jueves, 2 de junio de 2011

La mano (siniestra) que mece la cuna


Cuenta una vieja crónica de sucesos el caso que aconteció en un tribunal berlinés, allá por 1967. Un astuto abogado defendió a su cliente, acusado de robo, alegando que había sido únicamente la mano del inculpado la que había realizado la sustracción, de forma que no había lugar a responsabilizar a la persona entera de la acción de su mano. El juez, haciendo gala de su sentido del humor, condenó a la mano del ladrón a dos meses de prisión; en ese instante, el ladrón desatornilló su mano derecha artificial, la depositó sobre la mesa del boquiabierto juez y salió tranquilamente –y libre- de la audiencia.

Este pasado fin de semana, el Vicepresidentísimo, Ministrísimo y Oscurantísimo señor Rubalcaba (¿por qué renegarán todos de su apellido paterno?) se la ha jugado a sus colegas de partido más o menos como el chorizo berlinés a su juez. Después de quitarse de en medio a “la niña” de Zapatero de un vil empujón (que me la han dejado llorando por las esquinas y los desfiles, los muy…), apareció el flamante Multi-ísimo en el Komitern socialista, ante todos sus varones (sí, con ‘v’), alguna fémina de cuota para la foto y el omnipresente Zerolo y, después de un maravilloso discurso de su predecesor en el poder (emotivo, entrañable y deportivo; si parecía Carros de Fuego), Rubalcaba se desatornilló la mano diestra, la dejó sobre la mesa de Zapatero con su mano más siniestra y se descojonó de todos sus colegas y de España entera mientras exclamaba:    
     “Yo, por la autoridad que me concedo a mí mismo, me he señalado, erigido y ungido como vuestro salvador, vuestro faro, vuestro guía, vuestro futuro; esta mano –que no es mía y devuelvo a su dueño- representa el pasado, el fracaso; ella y solo ella es la que os ha hecho mal, la que nos ha llevado a la debacle, la que ha arruinado España… así que ¡fuera! Y ahora yo, con mi mano de verdad, que es la siniestra, os voy a llevar derechitos a la ¡¡victoriaaa!!”

     Las hordas dirigentes (y dirigidas) bramaron al unísono clamando a su nuevo líder, ensalzando sus inmarcesibles virtudes democráticas, que nunca ninguno puso en duda. Y hasta los varones (sí, con ‘v’) más críticos, los mismos que exigían dos minutos antes unas primarias sí o sí, o un congreso sí o sí, se deshicieron en aplausos, vítores, ovaciones, loas, alabanzas, ensalzamientos y bajadas de pantalón como no se había visto desde tiempo inmemorial (bueno, desde el último mitin de ZP). Y el Omni-vice, la mano siniestra que mece la cuna, prosiguió:
     “Hay que mirar hacia delante, olvidar el pasado; todo eso del GAL, y el 11-M, el Faisán, la crisis, los parados, los indignados y demás falacias pretéritas deben quedar enterradas en cal viva. ¡El futuro es nuestro horizonte! Sangre nueva, ideas renovadas, lozanía, empuje, juventud… ¡Eso es lo que necesita el Partido y lo que necesita el País (a España, me refiero, no a mi periódico). Yo soy la prueba viva de esa nueva fuerza renovadora que corta con el oscuro pasado y sólo ve futuro; y para demostraros que ya sólo miro hacia delante, os presento a mi nueva guardia pretoriana, a mis jóvenes guerreros de espíritu renovador y empuje adolescente, a mis chicos sin pasado, sin culpa, sin mancha, sin responsabilidad, recién saliditos de la inocente e inmaculada cuna: ¡Manoliiito Chaves! –aplausos- ¡Pepiiiiño Blanco! –vítores- ¡Eleniita Salgaaado! –piropos, silbidos- ¡Raaaamontxu Jáuregui! –ovación- y… ¡Triiiini Jiménez!” –aplausos, silbidos, piropos, vítores, banderitas y ovación clamorosa.

Los cinco jóvenes y jóvenas ministros y ministras se desatornillaron sus respectivas manos diestras y las posaron sobre la mesa de su ex jefe, muy ordenaditas; y con ellas han dejado atrás toda responsabilidad en la debacle electoral, en la (indi)gestión de la crisis económica y en el hundimiento del país en general, y ahora se van de gira con su nuevo jefe, a reconquistar al pueblo confundido, a recuperar la confianza perdida, a revitalizar la militancia adormecida y a mantener la poltrona de la Moncloa, el poder y la gloria… ¡como sea! Y ese “como sea”, leyendo en los oscuros ojos del Presidentísimo Rubalcaba, se me antoja que va a ser sonado. En marzo de 2012, unos estratégicos días antes de las elecciones generales, lo escucharemos. Atronadoramente.



1 comentario:

Unknown dijo...

Si ZP tuviese el mas mínimo atisbo de lo que la palabra dignidad significa, si la palabra traición - antes carente de significado- ahora adquiere un nuevo simbolismo y la lealtad es aquello que -no habiendo ofrecido nunca- desea con fervor casi religioso. Sin dudar ni un instante, por el mismo, por su partido y por España- en ese orden y no en otro- mandaría uno a uno y a todos a la cárcel mas cercana. De este modo en el futuro quizá algunas crónicas cerrasen su capítulo con un: "al final hizo lo que debía".

Un saludo