconadamente ha protestado por la prohibición de levantar minaretes en Suiza ha sido el Gobierno turco, que no permite construir ni una mísera capillita en la europeísima Turquía, probablemente bajo pena de muerte o incendio. Pues aquí lo mismo, los que más hablan de respeto, libertad, creencias y demás valores universales son los que no respetan a la gran mayoría de españoles ni su Historia ni su Cultura, son los que matan la libertad de millones de creyentes y los que tienen como única creencia sus odios, rencores, complejos y pequeñeces.
Claro que, bien pensado, es lógico, porque la Cruz representa justo lo contrario de lo que ellos creen y defienden: Sacrificio, Entrega, Amor, Perdón, Dignidad del ser humano individual; el Crucificado, que es el mismo que aparece con pañales en el Belén, les recuerda de dónde vienen, les muestra a la cara lo que de verdad son, y no lo pueden soportar. Es como ver a 18.000 personas gritando “España, España” y cantando “Soy español” en pleno corazón de la capital de los Països Catalans (supongo que Tardá no acudió a disfrutar de la Copa Davis en el Palau Sant Jordi, digo yo que por si veía alguna bandera española, que es casi peor que un Crucifijo); o como saber que tu abuelo, el republicano, el laico, el héroe fusilado por los fascistas ultracatólicos murió perdonando y encomendando su alma a Dios: «Su fe en el Ser Supremo es firme. A Él encomienda su alma de creyente que procuró siempre tener limpia de faltas (…) A Él, en este momento de abominables pasiones, pide la paz de España y de la Humanidad. Muere inocente y perdona. Pide a su esposa e hijos que perdonen también» (Punto 5º del Testamento del Capitán Rodríguez Lozano).

En fin. Que la cosa está que arde. Y no va a parar aquí (aunque esperemos que no llegue a arder como en el 31). Pero como nos pongamos a quitar cruces de los colegios, de los tanatorios, de los edificios, de los escudos, de las banderas, de los caminos, de los museos, de las calles, de las fiestas, de los apellidos, de las condecoraciones, de los libros, de los monumentos, de los cuellos, de las procesiones, de los ejércitos, del Valle de los Caídos y hasta la Creu de Sant Jordi, es que nos vamos a quedar en na’.
Y digo yo, ¿y si en lugar de quitar tanta cruz, le hacemos una a Tardá? ¿No sería más práctico? ¿Y mucho más económico? ¿Y más respetuoso con las creencias de los españoles? ¿No sería romántico, incluso? Tardá crucificado, como un Gestas del siglo XXI. En plan simbólico lo digo, claro, no vayan a pensar que uno es más burro que el burro catalán.

jueves 3 de diciembre de 2009

La Bula Catalana


Ya estamos otra vez con la tontería nacionalist permanent y el Estatut de las Pelots. Es que no paran, oiga. La penúltima, lo de los 12 defensores de la dignitat, todos a una Fuenteovejuna i la Geltrú, amenazando veladamente al TC, que sólo lleva 4 años deliverando si el Estatut de las Pelots es o no constitucional. Y mientras, el Estatut de las Pelots (aprobado por el 36% de los catalanes) campando a sus anchas por la Catalunya Imperial, haciendo y deshaciendo negocis, amordazando o cortando lenguas, reivindicando o amenazando, según el día, multando y robando a manos llenas el agua dorada del Oasis Catalán, también llamada pela.
Y uno, qué quieren que les diga, está hasta las pelots. Y no entiende por qué el TC, salvaguarda de nuestra reverenciada Constitución, tarda años en tomar una decisión tan decisiva, tan esperada y tan necesaria para saber de una maldita vez si la Constitución permite a un par de millones de ciudadanos españoles romper España o no. ¡María Emilia, que te duermes!

Pero la cuestión, para mí, no es sólo ésta. Lo que más me preocupa, me sorprende y hasta me alucina, es la infinita permisividad de la que gozan los independentistas catalanes més radicals a la hora de salirse del tiesto de manera más bien grave. Lo que realmente me flipa en colores es la bula fiscal y social que tienen estos chicos para insultar, amedrentar, quemar, amenazar e incluso agredir físicamente con absoluta impunidad, o sea, sin que les den un capón siquiera. No entiendo cómo los jovencitos de ERC (esos simpaticots) pueden colgar al Rey de España del cuello en el juego del ahorcado, El Joc del Penjat, partirse de risa con la gracia real ("licencia humorística" dicen) y que al Fiscal General del Estado no se le haya movido ni una ceja (¿o era zeja?). No entiendo cómo un señor diputado del Congreso de los Diputados del Reino de España puede gritar «¡Viva la República, muerte al Borbón!» mientras quema y entierra la Carta Magna, y siga ocupando su escaño de diputado en el Congreso de los Diputados del Reino de España, y además cobrando su sueldo de diputado pagado por usted y por mí, entre otros millones de españoles. No entiendo cómo se pueden quemar banderas españolas o fotos del Rei Joan Carles I con fanática alegría en actos conmemorativos varios y variopintos, en plena calle, y que no intervengan las Fuerzas de Seguritat del Estat Espanyol con toda contundencia y efectividad, en plan beltxas, con el consiguiente cupo de detenidos, condenados y encarcelados. No entiendo cómo se puede hundir un barrio entero y que dos calles más allá ni se enteren del agujero negro porque la prensa catalana (la de la dignitat), le esté bailando una moixiganga al Govern del 3 per cent, del CAC y de la madre que los parió. No entiendo cómo se puede llamar malnacidos a los extremeños, tal cual, o declarar tranquilamente que «Los españoles son tan cazurros que te quitan las ganas de ser unionista», por muy directivo del Barça que seas o por muy Xavier Sala i Martín que te llames, y que no tiren el carnet al retrete los tropecientos mil culés no nacionalistas que pululan por España y parte del extranjero. No entiendo cómo se puede hacer un homenaje a un terrorista de Terra Lliure (Martí Marcó), a pecho descubierto, en un espacio municipal, y que no se produzca ni una sola detención por enaltecimiento del terrorismo (y mira que era fácil, que sólo asistieron 50 energúmenos de las JERC). No entiendo cómo se puede permitir que los mismos energúmenos de las JERC (¡si es que hasta tienen siglas de terroristas!) "celebren" el Día de la Constitución invitando a acudir al acto de turno para «arrancar una página de la Constitución española» y que ni siquiera los disuelvan a manguerazo limpio, aprovechando el fresquito del 6 de diciembre. No entiendo cómo se puede amenazar de muerte a miembros del partido opositor («Mira debajo de tu coche, hijo de puta»), incitar a que los maten («habría que matar a todos los del PP», Bagó dixit), apedrear a conferenciantes discrepantes e incluso, en un alarde de cinefilia mafiosa, enviar una carta intimidatoria con foto y una bala de verdad clavada en la frente sangrante (de la foto, por ahora), y que acciones tan democráticas no tengan ni una vaga respuesta por parte de… nadie.

No entiendo, lo juro, por qué esta gentuza tiene el privilegio de la impunidad absoluta, una bula que ignoro quién les ha concedido. Y por qué. La batasunización de los radicales catalanes es cada día más nítida, explícita y preocupante, pero aquí no pasa nada. ¿Será porque gobiernan a pachas con el PSC del charnego Montilla? ¿Será porque son los amigotes de la Chacón, Rubianes y su puta España? ¿Será porque son los mimados de Mister Paz, el que sembró todo este lodo, el que echó a Maragall a los perros, el que timó a Mas sibilinamente entre cigarro y cigarro, el que espera optimista un «Gran Estatuto»? ¡No, hombre no! ¿Cómo se puede pensar tal barbaridad? Lo que pasa es que después de ahorcar al Rey o amenazar de muerte al enemigo luego piden disculpas, echan unas risas con la broma y se olvida la cosa. ¿No ves que son catalanes, o sea, cultos, civilizados y modernos? No como esos vascos brutotes y belicosos. Aquí hay seny. No se manchan las manos de sangre, sólo incitan a otros a que lo hagan. Y llegará el día en que haya un muerto, o varios, y entonces nos preguntaremos ¿cómo hemos llegado a esto?

Pues nada, así seguiremos, con estatut o sin estatut, aguantando a los terroristas de las JERC y a sus jefes de tribu, los Cuatro Joanes del Apocalipsis Catalán (Joan Tardá, el primitivo; Joan Puigcercós, el trepa; Joan Puig, el de los nazis de Air Berlín; Joan Ridao, el que sabe leer), flanqueados, por si acaso, por dos Joanes extra: Joan Laporta, més que un president; y Joel Joan, el actor amigo de Xirinacs y de ETA que define España como «Un Estado parásito, una realidad macabra, un desvío de la Historia» y luego lloriquea porque no le dan trabajo en el cine español. Y a Carod-Rovira, el cachondo de la corona de espinas, que no se llama Joan pero tampoco es catalán, como Montilla, el del estatut hasta sus últimas consecuencias.

Y mientras seguimos, con paciencia infinita, soportando a esta panda de insoportables en la eterna espera de la decisión del TC, recuerdo aquellas ocho fórmulas mágicas que nos prometió Mister Paz para colarnos el término ´nación´ en el Estatut de las Pelots, pero que nunca llegó a desvelar. Yo le propongo éstas: Conde-nación, Alie-nación, Aluci-nación, Maqui-nación, Conster-nación, Recli-nación, Indig-nación, Termi-nación; y, si la RAE lo permitiera, una novena extra: Cerce-nación.

Que tome nota el TC. Y que espabile. Por pura dignitat.
...

lunes 30 de noviembre de 2009

Calentólogos, calentólogas y otros parásitos del cambio fanático

Por aclarar: con calentólogos y calentólogas no pretendo hacer referencia a los impulsores o impulsoras del onanismo infantil-juvenil, manual o digital, que tanto interés suscita entre nuestros progresistas del sexo; ni me refiero, claro, a los receptores o receptoras de dichos mensajes, tan sensibles a tal calentura; ni tampoco a un servidor, caliente y convaleciente en cama con 39ºC de media febril, que aún no sé si es Gripe A, Fiebre Z o simple pirexia, sin más.

No, estos calentólogos y calentólogas, estos profetas del cambio fanático, jinetes del apocalipsis now and forever, eminencias del calentamiento global antropogénico, que viven de la presunta fundición de los polos, son los preeminentes científicos del lobby ecoalarmista que acaban de pillar con el carrito del helado, aún sin derretir y de todos los sabores: manipulación de datos, destrucción de pruebas, mordaza a las revistas científicas, conspiraciones contra los científicos escépticos, ocultamiento del "Período Cálido Medieval", informes falsos para ocultar la bajada de las temperaturas, alegría por la muerte de un escéptico y, como Copa Helada especial de la casa, dudas sobre sus propias teorías que, comprensiblemente, no comparten con el resto de los mortales. ¿El objetivo? Nítido como el hielo al derretirse: la pasta. Y bien gansa: millones en subvenciones gubernamentales, donaciones de estrellas concienciadas (3.000 millones de dólares donó Richard Branson, el de los aviones emisores de CO2), conferencias, películas, estudios, informes y un largo etcétera que, obviamente, los ´otros´ científicos —los parias, los traidores, los aguafiestas, los escépticos— no reciben… ni siquiera sueñan. «Miles de millones de dólares a fondo perdido fluyen a los bolsillos de aquellos que defienden el catastrofismo climático. Si niegas la acción del hombre en el clima: adiós al dinero (…) Cuando el dinero se convierte en la principal motivación para llegar a una conclusión científica, tenemos un problema» (James Spann, Sociedad Americana de Meteorología).

Yo, que soy uno de esos escépticos desde el principio de la ecofashion apocalíptica ésta de la calentura antropogénica, especialmente desde que leí el muy didáctico libro de Jorge Alcalde Las mentiras del cambio climático (Libros Libres), no puedo por menos que agradecer infinitamente al hacker o al ´traidor´ o a quien sea que haya desvelado los muy reveladores emails de los científicos de la Unidad de la Investigación del Clima y de la cúpula del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (¡de la ONU, tú! ¿Pero éstos no eran los buenos?) y ha desenmascarado a toda la panda de ecomafiosos, con su Premio Nobel y estrella de los documentales a la cabeza, que llevan años mintiendo, manipulando, utilizando y robando a millones de personas en todo el mundo, con total impunidad, e incluso con el aplauso de los líderes comunidad internacional, Ohbama! y Mister Paz a la cabeza. Y, de paso, condenando a la ardiente hoguera a todo científico, por mucho prestigio que lo avale, que ose siquiera dudar de que el mundo se acaba irremediablemente mañana si no utilizamos bombillas ecológicas y ponemos molinillos de viento en nuestras azoteas. Y aquí está lo más grave, porque durante todos estos años, los científicos defensores del calentamiento global han negado a los científicos escépticos la más pura esencia de su trabajo, el espíritu mismo de la ciencia: la duda. Dudo, luego pienso. Lo demás es fanatismo, fundamentalismo, irracionalidad. Sin debate no es posible el avance, sin el contraste de los puntos de vista y los datos no hay progreso posible. Y en este asunto del calentamiento global o el cambio climático —según haga más o menos calor— hay dudas como para llenar los dos polos antes de que se derritan.

Yo, como tantos otros ecoescépticos (o radicales negacionistas que dirán los otros) defiendo mi derecho a dudar. A dudar de que el planeta se esté calentando, por tierra, mar y aire; de que, en caso de que se esté calentando, no sea tan grave la cosa; de que, pudiendo ser grave, no sea absolutamente catastrófico (no es lo mismo que se derrita un helado a que se derritan los polos y se inunde el mundo entero); a dudar de que esté provocado por la acción del hombre o por la propia naturaleza; de que no tenga solución inmediata o de que sea totalmente irremediable; de que sí tenga remedio, pero que éste no sea Kioto y esas inversiones muchimillonarias (de 150.000 a 350.000 millones de dólares ¡al año!) que dudo que consigan algo y, en cambio, sí estoy seguro de que ayudarían a más de un país africano a salir de su infierno; dudo incluso de que, si va a subir la temperatura media del planeta 3 ó 4 grados, el efecto sea más beneficioso que catastrófico, o sea, que salve más vidas de las que destruya, aunque algunos esquiemos menos; y aún admitiendo que todo pueda ser cierto, en caso de que alguien lo pudiera constatar realmente —cosa que también dudo— de lo que más dudo es de que sea el propio ser humano quien lo pueda remediar. Porque no es lo mismo el calentamiento climático que el calentamiento climático catastrófico provocado por el hombre y susceptible de ser solventado por el hombre.

En cambio, de lo que no dudo, es de que en condiciones extremas de calentamiento y humedad (o sea, mucho calor, mucha inundación, mucho tifón y demás) la proliferación de parásitos es absolutamente ilimitada. En todos los países y en todos los hábitat, desde universidades y centros de investigación a macroconciertos o mansiones de millonarios concienciados, desde los ministerios de medio ambiente a las campañas ecotramposas, tipo bolsa-caca.

La noticia, que ha tenido enorme resonancia en otros países más serios que el nuestro, aquí ha pasado bastante desapercibida. Normal, mira que coincidir justo con lo de los piratas, las escuchas de Rubalcaba y la Champions, y encima cuando Mister Paz nos vende la salida inminente y gloriosa de la crisis a base de economías sostenibles, bajo el ala del millonario Al Gore (otro Nobel de la Paz, manda huevos) y su nuevo libro "Our Choice", donde se decanta ahora por el gran timo de la biodiversidad y las energías renovables; coincidiendo, por cierto, con un estudio de la NASA en el que rebaja al 43% el impacto del CO2 sobre el calentamiento global… y que el propio Gore admitide como cierto, aunque lo contrario fuera el argumento principal de su famoso e incómodo documental (¿ven? Si hubiera dudado más, a lo mejor nos habríamos ahorrado el documental, el Oscar, el Nobel, las conferencias a 200.000 € y hasta al pesado de Al).

En fin. Les invito a profundizar en este revelador artículo de LD; no tiene desperdicio. Y, sobre todo, les recomiendo la lectura del libro de Jorge Alcalde, director de la revista científica QUO, y experto en dudar sobre el calentamiento, las calenturas, los calentadores antropogénicos y, especialmente, los calentólogos y las calentólogas.

«Sólo mediante la discusión, mediante el intercambio, incluso furioso, de opiniones y datos, mediante la confrontación, la prueba y la equivocación puede avanzar el conocimiento científico.» (Jorge Alcalde. ´Las mentiras del cambio climático´).

martes 24 de noviembre de 2009

Soy de derechas

Hoy, el texto de este blog no lo escribe un servidor, sino un buen amigo de un servidor: Óscar Molina. Gran persona, magnífico escritor, coherente con sus ideas, valiente con sus valores, sobrado de sentido común (aunque eso nunca sobra) y además, añorado compañero en la tertulia de Los Últimos de Filipinas de Radio Intereconomía. Y es que, el otro día, con ocasión del aniversario del derribo del Muro, Óscar Molina escribió un artículo importante, tan rebosante de sabiduría como vacío de complejos, de esos que te reafirman en lo que crees, o en lo que antes creías que creías pero no acertabas a expresar, y que ahora vas a adoptar palabra por palabra, idea por idea, ladrillo por ladrillo. Gracias Óscar.


SOY DE DERECHAS
Publicado el 14.11.09 en Vistazo a la Prensa

«Hace veinte años, un sistema político, ideológico y económico quedaba enterrado bajo los cascotes del mismo muro que tuvo que edificar para garantizar su existencia. Posiblemente la mayor estafa de la Historia, el socialismo, recibía con estrépito el aluvión de pedradas físicas y morales de un montón de seres humanos que desmentían de una sola vez que el Paraíso pudiese edificarse a partir del Materialismo Histórico.

Dos decenios después, algunas cosas siguen vivas. La facilidad de la izquierda para reinventarse ha sido pasmosa, y la capacidad de sus profesionales de la Política para montarse en extraños trenes que les permitan seguir viviendo de ella, propia de supervivientes. La lucha de clases, la dictadura del proletariado, y los planes quinquenales ya no valen como arengas de barricada, otros mantras toman el relevo. Pero a fin de cuentas, la supremacía del Estado sobre el individuo, la reducción de la persona a miembro de una colectividad, el afán de igualarnos en lo moral e ideológico, la obsesión por la uniformización, la querencia por educar al ciudadano desde las instancias públicas, la cosificación de la persona…siguen de pie.

Yo no creo en nada de eso, sino en todo lo contrario. Por eso soy de derechas.

Yo soy de derechas, pero no sólo porque no creo en ninguno de los ladrillos de aquel muro, sino porque además me adhiero con entusiasmo a los que erigen el edificio de la sociedad abierta.

Yo creo en la Libertad y sobre todo, creo en las personas.

Creo que las personas son los únicos titulares de derechos. No creo que existan los derechos de la nación, de la patria, de la colectividad, ni de ninguna clase social. Yo creo en los derechos de las personas, que no pueden ni deben decaer ante entelequias que unas veces son mitos, y otras forzadas obras de ingeniería social. Por eso soy de derechas.

Creo en la Libertad, no en la Igualdad. La Igualdad no existe, es extraña al Mundo en el que vivimos a todos los niveles, desde el atómico al animal pasando por el celular. Creo en la capacidad del ser humano para mejorar su posición, para buscar su propio camino, explorarlo, recorrerlo, llegar a la meta y hacer de la vida una experiencia apasionante. No creo que el Estado pueda proporcionar todo lo que sólo se puede llegar a apreciar cuando se ha conseguido desde el ejercicio del albedrío y la superación personal. Por eso soy de derechas.

Creo en el mérito, no en las ficciones. Lo que no existe no puede fabricarse con sólo mencionarlo, ni ninguna Ley podrá jamás crear raseros imposibles. Las cosas no aparecen con sólo nombrarlas, y la palabra “aprobado” significa lo que significa. Que califiquemos a alguien de “apto” jamás le convertirá en ello si no lo es. Yo creo que las palabras designan conceptos, no que los conceptos puedan retorcerse para encajarse en las palabras. Por eso soy de derechas.

Quiero reír, pero sé que alguna vez me tocará llorar. No quiero que ningún ente sea el encargado de proporcionarme momentos de risa que jamás tendrán la gracia de las fiestas que yo organice; ni deseo que nadie esté pendiente de que no me caiga y evitar mi llanto. Quiero hacerme feliz, y jugarme no llegar a serlo, poner mi vida en el envite, y ganar o perder; ejercer mi Libertad asumiendo las consecuencias de equivocarme. Quiero ser adulto. Por eso soy de derechas.

No creo que haya altar en el que pueda sacrificarse al hombre, ni su condición de ser único, original e irrepetible. No hay una sola vida inútil, ni es ético subordinarla, inmolarla, ni tirarla por la ventana a cambio de su inclusión en una maquinaria que pretendidamente persigue el bien común. Para mí los seres humanos no son tuercas, son máquinas en sí mismos. Por eso soy de derechas.

Yo no creo que nadie pueda arrogarse el derecho de decidir en qué principios han de educarse mis hijos. Creo que soy yo quien tiene la responsabilidad de procurar que tengan una moral y quien les muestre que efectivamente, existen muchas formas de ver las cosas. Pero sin prejuicios, etiquetas ni maniqueísmo, porque si tolero que se eduque a mis hijos, sé que mañana será inevitable que quien les educó le diga cómo han de pensar. Por eso soy de derechas.

Yo no creo en la Política, yo creo en la sociedad, y por eso soy de derechas. No me parece que los que administran el dinero que gano trabajando puedan decidir con esa soltura sobre mi hacienda, mi salud y mi existencia. No tolero que me impongan estilos de vida, que me obliguen a aceptar que ellos saben lo que es bueno para mí, ni que estén en una posición de superioridad. Ellos son mis servidores, eligieron esa profesión como yo elegí la mía. Yo les pago, y su único trabajo es poner las condiciones para que yo, en el ejercicio de mi libertad, tenga la oportunidad de buscar mi propia felicidad.

Porque yo no creo que el Estado deba controlar a las personas, yo creo que las personas deben controlar al Estado. Por eso soy de derechas.

Por todas estas cosas, y tantas otras, cayó aquel muro. Unos tratan de taparlo, otros no quieren recordarlo.»

jueves 19 de noviembre de 2009

La Roja en Bermeo.

Lo primero, es de ley, felicitar a los pescadores y a sus familiares (¡qué mujeres!) porque han salido sanos y salvos del entuerto somalí. Zorionak!

Es lo único que ha salido bien de toda esta alakranada de despropósitos, ignorancias, improvisaciones, mareos legales, pifias, incongruencias, mentiras, bajadas de pantalón y cagadas (con perdón) en la mar salada que ha resultado ser el rescate (¿rescate?) del atunero vasco que llaman el Alakrana, en todo el mar conocido, del uno al otro confín. Pagar el chantaje, y además con intereses (parece ser el más generoso hasta la fecha), no es un buen resultado (y si el pago lo ha realizado el Gobierno es, además, asunto muy grave). Ya se avisó que después de lo del Playa de Bakio iban a venir más piratas a por el chollo hispano; tal vez por eso el Alakrana no faenara bajo pabellón español, para disimular, pero los piratas son astutos y saben que un barco español es español aunque vaya de euskaldún por la vida y por la mar. Y si es español, paga; y además, eso también lo saben, no mata, que los militares españoles tienen prohibido disparar a matar, aquí, en Afganistán y en la Conchinchina, que luego pasa lo que pasa y a Mister Paz le entra el cargo de conciencia y le vuelven a atormentar las pesadillas de cuando vio morir a la madre de Bambi, trauma que nunca ha superado aunque haya visto la película quinientas veces (según palabras del propio, que uno no se inventaría cosa tan exagerada y tan tonta).
El caso es que no se puede ir por esta vida llena de peligros y gente malota con la sangre de un teletubbie, porque luego pasa lo que pasa. Y lo que pasa es que los piratas se piran con casi tres millones de euros, para sus cosas y sus compras, y los pesqueros españoles se convierten en los favoritos para recibir collejas por todos lados, como Pepiño en el cole (¡pero si hasta intentaron atracar el Alakrana otra vez sólo diez minutos después de largarse los amigos del pirata Willy con el botín!).

¿Y hay solución?, se preguntarán ustedes. Pues sí, la hay. Y no es colocar a cuatro matones de discoteca en cada barco, en plan Chuck Norris, porque Chuck Norris sólo hay uno y ha entrenado muchas horas para ser Chuck Norris y soltar leches como las que suelta Chuck Norris. No. La cosa no va por la violencia, va por el… ¡talante! Viendo el fracaso que ha supuesto la Operación Atalanta, yo propongo aquí y ahora, con toda modestia pero con absoluta contundencia, la creación de un nuevo operativo urgente: ¡LA OPERACIÓN ATALANTE!
¿Y en qué consiste la Operación Atalante? Pues muy sencillo, consiste sencillamente en jugarse al fútbol el rescate del próximo secuestro atunero. En partido amistoso, por supuesto. Solución pacífica al conflicto donde las haya.

La cosa sería así: aprovechando que ahora la Roja, o sea, la Selección Española puede jugar otra vez en territorio euskaldún después de cuarenta años, por obra y gracia de Patxi, Basagoiti y Rosa, pues lo que haríamos sería organizar un partido amistoso entre la Roja y la selección de Somalia (que según Moratinos tiene Estado, o sea, que también tiene selección de fútbol). El equipo vencedor se llevaría la Copa Atalante y un premio en metálico (billetes sin marcar) de 2,7 millones de euros. Por supuesto, el Ministro de Deportes español y a la sazón seleccionador nacional de la Roja, Mister Paz (o sea, el Míster), aleccionaría a sus muchachos para dejarse ganar por humillante goleada. Y ante posibles imprevistos, como goles en propia meta de los somalíes, penalties involuntarios, hachazos a la argentina, ametrallamientos, etc., las delegadas de la FEA (Federación Española de Atalante), doña María Teresa y doña Carma, bajo la supervisión del delgado de Justicia, podrían adaptar las reglas del juego en función de las circunstancias y/o las conveniencias de cada momento y/o situación.

Por supuesto, el encuentro se jugaría en la villa marinera de Bermeo, en honor de los últimos arrantzales valientemente rescatados. Antes del encuentro, en la bella Plaza de Sabino Arana, presidida por la ikurriña, la bandera somalí y el cartelito de ‘euskal presoak etxera’ en la balconada del Ayuntamiento, el dantzari más virtuoso del lugar deleitaría con un aurresku de bienvenida a la delegación del gobierno somalí (o del señor de la guerra de turno ese día) y a la del gobierno del Estado (Mister Paz, Moratinos), en presencia del alcalde de la villa, el muy jeltzale don Xabier Legarreta, y del entusiasta pueblo bermeotarra.
Una vez finalizado el acto de bienvenida, y tras tomar unos zuritos en el batzoki, para ambientar, las delegaciones, el alcalde y el pueblo bermeotarra se desplazarían al estadio Itxas Gane, campo del Bermeo Futbol Taldea, donde ya estarían calentando los jugadores de ambas selecciones. El trío arbitral estaría formado por el hombre de paz Otegui, franqueado por el gudari Goikoetxea, felizmente curado del pie por un podólogo francés, y por el gudari De Juana Chaos, felizmente recuperado de su depresión post mortem (de 25 inocentes). El pirata Willy efectuaría el saque de honor, bajo la atenta mirada de su abogado, que observaría en respetuoso silencio, por si acaso. En el palco de honor, la delegación somalí y su pequeño ejército de escoltas, formado por 63 hombres armados con AK-47 y puestos de khat hasta las cejas. En el graderío, la delegación del Estado Español, el alcalde de Bermeo portando su pancarta de presoak etxera, el entusiasta pueblo bermeotarra, los dos mil soldados somalíes entrenados por el ejército español para luchar contra los piratas, los familiares de los pesqueros secuestrados, los armadores y sus señoras, un grupo de animosos vecinos de la vecina villa de Bakio y un par de surfers australianos vecinos de la vecina villa de Mundaka. Retransmitiendo el encuentro, Joseba Elosúa, dueño del bar Faisán, a la cámara; y el Ministro de Escuchas y Asuntos Oscuros, Pérez Rubalcaba, al micrófono. El partido, por supuesto, finalizaría con un resultado favorable para todos: 27-0. La delegación somalí recogería su Copa Atalante y su premio en metálico de 2,7 millones de euros (billetes sin marcar); el Míster estaría orgulloso de sus muchachos por haber cumplido con su deber con pacífica vocación; los piratas estarían orgullosos por haber cumplido su misión humanitaria; las familias de los marineros estarían felices por el feliz desenlace; los armadores, contentísimos de haber recuperado gratis total el carísmo atunero; y el abogado del pirata Willy no diría ni sí ni no ni todo lo contrario, pero se le notaría una cierta satisfacción en el rostro.
A continuación, se desplazarían todos al Restaurante Jokin, que tiene unas espléndidas vistas al puerto y al cabo Matxitxako (y además está muy cerquita del Banco Guipuzcoano, por si hubiera que sacar más metálico), donde degustarían un espléndido marmitako regado con vinos de la tierra y amenizado por el Orfeón Bermeano, que le da mil vueltas al Donostiarra. La cuenta correría a cuenta del Estado Español, faltaría más, que intentaría recuperar parte del gasto en el Casino del pueblo, jugando al mus contra la delegación somalí. Pero la pareja contraria les pillaría todas las señas y perderían, además del dinero del premio, unos miles de euros más.
Y así, hasta el siguiente pesquero secuestrado y la consiguiente Operación Atalante.

Y luego dicen que el pescado es caro.


jueves 12 de noviembre de 2009

El Muro de la República Democrática de Ezpaña


Al contrario de lo que parece ser la tónica general en estos casos, yo no recuerdo dónde estaba cuando "cayó" el Muro de Berlín. Y entrecomillo "cayó" porque el muro no cayó, sino que fue derribado, que es muy distinto; o derrumbado, que es más exacto. Y los protagonistas de aquel histórico derrumbamiento no fueron Bush padre, Kohl y Gorbachov, actores secundarios a quienes les pilló la historia en ese momento concreto, sino Ronald Reagan y Margaret Thatcher, que lideraron Occidente durante los años precedentes y fueron quienes definieron las férreas reglas que marcaron el fin del régimen comunista, muro incluido; reglas que se resumían en dos palabras hoy en desuso: convicción y decisión; convicción moral y decisión política. Simplemente. Y por encima de ellos, el actor principal, la estrella de la película: el papa polaco Karol Wojtyla y su «no tengáis miedo», que aportó la palabra ´dignidad´ al guión. Todos ellos, junto con el pueblo alemán y el pueblo polaco de Walesa y luego el checoslovaco y el rumano (ambos unos días después del derrumbamiento del muro) quienes iniciaron la destrucción definitiva del régimen más cruel e inhumano que ha visto la historia, con cien millones de asesinatos a sus espaldas y décadas de sufrimiento y tortura en los paraísos democráticos de Europa, Asia y El Caribe.

No. Yo no recuerdo por dónde andaba aquel jueves 9 de noviembre de 1989. No tenía, al parecer, inquietudes políticas con 24 años y lo más cerca que debí estar del muro ese día fue probablemente copeando en Berlín Cabaret o pinchando algo de Pink Floyd en el Café Barceló, donde trabajaba los jueves por la noche. Si hubiera estado más atento al mundo que a mi mundo, habría sabido que muy poco antes, en febrero, Gorbachov se rindió a otra evidencia y retiró sus tropas de Afganistán, donde, por cierto, aún las mantiene Ohbama!; o que el Dalai Lama fue galardonado ese mes de octubre con el premio Nobel de la Paz, como Ohbama!, sólo que en su caso ganado a pulso por su lucha inmarcesible contra la Gran Muralla China; país comunista, por cierto, que unos meses antes dio nítido ejemplo de sus eficaces métodos de dispersión en la plaza de Tiananmenn, donde fueron aniquilados varios centenares de inocentes. Y en España, la muy republicana y demócrata Pasionaria, alias Dolores Ibárruri, murió tan sólo tres días después que el muro de la República Democrática Alemana, no se sabe si del disgusto, por pura fidelidad al comunismo hasta la muerte o por una simple jugarreta del destino. El caso es que su utópico «No pasarán» (que en verdad era copyright de Petain), fue una brutal realidad que atenazó durante 18 años a miles de berlineses y, por extensión, a millones de ciudadanos en toda Europa y parte del extranjero.

El fan de la Pasionaria, nuestro también muy republicano y demócrata Mister Paz, ha tenido la ocurrencia de comparar la caída (o derrumbe) del muro y del sádico régimen comunista con la caída de nuestro muro patrio, aunque éste murió en la cama: «Nosotros también habíamos tenido una caída reciente del muro, del muro propio, que durante 40 años tuvimos en España. Fue un muro pesado, una losa muy dura para nuestra historia y por tanto sabíamos lo que significaba la libertad, lo teníamos muy vivo en la carne, en nuestra experiencia». No voy a ser yo quien defienda el régimen franquista que, en efecto, fue una dictadura; lo va a hacer en mi lugar Aleksandr Solzhenitsyn, premio Nobel de Literatura, víctima y cronista del terror soviético, que conoció en su propia carne (literalmente) y en la de muchos otros el despiadado concepto de ´vida´ y ´libertad´ de la democracia comunista y sus diferencias con la dictadura franquista. Supongo que nuestro insigne luchador antifranquista y hoy presidente de esta Ezpaña nuestra no ha llegado a leer "Archipiélago Gulag" o "Un día en la vida de Iván Denisovich", pero creo que unos extractos de la entrevista que Solzhenitsyn concedió a TVE hace 33 años serán lo suficientemente ilustrativos para su frágil memoria histórica:

«¿Saben ustedes lo que es una dictadura? (…) Los españoles son absolutamente libres para residir en cualquier parte y de trasladarse a cualquier lugar de España. Nosotros, los soviéticos, no podemos hacerlo en nuestro país. Estamos amarrados a nuestro lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tengo derecho a marcharme a tal o cual población (…) Los españoles pueden salir libremente de su país para ir al extranjero (…) En nuestro país estamos como encarcelados. Paseando por Madrid y otras ciudades (…) más de una docena, he podido ver en los kioscos los principales periódicos extranjeros. ¡Me pareció increíble! Si en la Unión Soviética se vendiesen libremente periódicos extranjeros se verían inmediatamente docenas y docenas de manos tendidas luchando por procurárselos (…) También he observado que en España uno puede utilizar libremente las fotocopiadoras (…) Ningún ciudadano de la Unión Soviética podría hacer una cosa así en nuestro país. En su país (dentro de ciertos límites, es cierto) se toleran las huelgas. En el nuestro, y en los sesenta años de existencia del socialismo, jamás se autorizó una sola huelga. Los que participaron en los movimientos huelguísticos de los primeros años del poder soviético fueron acribillados por ráfagas de ametralladora.(…) Si nosotros gozásemos de la libertad que ustedes disfrutan aquí, nos quedaríamos boquiabiertos.»

Pues eso, que hay muros y muros. Por ejemplo, el muro que está levantando, ladrillo a ladrillo, el amigo Mister Paz: una inmensa muralla de odio, rencor fraticida, ajuste de cuentas, exclusión, cordón sanitario, memoria sesgada y animadversión entre españoles (otra vez), dividiendo la sociedad entre ´buenos´ y ´malos´, entre ´dignos´ e ´indignos´, entre ´progresistas´ y ´cavernícolas´, entre ´demócratas´ y ´fascistas´. Han recogido los escombros del Antifaschistischer Schutzwall de la República Democrática de Alemania y han levantado el Muro de Protección Antifascista en la República Democrática de Ezpaña, con la misma desincronización histórica y el mismo gusto por el eufemismo y la mentira. Alguien dijo que la diferencia entre una democracia y una dictadura es que en la democracia la oposición trata de derribar al gobierno, mientras que en la dictadura es el gobierno quien trata de destruir a la oposición. ¿Les suena? Si a eso añadimos la siniestra utilización de la policía, la fiscalía y la judicatura a conveniencia, ¿les suena más?

Lástima no tener aquí un Wojtyla a mano. O un Reagan. O una Thatcher.
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jueves 5 de noviembre de 2009

Atraco a las 3, a las 4, a las 5, a las 6...


La escena tiene lugar en el palacio de Graco Ojoalvirus, el poderoso gobernador romano de Condate (hoy Rennes), que es interrumpido en su orgía mañanera por la llegada de su fiel y eficiente recaudador, Cayo Eucaliptus, quien le muestra el gran saco rebosante de monedas de oro procedentes de «los impuestos, de las multas, del estacionamiento controlado, del peaje, de las vías romanas y del "plus" por tener derecho a escuchar los pregoneros públicos». El grasiento gobernador reparte el botín: un puñado rebosante para Cayo Eucaliptus, el resto del saco para su cofre particular y tres solitarias monedas para Roma. Ante tan descarado reparto, el recaudador le pregunta al Gobernador: «¿No crees que exageras un poco? Roma acabará por extrañarse de recibir tan pocos impuestos de tu provincia». A lo que el Gobernador Ojoalvirus responde, absolutamente iracundo: «¡Me han nombrado por un año! ¡Dispongo de un año para hacerme rico! ¡Antes de que Roma reaccione ya estaré lejos! ¡Lejos y forrado! —y añade, con voz meliflua y ensoñadora mirada—: Mi vida será un largo y continuado banquete». Lo que no nos aclara el gran genio Goscinny es si el largo y continuado banquete lo celebrará Graco Ojoalvirus en El Bulli, como la orgía culinaria de tortilla deconstruida, té esferificado y nitrógeno líquido con pasas que se zampó el otro día el paradójico sindicalista capitalista Patxi San Juan, digo yo que por respeto a su cargo, que todo un Secretario de Innovación e Industria de la Comisión Ejecutiva Federal de la Unión General de Trabajadores no va a tomarse unos sencillotes huevos estrellados, así, sin innovar ni deconstruir ni nada.
El caso es que, una vez más, la fuente inagotable de irónica sabiduría que son los
Asterix de Uderzo y Goscinny, da en el clavo. Y nos resume en una viñeta antológica (ver "Asterix en Helvecia") la idea que tienen nuestros políticos de lo que antes se consideraba un "servicio al ciudadano" y hoy es un "ser-vicio a uno mismo y familia" o, en el mejor de los casos, un "ser-vicio al Partido, S.L.", madre protectora y padre benefactor (el que da la paga). Y eso que Ojoalvirus fue nombrado por un año; nuestros hombres públicos, por ¡cuatro! O sea, atraco a las cuatro.

Y hablando de cuatreros, yo me pregunto ¿cuántos de todos estos políticos y sindipolíticos profesionales de la mamandurria podrían ganarse honradamente la vida fuera de la política, o sea, en lo que llamamos la "vida civil"? ¿Cuántos han estudiado una carrera acorde con las funciones que ejercen y los millopresupuestos que manejan? ¿Cuántos, siquiera, han estudiado una carrera? ¿O una FP? ¿O un CCC? Y al ir a responderme, me viene a la cabeza otra reflexión, y es que en política tienen que estar necesariamente los menos capacitados del pueblo, porque los capacitados están trabajando en sus cosas, generando riqueza en sus granjas, en sus comercios, en sus campos… En cambio, los políticos de profesión ya debían destacar en el cole por sus dotes manipuladoras de profes y por su demagogia inapelable a la hora de defender, justificar e incluso enaltecer sus malas notas. Y luego en la Universidad, donde seguían sin dar palo al agua, haciendo carrera de mitin en mitin y de kedada en kedada hasta que conseguían licenciarse en políticas (independientemente de la carrera en la que estuvieran matriculados): o sea, ser adoptados por un partido o sindicato que los amasara y amamantara por el resto de sus días. Pero como el resto de sus días puede, en algunos casos, no ser mucho tiempo, pues aquí cada cual aprovecha para hacer maratoniana carrera en los 4 años prorrogables de concejal o de ministro o de alcalde o de tránsfuga o de liberado o de secretario o deloquesea que le haya caído en gracia. El chollo, vamos.

Y esto siempre ha sido así, especialmente durante los últimos 30 años; y con exagerada virulencia durante el reinado de
Felipe, el del Gal; y, qué cosas, también ahora durante el quinquenio de Mister Paz. No digo, Dios me libre, que sólo se extienda la corrupción cuan pandemia de Gripe Ahhh! en los periodos de gobierno socialista, pero no me negarán que lo de ahora, así, tan a lo bestia, no lo habíamos visto desde los últimos años del Felipismo (¡qué tiempos aquéllos!). Y es que aquí no se libra ni el tato. Ves el MCE (Mapa Corrupto de España) y no sabes si lo que te embarga es la tristeza, la desolación, la depresión, la impotencia, la vergüenza, la indignación, el cabreo o todo junto y revuelto. Cienpozuelos, Boadilla, Arganda, Santa Coloma, Badalona, Castro Urdiales, Catral, Benitatxell, Abatera, Sueca, Zarra, Telde, Santa Lucía, Arrecife, La Gomera, Teguise, La Muela, Plasenzuela, Seseña, El Ejido, Marbella, Sevilla, La Línea, Palma, Ibiza, Los Alcáceres, Águilas y así hasta tropecientas urbanizaciones, aldeas, villas, ciudades y autonomías gobernadas (es un decir) por políticos (es otro decir) de todas las siglas, por orden de corruptelas: PSOE, PP, CIU, CC, CCN, NC, PAR, PAL, GIL, UM y algún egoísta Independiente, que va por su lado sin intención alguna de compartir. El oasis de los atracadores, vamos.

Y entre atracos a cara armada y robos con butrón a nuestra dignidad, llega el otro atraco, el de las cinco, o sea, el de los cinco millones de parados, que es como el timo de la estampita: un tipo con cara de tonto feliz que nos ofrece un sobre lleno de billetes si le damos otro lleno de votos y nos encontramos con que el tonto es un listo que se ha quedado con nuestros votos y nuestro dinero mientras nosotros nos quedamos con las estampitas, la ruina y una enorme sensación de haber hecho el canelo. Y en eso que llegan los otros listos, los sindicalistos y los artilistos e intelectualistos, y nos cuentan que la culpa de todo esto la tiene nuestra ambición desmedida pero que ellos, que son pobres además de progres, tienen la solución a esta crisis «económica, cultural y ecosistémica»; ¿y cuál es esa solución? Pues algo tan simple como recuperar la «imaginación progresista», o sea, que se vuelven a aplicar las auténticas políticas de izquierdas que una vez gobernaron medio mundo y ¡voilá!, todos políticamente felices, puros y sanotes como antes de caer el muro. ¡Qué tiempos aquéllos!


En fin, que los currantes y honrados ciudadanos somos atracados a todas horas, por todos lados y con cualquier excusa. Y todavía no hemos salido a la calle. Si es que somos más santos que
Don Felipe (el de "Atraco a las 3", no el de "100 años de honradez").

Y por terminar homenajeando al gran
José Luis López Vázquez, currante y honrado porque no era político, ni sindicalista ni "intelectual", sino Actor (así, con mayúsculas), acabo con mi película favorita, que no era película sino un anuncio de TV y una genial continuación imposible de "La Cabina" de Mercero y Garci: una cabina de teléfonos abandonada en medio de un desierto infinito; en su interior, el personaje de López Vázquez, 20 años más viejo, asoma en sus ojos toda la angustiosa desesperación acumulada en su absurda condena; de repente, la puerta se entreabre; el personaje mira, desconfiado; empuja cuidadosamente la puerta, ésta se abre del todo y él sale de su prisión, jubiloso, exultante, alzando los brazos al cielo, respirando felicidad, sintiéndose por fin ¡libre! El anuncio finaliza con el eslogan de Retevisión (primer operador que acababa con el monopolio de Telefónica): «¡Por fin hay alguien al otro lado!».

Y yo me pregunto, y dudo, si realmente hay alguien al otro lado. Si existe una alternativa que nos libere de este gobierno asfixiante que nos encierra cada día un poquito más en la impotencia y la desesperación. Si tenemos quien se preocupe por abrirnos la puerta de la cabina o todos prefieren preocuparse de exprimir al máximo su mandato, al estilo
Ojoalvirus. Si hay alguien al otro lado que sea honrado y lo parezca, como la mujer del César. Si hay, en fin, quien nos devuelva la confianza y el optimismo o estamos abocados sin remedio a la indignada abstención. La respuesta la tienen ustedes, señores (y señoras) de la Oposición.
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viernes 30 de octubre de 2009

¡Están locos estos peperos!


La escena comienza siempre de idéntica manera: Esautomatix, el herrero de la aldea, echa en cara a Ordenalfabetix, el vendedor de pescado, su mercancía "poco fresca". El pescadero, animado por su señora, defiende a capa y pescado la frescura de su mercancía, importada desde Lutecia en carro de bueyes. Esautomatix le lanza un pescado a la cara para que compruebe su verdadero estado, Ordenalfabetix se agacha para esquivarlo y el pescado, fresco o no, va a estamparse invariablemente contra el rostro del jefe, Abraracurcix, que cae de su escudo de jefe galo y se estampa dolorosamente contra el suelo. A partir de ahí, todos los habitantes de la aldea entran en la gresca. ¿Todos? Sí, todos; mujeres, niños y ancianos incluidos. Y todos contra todos. Llueven los pescados, las fraguas, las tortas, los bastonazos, los lirazos y hasta los menhirazos. La pelea es monumental y cruenta, pero a las dos o tres viñetas se acaba y todos tan amigos, a zurrar a los locos de los romanos y a celebrar el final feliz de la aventura con un gran banquete, más unidos que nunca. Eso sí, con Asuranceturix y su lira en amordazado silencio. Esto es lo que sucede en la aldea de Asterix, el galo, desde hace 50 años.

Pero en la aldea pepera todo es muy, muy diferente. La escena comienza siempre de idéntica manera: una gran pelea provocada con la excusa de un pescado, fresco o no, o de unas elecciones, perdidas o no tanto, o de una militante defenestrada, o de una competencia (o incompetencia), o de una candidatura mal vista, o de un cuento de espías a lo Ceroceroseix, o de unos comerciantes fenicios que resultaron ser piratas, o de un comentario idiota, o de una caja llena de oro y de poder… qué más da, cualquier excusa es buena; el Jefe Marianix se mantiene tambaleante en su escudo de jefe mientras llueven los pescados por doquier y sus dos fieles portadores (Moraguix y Arenistix) lo sostienen como buenamente pueden. Poco a poco van entrando todos y todas en la gresca: hasta el más anciano del lugar, Transicionix, contando batallitas y malmetiendo el bastón por donde puede. La pelea, que tenía que haber acabado hace ya unas viñetas, va a más y la cosa se complica: al que canta, desafinado o no, lo amordazan y atan a un árbol; al que cuestiona al Jefe, lo echan a los leones (del Congreso o del Circo); al que se mueve más de lo necesario, le dan con el menhir en la cabeza y vuelve ipso facto a su sitio. El Jefe cada vez se tambalea más, pero nuevos fieles y abnegados portadores se colocan bajo el escudo para afianzar su frágil liderazgo… mientras se dan de codazos entre sí y con todos los demás: Rikicostix, Trajivalencianix, Yelosorayin, Karacospe, Basagoitix, Nebrerixia, Ansarescorialix y señora, Ruizfaraonix, Espeopatra (estos dos, los que más pescadazos y menhirazos se dan)… Y así llevamos desde el principio de la historieta, que empezó allá en el Mare Nostrum, cerca de Benidorum, hace año y pico y va a acabar en el Circus Maximus devorándose unos a otras y otras a unos. Y ahora, para más inri, entra en escena Cobix Detritus, servil sirviente de Ruizfaraonix (el que perdió las olimpiadas antes de llegar a Atenas), que se ha conchabado traicioneramente con el pérfido Caius Prisaicus y ha infectado la aldea con el virus ponzoñoso de la cizaña, la injuria y la perfidia. Vómitos de las cloacas ha vertido sobre Espeopatra que, por mucho que vomite Cobix Detritus, es una de las mujeres más valoradas en la aldea y son muchas las voces que se han alzado en su defensa, pidiendo que el cielo justiciero caiga sobre la cabeza del cizañero con todas sus consecuencias. Pero el jefe Marianix, desde su tambaleante escudo, no sabe si castigarlo, perdonarlo, ignorarlo o todo lo contrario, y deja la decisión en manos del Comité de Derechos y Garantías de la aldea, que para eso está, y de Tutatis, que es un recurso que nunca falla.


Mientras, más allá de los muros de la aldea pepera, el Centurión de Propaganda y Desestabilización de la Oposición, Pepiñus Concetus Otusus, se frota las manos con deleite y satisfación. Su ojetivo de desestabilizar la aldea, de crear una gran zanja que la divida en dos mitades irreconciliables y anuladas entre sí, se está cumpliendo a la perfeción. «Por Júpiter, es que yo me crezo ante las dificultades» piensa Pepiñus Concetus Otusus, fino estratega él, mientras acaricia su vitis; pero la verdad es que se lo ponen muy pero que muy fácil. El fiel Centurión de Propaganda y Desestabilización de la Oposición informa al César Joselius Zetaparus, el sonriente, que la cosa está en marcha; y que además, para asegurar, cuenta con la inestimable ayuda de su más retorcido praefectus, Garzus Memorius Histericus, y del más sinuoso senator, el muy zorro Caius Instigatur Rubalcabrus, que juntos son más letales que cien centurias armadas hasta las cristas del cassis. Aunque no más eficaces que la cizañera mordedura del feón y felón Cobix Detritus, fiel esclavo de su amo y señor, Ruizfaraonix (el que perdió las olimpiadas y nos roba la basura).


El antaño druida sabio y milagroso, Rodrigoratix, es hoy moneda de cambio y calumnia en la lucha fraticida y su poción mágica ha perdido todo efecto estabilizador (y desestabilizador del enemigo). Demasiado tiempo en el Bosque de los Carnutes Monetarios, alejado de la aldea y de sus ahora irreconocibles habitantes. Se van formando dos bandos, los buenos y los malos, los leales y los traidores, aunque los ciudadanos no saben quiénes son cuáles; y en lugar de luchar sanamente todos contra todos para luego reconciliarse todos con todos, lo hace un bando contra otro, una mitad contra la otra, acrecentando la división, cada vez más insalvable. Y encima sin poción mágica que devuelva el sentido común a la aldea.

Y mientras (y esto es lo peor) el enemigo, al que antes zurraban de lo lindo, se parte el pecho contemplando el espectáculo de este lamentable circo, sin preocuparse de que nadie frene —ni siquiera denuncie— sus desmanes, tropelías, corruptelas, recesiones y demás desbarajustes económicos, políticos y éticos.
Después de la gran ppelea, sólo Tutatis sabe en qué estado quedará la aldea. Cuántos se mantendrán en pie, quiénes serán exiliados, si el Jefe permanecerá sobre su escudo y quién/quiénes lo sostendrán; y, sobre todo, si volverán a zurrar a los romanos, a los piratas, a los vikingos y demás enemigos públicos y privados o seguirán zurrándose unos a otras y otras a unos hasta que ya no quede en pie ni el tato; y dentro de dos años y medio, vencidos, se inclinarán ante el César Joselius Zetaparus con un lastimoso morituri te salutant!, mientras las tropas enemigas arrasan y saquean el pueblecito, al tiempo que, con vehementes carcajadas, gritan aquello de «¡Están locos estos peperos!».

Pues eso, como diría Obelix, ¡FERPECTAMENTE!

martes 27 de octubre de 2009

Machismo, infantilismo y gilipollismo

Pues ahora resulta que lo más grave del debate sobre los pre-supuestos no fue la engañosísima exposición de la ministra del ramo, ni que esas ilusorias previsiones nos lleven a la ruina a mayor velocidad, si cabe, ni que se vayan a aprobar con la connivencia, o mejor, la conchabanza del sibilino PNV y el oportunista CC, que ni creen en lo presupuestos, ni en la Salgado ni en el jefe de la Salgado ni en Ezpaña ni en España, que son dos cosas distintas aunque suenen parecido; no, lo grave, lo intolerable, lo inadmisible, lo realmente impresentable fue el trato vejatorio, arcaico, patriarcal, atávico, o sea, machista con que el jefe de la presunta oposición trató (o maltrató) a la delicada señora Salgado. «Los atavismos, entiendo que hay a quien le resulta difícil desprenderse de ellos. Pero estas cosas pasan en la derecha» declaró la ínclita economista, y también que había sentido «retroceder a este país en 50, 70 u 80 años», o sea, cuando era una monísima y dulce niña, sin complejos ni preocupaciones aún. Incluso el señor Llamazares (¿pero a éste no le habían echado ya?) ha coincidido en el «machismo político» con que Rajoy trató (maltrató) a la flamante Vicepresidenta Económica y Ministra de Economía, que son lo mismo aunque suenen diferentes. El caso es que uno está ya un poquito harto de que no se pueda criticar a fémina alguna por ninguna razón o motivo, tenga o no culpa, sea o no responsable, porque ipso facto te declaran la guerra por machista, retrógrado, cavernícola y facha, que también deben ser lo mismo aunque no tengan nada que ver.

Total, que por aclarar un par de conceptos a unas cuantas mentes obtusas y/o confundidas, me he tomado la molestia de recopilar unas cuantas machadas, unos cuantos machismos y unas cuantas gilipolleces, para ver si entendemos la diferencia entre lo machista de verdad y lo machista como excusa. Que ya les vale.

· Machismo, por ejemplo, no es criticar a una Ministra con afán de protagonismo por realizar un largo viaje a una zona de guerra embarazada de varios meses; ni por saltarse a la torera el protocolo estético ante su Estado Mayor y el Jefe de las Fuerzas Armadas, o sea, el Rey.
· Machismo no es condenar la falta de decoro político de la señora madre de la señorita Pajín (mientras el pater familias, astuto él, se parapeta discreta y cobardemente detrás de sus muy rubias féminas). Ni siquiera resaltar la carencia de higiene capilar de la niña.

· Machismo no es reprobar las insensateces dialécticas y ejecutivas de la (afortunadamente) ex ministra Álvarez, alias Maleni, alias Lady Aviaco.
· Machismo no es mantener a tu bienamada hija a base de subvenciones millonarias para aprender inglés porque pienses que es una inútil para valerse por sí misma; en todo caso sería paternalismo, o Chavismo.
· Machismo no es que la edecán femenina de la Ministra de Defensa lleve colgado de su brazo el abrigo y el bolso de la Ministra de Defensa.
· Machismo no es llamar fracasada a la señora Merkel; ni apoyar al muy machista Sarkozy, que se ha casado con la Bruni por el físico, no por su inteligencia; ni reírle las gracias al impresentable Berlusconi, que cada vez que abre la boca hay que cerrar los oídos.
· Machismo no es que los niños jueguen al fútbol y las niñas salten a la comba. Ni la educación diferenciada. Ni que los Reyes Magos sean los tres hombres. O los Tres Mosqueteros, que en realidad eran cuatro.
· Machismo no es sacarse una foto de lo más simpática con un empresario nigeriano y sus tres mujeres (o tres de sus mujeres, que nunca supimos si tienía alguna más escondida).
· Machismo no es llamar «tontos de los cojones» a los votantes del PP, obviando descaradamente a las votantes (¿votantas?), que deben ser, al menos, igual de tontas para el fino alcalde de Getafe.
· Machismo no es tildar de cobarde a Esperanza Aguirre por haber salido sana y salva del horror terrorista en Bombay; es miserable, pero machista no.
· Machismo no es dejar que tus chicas (Bibi y Leire) levanten el puño amenazante mientras (des)entonan La Internacional en Rodiezmo, mientras tú escondes tus manos a la espalda, por si la foto.
· Machismo no es reírse del ridículo de la ex Ministra Cabrera y la aún Vicepresidenta de la Vega al pasarse la cartera de Heducación, así, con hache y sin vergüenza.
· Machismo no es apoyar a Ohbama!, hombre él, que derrotó sin contemplaciones a Hillary Clinton, mujer ella, impidiendo de paso el histórico nombramiento de la primera Presidenta de los Estados Unidos.
· Machismo no es la pose seductora de Soraya Sáez de Santamaría ni la foto vaporosa de Alicia Sánchez Camacho, aún no sabemos con qué objetivo… ni con qué objeto.

No, señores y señoras del PSOE y de la progresía oficial, nada de esto es machismo, nada de esto humilla con prepotencia y desprecio a una mujer por el simple hecho de serlo. El machismo es otra cosa. Y de eso, nuestros gobernantes y demás camaradas saben un turrón. Veamos:


· Machismo es crear un Ministerio de Igualdad con el único cometido de promocionar la dicriminación positiva, que es como declarar que las mujeres sólo pueden jugar si se les da ventaja.

· Machismo es imponer cuotas a los empresarios o a los partidos políticos, de forma que una mujer nunca sabe si ocupa su cargo por méritos propios o por mujer.
· Machismo es inventarse un gobierno paritario y luego sacar la foto del harén político entre pieles y demás lujosos atavíos.
· Machismo es presumir de partido feminista y paritario pero no tener ni una sola presidenta autonómica, ni una alcaldesa de población importante; o que de los 221 directores generales de la Administración, 156 sean hombres y sólo 65 mujeres.
· Machismo es dejar que tus vicepresidentas se dejen partir la cara en tu lugar, ante los ciudadanos, ante la prensa y ante el Parlamento, mientras tú te parapetas cobardemente detrás de ellas, como el pater familias de las Pajín.
· Machismo es afirmar que «El dominio masculino es indispensable para que los hombres puedan apropiarse del producto de la fecundidad femenina», como está escrito en el Corán.
· Machismo es la ablación, el burka, la lapidación, los latigazos, el repudio y demás paritarias costumbres de los países de la Alianza de Civilizaciones.
· Machismo es retirar el plus de productividad a las enfermeras del hospital "San Rafael" por no acudir al trabajo con una falda corta del uniforme. O que las mujeres cobren un 25% menos de sueldo. O que las madres no tengan subsidio.
· Machismo es declarar, por ejemplo, «yo quiero que el poder sea más tía» o que «el PIB es masculino, es claramente masculino», reafirmando la idea de que Leire Pajín está ahí no por sus capacidades, sino por ser mujer, o niña.
· Machismo es que cada mañana acudan a tu casa una troupe de peluqueras y un coche que te lleva el traje de ese día, para mantener la permanente competición de pelos y trapitos con la otra Vice Fashion.
· Machismo es fantasear burlonamente con la violación de una monja a manos de «sudorosos milicianos», aunque te llames Almudena Grandes y escribas en el diario más progre de la mañana.
· Machismo es fomentar la prostitución en la prensa "seria", reportajes a todo color incluidos.
· Machismo es proporcionar libremente una píldora que regala a los hombres una coartada infalible para no usar preservativo y eximirles de cualquier responsabilidad (22% de las mujeres confiesa mantener relaciones sexuales sin protección porque sus parejas se niegan).
· Machismo es permitir que la mujer se deshaga impunemente del hijo que lleva dentro, la mayoría de las veces forzada por su pareja, sin ofrecerle otras alternativas. Es obligarla a ejercer una violencia sobre su cuerpo mientras el varón espera, tranquilamente, a que se "solucione" el problema.
· Machismo es, en fin, utilizar el manidísimo recurso del machismo cada vez que se critica a un miembro femenino del gobierno. Y además de machismo es cobardía y simpleza. Y falta de argumentos. E Infantilismo tonto («¡Seño, seño que Marianín me ha llamado niña!»). Y una gilipollez como la copa de un pino.

¡Vale ya, hombre! (uy, perdón)....

lunes 19 de octubre de 2009

Crónica emocional de un día grande por la vida

Hoy hemos celebrado algo grande, algo importante, y hemos sido muchos. Demasiados como para no ser vistos. Demasiados como para no ser oídos. Demasiado como para no ser tenidos en cuenta. Aunque a veces (y para algunos) ni siquiera demasiados son suficientes.


Hoy he acudido a la Marcha por la Vida. He ido con mis dos hijos mayores, 9 y 7 años, que han llegado sin entender demasiado a dónde iban pero han vuelto a casa plenamente conscientes de dónde han estado. Subimos al metro, que está a tope de familias, de jóvenes, de niños y abuelos, todos camino de la Puerta del Sol. En el trayecto, recuerdo que el Metro de Madrid cumple 90 años desde su nacimiento (gran palabra) y recuerdo también esa maravillosa campaña en la que todos los pasajeros acompañan a la madre en el nacimiento de su hijo ("Martín se ha adelantado"), de estación en estación, hasta el hospital. Y pienso que es una oportuna coincidencia, yendo a donde vamos. Cuando la marabunta familiar desciende en Sol, dos chicas de treinta y pico aprovechan para comentar su desacuerdo; «No sé por qué se manifiestan. Deberían dejar que cada cual elija». Olvidan, les digo, que hay uno que no puede elegir, y ése siempre pierde.


Bajamos en Banco de España, para ir directamente al final de la manifestación y cuando salimos el gentío es espectacular. Imposible avanzar por Alcalá. Nos hacemos los listos y vamos por detrás de Correos. Nos sale bien. Pepe, el mayor, me pregunta: "¿Contra quién es la manifestación, papá"? Y yo trato de explicarle que no es contra nadie, sino a favor de. Él insiste: "Pero si es una manifestación, será contra alguien". Y yo, ayudado por los miles de globos, los cientos de sonrisas, la música a tope, los niños a hombros de sus padres, el inmenso colorido pancartero que se mueve festivamente a nuestro alrededor, le repito que no, que no es contra nadie, que es a favor de la vida, de los niños que quieren nacer y de las madres que quieren que nazcan.

Creo que lo convenzo. Y en efecto, se ven miles de pancartas llenas de vida, que andan solas, con alegres movimientos, entre la marea humana. Gentes llegadas de toda España que reivindican su origen y su presencia, su compromiso y su alegría.

Llegamos a la Puerta de Alcalá y, gracias a mis sobrinas María y Rocío, voluntarias en la zona de Prensa, nos colamos en el oasis que es el stand de Intereconomía. Suena Jarcha y su "Libertad sin Ira" que, pienso, no sé si viene a cuento en esta historia. Dos mensajes coronan el stand de oradores: "Por la vida, la mujer y la maternidad" y "Cada vida importa", y me pregunto si en verdad puede haber alguien sensato que esté en contra de cualquiera de los dos. Y mientras mis hijos alucinan con la infinita cantidad de gente que ven a su alrededor, todos con globitos (abuelas y abuelos incluidos), cantando las canciones que suenan por megafonía, llega uno de los momentos más emotivos de la tarde. De repente se hace el silencio y por la pantalla gigante aparece la escena final de Bella, la valiente película de Eduardo Verástegui que ha salvado unas cuantas vidas de las que reclamamos aquí hoy. No quiero parecer empalagoso, pero el silencio es impactante, y la emoción brilla en los ojos lacrimosos de las cientos de personas que nos rodean. La vida es así, pienso, emocionante y bella. Mientras los tres protagonistas se alejan por la playa, empieza a sonar la vitalísima "Walk of Life" de Dire Straits ("he got the action, he got the motion") y todos nos ponemos en movimiento, a bailar, como si esto fuera una fiesta, que lo es.

Veo fotos de bebés en pancartas, y bebés en sus sillas, con los ojos bien abiertos, y veo señoras mayores, también en sus sillas (y con sus globitos), atentas a la música y a las cámaras de televisión: cuando alguna gira hacia ellas, saludan con efusión, como todos, como reivindicando su presencia «yo también estuve. Y salí en la tele».

Suena "The Who", Baba O´Riley (Teenage Wasteland), y pienso que la sabia mano de mi amigo ´El Charlas´ está detrás de la selección musical. Mi hijo Pablo coge su guitarra invisible y emula a Pete Towsend, disfrutando del punteo (es lo que tiene estar vivo, que puedes disfrutar de infinidad de cosas y momentos). Después suena la ochentera "Life is Life" y veo pasar una pancarta que reza "Matar no es buena solución" y otra, a su lado, "No los mates. Es su vida. Quiérelos, mímalos". Y miro a mis hijos y me digo que esas pancartas tienen toda la razón.


Comiezan los testimonios desgarradores de mujeres que fueron obligadas a “interrumpir voluntariamente su embarazo” y de otras que tuvieron más suerte o más ayuda o más valor y decidieron negarse a abortar (hoy, hay que recordarlo, las mujeres son las justas co-protagonistas).

Una joven de 17 años, embarazada, termina con un emotivo y sincero "seré madre y seré muy feliz". Esperanza Puente (portavoz de RedMadre), por el contrario, nos cuenta cómo hace 14 años la engañaron en el centro abortista y cómo se dio cuénta de su error cuando vio los restos de su hijo descuartizado. "Era igual que nosotros, que todos los que estamos aquí, pero pequeñito". Y lanza su reivindicación: «Las mujeres no queremos abortar. Lo más progresista es defender la vida, a la mujer y la maternidad». Ella lo sabe bien, murió por dentro cuando murió su hijo. Por eso ha dedicado su vida a salvar vidas. Suena la canción "Color Esperanza" y las pancartas vuelven a vibrar. "Vive y deja vivir", "Viva la madre que me parió", "Tengo una corazonada", sobre la ecografía de unos gemelos.

Saludo a Miguel Durán, que se apuesta 2 euros con mi hijo Pablo a ver si adivina su edad, y pierde. Veo también a María San Gil, haciéndose fotos y recibiendo besos de todo el mundo, como una estrella de cine; todos le comentamos cuánto la echamos de menos. Eduardo Verástegui llega al micrófono y el público femenino se estremece, pero habla de nosotros, los hombres, y reivindica nuestra responsabilidad compartida en la vida de los hijos que hemos colaborado en engendrar. Y recuerda a los malinterpretadores de este acto que defender la vida no es defender un criterio de partido, sino defender al hombre y a la mujer.

Después de la intensa interpretación de Pedro Alfaro del Preludio de la 1ª Suite de Bach (que va creciendo en intensidad como un bebé va creciendo en la vida), miles de globos recuperan su libertad y vuelan hacia el cielo de este Madrid convertido hoy en Capital of Life. Y puede que sea una tontería mía, pero hay un momento en que los globos parecen formar una mano, de dedos menudos, saludando desde lo alto al millón y pico de personas que aplauden entusiasmadas a ras del suelo. Supongo que puede parecer un poco cursi, pero para mis ojos fue real.

Isabel Durán, Isabel San Sebastián y Cristina López Schlichting leen el manifiesto oficial de la Marcha por la Vida y exigen a los que nos (des)gobiernan que si quieren legislar, tengan en cuenta primero la vida del niño y la ayuda a las mujeres embarazadas que desean tenerlo, que ninguna se vea abocada a abortar por falta de información o alternativas. Y otra vez me pregunto quién en su sano juicio puede estar en desacuerdo con esa idea; y me contesto que la clave está precisamente en ese sano juicio. Suena "Nada de eso fue un error" y todos cantamos con verdaderas ganas, especialmente mis dos vástagos.

El día se acaba. Me despido de mi amiga y mi jefa en "Mucho que decir" de Intereconomía, la gran Teresa Fernández, después de presentarle al consejero Juan José Güemes. Bajo el influjo de Queen y su "We are the Champions" pienso que sí, que durante unos minutos hemos sido los campeones del mundo por la vida. Ahora lo importante es que todo esto no quede en un testimonio más o menos vistoso, más o menos ruidoso, más o menos grandioso, sino que sea un testimonio permanente, profundo, honesto y valiente. Un compromiso constante más que un grito, o un clamor. Aunque lo hayamos gritado millón y medio de gargantas, millón y medio de corazones. Porque cada vida importa. Y eso es responsabilidad de todos. Y de cada uno.


Cae el atardecer en el Paseo de la Castellana. Y aún se escuchan, a lo lejos, las voces de Katrina & The Waves cantando la esperanzadora "Walking on Sunshine", mientras el sol se oculta tras los edificios, vacíos de gente. Porque todos estábamos allí, en la calle. Ya en el metro, de vuelta a casa, miro a Pepe y Pablo, agotados pero excitados aún por la experiencia, y pienso que mi vida sería menos vida si ellos (y su pequeña hermana Isa) no hubieran nacido.


PD. Me entero de que hay un Lynce que ha estimado científicamente la asistencia a la Marcha por la Vida en 55.000 personas, diez mil arriba, diez mil abajo. Y me entra la risa floja imaginando a toda esa multitud en el Bernabéu, dejando más de 20.000 localidades libres. Y me pregunto ¿de verdad hay alguien que se juegue todo su prestigio profesional de forma tan patética como descarada para saciar la demagogia de su jefe político?

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